Terapias complementarias en la endometriosis: ¿qué opciones existen y qué avala la evidencia científica?
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica, dependiente de estrógenos, que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad uterina, lo que puede provocar dolor pélvico, reglas dolorosas, dolor durante las relaciones sexuales, síntomas digestivos o urinarios e infertilidad.
En los últimos años ha mejorado el conocimiento que tenemos de la enfermedad y sabemos que la endometriosis no es únicamente una enfermedad ginecológica, sino una patología compleja en la que intervienen procesos inflamatorios, alteraciones inmunológicas, estrés oxidativo, angiogénesis, fibrosis e incluso cambios en la percepción del dolor a nivel del sistema nervioso central.
Los pilares fundamentales del tratamiento desde el ámbito de la medicina siguen siendo el tratamiento hormonal —mediante medicamentos como gestágenos, anticonceptivos combinados, agonistas o antagonistas, entre otros— y la cirugía en aquellos casos en los que exista indicación. Sin embargo, cada vez existe mayor evidencia de que determinadas terapias complementarias pueden contribuir a disminuir la inflamación, reducir el dolor y mejorar la calidad de vida.
Es importante recalcar que estas intervenciones no sustituyen al tratamiento médico, sino que forman parte de un abordaje integral e individualizado de la paciente.
Alimentación y endometriosis: ¿existe una dieta específica?
Actualmente no existe una dieta específica ni una cura definitiva para la endometriosis. Sin embargo, diversos estudios sugieren que determinados patrones alimentarios pueden modular la inflamación y el estrés oxidativo, dos mecanismos estrechamente relacionados con la enfermedad.
La dieta para endometriosis que mayor respaldo científico presenta es un patrón similar a la dieta mediterránea, caracterizado por un elevado consumo de alimentos de origen vegetal y grasas saludables.
Existen varios mecanismos que podrían explicar este beneficio, como disminución de la producción de prostaglandinas proinflamatorias, aporte de antioxidantes, reducción del estrés oxidativo y mejora de la microbiota intestinal.
Aunque la evidencia todavía presenta limitaciones metodológicas, mantener un patrón de alimentación saludable constituye una recomendación ampliamente aceptada.
Suplementación: ¿qué suplementos cuentan con mayor evidencia?
Ningún suplemento ha demostrado ser un tratamiento de la endometriosis por sí mismo. Sin embargo, algunos compuestos han mostrado resultados prometedores como complemento al tratamiento convencional.
Lactoferrina: una de las moléculas más prometedoras
La lactoferrina es una glicoproteína presente de forma natural en diferentes fluidos corporales y especialmente abundante en el calostro y la leche materna.
Durante los últimos años ha despertado un enorme interés debido a sus múltiples propiedades inmunomoduladoras, antiinflamatorias, antioxidantes, antimicrobianas y antiangiogénicas. Los estudios experimentales sugieren que podría inhibir parcialmente la proliferación de células endometriósicas, además de favorecer la absorción intestinal del hierro, un aspecto fundamental en pacientes con menstruaciones abundantes.
Curcumina
Es el principal componente activo de la cúrcuma (Curcuma longa) y probablemente el compuesto natural más estudiado en endometriosis.
Se ha demostrado experimentalmente que actúa sobre múltiples mecanismos antiinflamatorios, que podría traducirse en una disminución del dolor y de la progresión de la enfermedad.
Su principal limitación es su baja biodisponibilidad, por lo que actualmente se recomiendan formulaciones de alta absorción.
N-acetilcisteína (NAC)
La NAC es un potente antioxidante, con el que determinados estudios clínicos han observado reducción del dolor y mejoría clínica de la enfermedad.
Ácido alfa-lipoico
El ácido alfa-lipoico es otro potente antioxidante, que puede resultar especialmente interesante en mujeres con dolor neuropático o sensibilización central, ya que además posee cierto efecto neuroprotector. Con frecuencia se utiliza asociado a otros antioxidantes como la NAC.
Bromelina
La bromelina es una enzima obtenida del tallo de la piña con propiedades antiinflamatorias y antiedematosas. Aunque la evidencia específica en endometriosis todavía es limitada, algunos estudios sugieren un posible beneficio sobre el dolor pélvico.
Zinc
El zinc participa en numerosos procesos relacionados con la respuesta inmunitaria y el control del estrés oxidativo. No existe evidencia suficiente para recomendar su suplementación sistemática, aunque corregir un déficit puede resultar beneficioso.
Microbiota y probióticos: una nueva línea de investigación
Uno de los campos que más interés ha despertado durante los últimos años es la microbiota, que participa en la regulación del sistema inmunitario, el metabolismo de los estrógenos (estroboloma), la integridad de la barrera intestinal y la inflamación sistémica.
Diversos estudios han observado alteraciones en la composición bacteriana de mujeres con endometriosis, que difiere de la microbiota de mujeres que no padecen la enfermedad, aunque todavía no se ha identificado un patrón característico.
Los probióticos podrían contribuir a restaurar ese equilibrio y modular la inflamación. Entre ellos, una de las cepas más prometedoras es Ligilactobacillus salivarius (anteriormente denominado Lactobacillus salivarius).
Aunque los resultados son prometedores, todavía son necesarios estudios clínicos de mayor calidad antes de establecer recomendaciones definitivas.
Ejercicio físico: mucho más que mejorar la condición física
Actualmente sabemos que el ejercicio constituye una auténtica herramienta terapéutica en muchas enfermedades inflamatorias crónicas. En el caso de la endometriosis crónica, puede contribuir a mejorar diferentes aspectos relacionados con el dolor y la calidad de vida.
La actividad física regular puede disminuir la inflamación sistémica, reducir el estrés oxidativo, aumentar la liberación de endorfinas, mejorar el estado de ánimo, disminuir la sensibilización central al dolor y mejorar la calidad del sueño.
No es necesario realizar ejercicio intenso, de hecho, en muchas pacientes resulta más beneficioso un programa adaptado que combine ejercicio aeróbico moderado, entrenamiento de fuerza y movilidad, pilates, yoga, ejercicios respiratorios o fisioterapia del suelo pélvico cuando esté indicada.
Lo importante es la regularidad y adaptar la intensidad a la situación clínica de cada paciente.
Acupuntura
Al hablar de acupuntura y endometriosis uno de sus principales ámbitos de aplicación como terapia complementaria es el manejo del dolor pélvico crónico.
Su posible efecto analgésico parece deberse a liberación de endorfinas, activación de vías inhibitorias del dolor, modulación del sistema nervioso autónomo y disminución de determinados mediadores inflamatorios.
Diversas revisiones sistemáticas sugieren una reducción de la intensidad del dolor menstrual y una mejoría de la calidad de vida, aunque con evidencia moderada.
Esta técnica procedente de la Medicina Tradicional China (MTC) puede considerarse una opción complementaria especialmente interesante en pacientes que presentan dolor persistente pese al tratamiento convencional.
TENS: estimulación nerviosa eléctrica transcutánea
La TENS (Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation) consiste en la aplicación de impulsos eléctricos de baja intensidad mediante electrodos colocados sobre la piel.
Su objetivo es disminuir la percepción del dolor mediante dos mecanismos principales: activación de la teoría de la «puerta de entrada» del dolor (Gate Control Theory) y estimulación de la liberación de endorfinas.
Algunos estudios muestran beneficios especialmente en dismenorrea, dolor pélvico crónico y disminución del consumo de analgésicos, aunque la calidad de la evidencia es moderada.
Se trata de una técnica segura, no invasiva y con escasos efectos secundarios, que puede utilizarse tanto en consulta como en domicilio tras recibir instrucciones adecuadas.
Tasas de éxito de estas terapias
La respuesta a estas terapias puede variar considerablemente de una paciente a otra, por lo que es importante valorar cada caso de forma individualizada. Esta valoración resulta especialmente importante cuando, además del control de los síntomas, existe deseo gestacional, ya que la endometriosis puede tener implicaciones sobre la fertilidad y la búsqueda del embarazo. El equipo de especialistas en endometriosis de Instituto Bernabeu puede orientar sobre las opciones terapéuticas más adecuadas en función de los síntomas, los antecedentes y las características de cada paciente.
Dra. Silvia Gorgan, codirectora de la Unidad de Endometriosis de Instituto Bernabeu