Rejuvenecimiento ovárico ¿mito o realidad? 0Debido a diversos factores –fundamentalmente socio-económicos-, incluido el avance médico (disponibilidad y uso extendido de anticoncepción), existe una creciente tendencia demográfica a la demora en iniciar la primera búsqueda gestacional sobre todo en países occidentales; esto se traduce en numerosos problemas de fertilidad causados principalmente por la edad y lleva  a los profesionales de este campo a estudiar nuevas vías y técnicas como puede ser el rejuvenecimiento ovárico.

En los últimos años, el área de la Medicina Reproductiva ha explorado varias iniciativas con el fin de intentar revertir el impacto de la edad en el proceso reproductivo. Una de esas áreas de investigación tiene que ver con el concepto de la “reactivación” de las células madre y de los folículos remanentes (con óvulos potenciales) en el ovario.

Hasta hace poco, la ciencia médica aceptaba que la vida reproductiva femenina dependía únicamente de una reserva fija de óvulos disponibles al nacer y que se agotaba completamente en la menopausia; no se aceptaba que se pudiesen formar ovocitos nuevos en los ovarios de los mamíferos después del período fetal. Sin embargo, este concepto ha sido cuestionado últimamente por varios estudios que sugieren la existencia de las llamadas células madre ováricas encontradas incluso en ovarios adultos en varias especies de mamíferos, incluidos los humanos. Este descubrimiento, conjuntamente con el hecho contrastado de que inclusive tras la menopausia el ovario contiene aproximadamente 1000 folículos remanentes; constituyen la base de las llamadas “técnicas de rejuvenecimiento ovárico” recientemente descritas en la literatura médica y sitios de Internet dedicados.

Hablaremos de algunas de ellas.

    • Un intento reciente de “rejuvenecer” el ovario (rejuvenecimiento ovárico), (2013 aproximadamente) viene descrito en el protocolo denominado AUGMENT®. En breve, esta técnica involucraba la realización de una operación (laparoscopia) para extraer una porción del ovario (la superficie o corteza), posteriormente se identificaban estructuras similares a células madre ováricas y de ellas se extraían mitocondrias (la fuente de energía de las células); en un segundo tiempo, la paciente era sometida a estimulación ovárica para proceder a introducir esas mitocondrias (durante el ICSI) en los óvulos capturados y luego fecundarlos para así generar embriones “más saludables” y transferirlos al útero materno. Tras alguna publicación médica -más que cuestionable-, acerca de la real eficacia de la técnica AUGMENT®; en el último congreso ESHRE (Sociedad Europea de Medicina Reproductiva) en julio 2018, finalmente se presenta un estudio (de adecuado diseño), que no mostró ninguna mejora al realizar esta técnica en pacientes con baja reserva ovárica; de hecho, el estudio tuvo que ser cancelado antes de su culminación debido a los pobres resultados.
    • Más recientemente, en el Hospital La Fé de Valencia (España), se exploró el concepto denominado: ASCOT (siglas en inglés para: Trasplante Ovárico Autólogo (del propio paciente) de Células Madre). En este caso, la paciente (con baja reserva ovárica) recibe cinco inyecciones subcutáneas de un medicamento empleado en hematología (nombre: filgrastim, también se llama factor estimulante de colonias de granulocitos o G-CSF) con el objetivo de estimular a la médula ósea a producir distintos tipos celulares sanguíneos (entre ellos unas células madre adultas llamadas precursores hematopoyéticos) y liberarlos al torrente sanguíneo donde son posteriormente extraídos y filtrados. En un segundo tiempo, se procede a una intervención “semi-invasiva” (según los autores) que consiste en introducir un catéter en el muslo interno de la paciente (por la arteria femoral) y desde allí dirigirlo hacia uno de los ovarios; finalmente, se inyectan en el ovario estas células madre hematopoyéticas adultas con la finalidad de “estimular la producción de ovocitos”. Unas semanas después, la paciente recibe medicación para estimulación ovárica y se realiza una FIV. Recientemente (agosto 2018), se publicaron las conclusiones de este ensayo piloto (realizado en una quincena de pacientes) en la revista estadounidense Fertility and Sterility. Los resultados son -a mi entender- poco alentadores. Tras la administración del ASCOT, 15 pacientes realizaron un total de 28 ciclos de FIV, los embriones resultantes fueron analizados genéticamente antes de ser transferidos: sólo uno de cada seis resultó ser genéticamente sano (16%) y tras las transferencias de embriones se obtuvo sólo una gestación con evolución satisfactoria. Adicionalmente, otra paciente gestó naturalmente, y como dato curioso la única paciente gestante tras FIV volvió a quedar embarazada, esta vez de forma natural. En total tres nacidos vivos. Los autores concluyen: “Se necesitan más estudios para validar los resultados en una población más grande y homogénea, así como para hacer un seguimiento de los resultados reproductivos, antes de considerar ASCOT como una alternativa real al tratamiento de pacientes con una función ovárica comprometida”.
    • Una mención particular merece la iniciativa descrita en Japón por el Dr. Kawamura (2013), este autor nos habla, no de “rejuvenecimiento ovárico” sino más bien de “activación de los folículos durmientes” (término algo más apropiado en mi opinión) y se centra en un grupo específico de pacientes: aquellas con fallo ovárico precoz (menopausia a edad temprana). Quizá estas pacientes representen la población que más se podría beneficiar de la aplicación clínica del concepto de células madre ováricas. Aun así, la técnica descrita por Kawamura, resulta también invasiva, ya que precisa procedimientos laparoscópicos (para extraer tejido ovárico, procesarlo y luego re-introducirlo ya “activado” en el ovario), el objetivo es el mismo: estimular la “activación” de los folículos remanentes en el ovario. El autor ha descrito restauración del ciclo menstrual en estas pacientes (al menos temporalmente) e incluso embarazos.

Como vemos, el concepto de rejuvenecimiento ovárico está lejos de ser una realidad completa, las iniciativas al respecto se encuentran aún en fase experimental temprana, amén de requerir procedimientos invasivos y no exentos de riesgos. Podríamos agregar que, aunque actualmente no existe cura para la insuficiencia ovárica, los avances recientes en biología ovárica centrados en las células madre de ovario y poblaciones de células similares han hecho posible el desarrollo de estrategias terapéuticas que merecen exploración. Sin embargo, es probable que la posibilidad de regeneración ovárica adulta en humanos, incluso de ser factible, resulte muy poco significativa en cuanto al mantenimiento de la fertilidad y la función endocrina, especialmente en los casos en que éstas disminuyen como resultado del agotamiento folicular y del funcionamiento ovárico en general relacionado con el inexorable paso de la edad.

Referencias:

  1. Herraiz S, et al. Autologous stem cell ovarian transplantation to increase reproductive potential in patients who are poor responders. Fertil Steril. 2018 Aug;110(3):496-505.
  2. O-210. E. Labarta Demur, et al. Autologous mitochondrial transfer as a complementary technique to ICSI to improve oocyte and embryo quality in IVF patients. A Randomized Pilot Study. Abstracts of the 34th Annual Meeting of the ESHRE, Barcelona, Spain 1 to 4 July 2018.
  3. Kawamura K, et al. Hippo signaling disruption and Akt stimulation of ovarian follicles for infertility treatment. Proc Natl Acad Sci USA. 2013 Oct 22;110(43):17474-9.

 

Dr. Juan Carlos Castillo, ginecólogo en Instituto Bernabeu.

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