joaquin-llacer-instituto-bernabeuLa reproducción en mamíferos y por tanto en humanos, precisa de ovocitos y espermatozoides, cada uno aportando la carga genética de los progenitores.

Los espermatozoides se generan en los testículos, pero no antes de la pubertad; es decir si analizáramos la estructura del testículo infantil observaríamos una carencia total de los mismos.

Es a partir del momento de la pubertad cuando el testículo adquiere la capacidad de generarlos y liberarlos en la eyaculación. Aunque decrece su número y aumentan los porcentajes de espermatozoides anómalos a medida que avanza la edad, la actividad testicular no cesará, se eyacule o no, a menos que haya enfermedades.

De manera tal que a lo largo de su vida un varón, produce trillones de sus células reproductivas.

El caso de la mujer, es completamente opuesto: la totalidad de sus células reproductoras, los ovocitos, sólo los puede generar antes de nacer en el vientre de su madre.

Los ovarios del embrión humano inician los procesos madurativos alrededor de la semana 6ª de embarazo lo que le llevan a producir los ovocitos (óvulos) a partir de la semana 12ª de gestación. En esas semanas su actividad es frenética, pasa de no contener ninguno a alcanzar un máximo entre 5 y 6 millones apenas 11 o 12 semanas más tarde, alrededor de la semana vigesimosegunda de gestación. A partir de ese momento cesará para siempre y por completo la producción de nuevos ovocitos, por ello, la reserva ovárica, es decir el número total de ovocitos que dispondrá la futura mujer queda fijado antes de nacer e irá disminuyendo conforme pase el tiempo.

En torno al nacimiento, su número ha bajado a los 2 millones y durante la infancia continúa reduciéndose, quedando entre 400.000 y 500.000 en el momento de la pubertad cuando van a  empezar a liberarse con las ovulaciones, agotándose completamente alrededor de los 50 años cuando llega la menopausia.

En el ovario van a coexistir ovocitos de diferentes calidades biológicas y como no podía ser menos, en el orden natural, el ovario va a ir ofreciéndolos siguiendo un orden muy lógico: los mejores serán los primeros y deja para el final de la vida reproductiva los menos eficientes.

Esto explica claramente porqué es mucho más fácil un embarazo, a menudo no deseado, en la adolescencia y porqué los porcentajes de abortos y anomalías cromosómicas son tan bajos a estas edades.

A partir de los 35 años, el reloj biológico reproductivo no va acompasado con la óptima calidad de vida que disfruta el resto de nuestro organismo. El descenso de la fertilidad, se acompaña de un incremento paulatino de la probabilidad de abortar, situándose a los 40 años en el 40% de las gestaciones, acompañándose asimismo de un incremento constante en el riesgo de nacer niños afectos de cromosomopatía siendo la más frecuente la trisomía que afecta al cromosoma 21, el síndrome de Down.

Hay que decir que todos los días de la vida reproductiva de la mujer, -esté usando o no anticonceptivos orales, anillos vaginales o dispositivos intrauterinos, la variabilidad de días menstruales o los meses que haya estado embarazada- constantemente se pierden óvulos. Del total de 500.000 al inicio de la pubertad sólo el 0’005% madurarán completamente y serán ovulados. Al resto les espera bien la atresia (el bloqueo en su desarrollo) o seguir el camino de la muerte celular programada (apoptosis).

Debemos insistir en que a pesar de diferentes líneas de investigación en curso, no es posible hacer que el ovario produzca nuevos ovocitos. Tendremos que asumir que los que queden en el momento de la búsqueda de embarazo natural o del inicio de un tratamiento de reproducción asistida condicionarán el porcentaje de éxitos.

En la actualidad en España y los países del entorno, se va retrasando constantemente el momento para gestar. Una de cada 3 españolas empezará a buscar el embarazo a partir de los 35 años cuando en muchas de ellas los ovarios ya liberaron los mejores óvulos, lo que explica en parte el incremento de los casos de dificultad para concebir.

A partir de los 40 años, las posibilidades de gestar con ovocitos (óvulos) propios se van reduciendo dramáticamente, lo que obliga en muchos casos a considerar otras opciones terapéuticas siendo la más habitual la donación anónima de ovocitos por parte de una mujer más joven y con ovocitos biológicamente mucho más competentes.

La preservación de los propios ovocitos congelándolos cuando se es joven, brinda la oportunidad de alargar la vida reproductiva más allá de los 40 años, pues una vez congelados se pueden mantener durante años sin perder sus capacidades reproductivas prolongando así el período fértil de la mujer, incluso más allá de la menopausia.

Dr. Rafael Bernabeu, Director Médico del Instituto Bernabeu.

Si desea puede concertar una

Reserva ovárica: ¿cuántos óvulos quedan para ser madre?
Valoración