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¿Sobrevivirán mis embriones congelados?

¿Sobrevivirán mis embriones congelados?

La congelación o vitrificación embrionaria consiste en la preservación de embriones derivados de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), paralizando su actividad fisiológica a muy bajas temperaturas. Se trata de una herramienta fundamental en medicina reproductiva, debido a que permite conservar los embriones para su posterior utilización sin que se vea comprometida su viabilidad por el paso del tiempo.

La vitrificación o congelación de embriones es una técnica consolidada en la práctica diaria dentro del laboratorio de FIV para cualquier estadio de desarrollo embrionario, desde que el ovocito maduro (metafase II) es fecundado (cigoto), hasta la etapa de blastocisto en día 5 ó 6 de desarrollo. No obstante, la inmensa mayoría de embriones se criopreservan en estadio de blastocisto debido a las ventajas que aporta el cultivo largo, optimizando el proceso de selección de aquellos embriones con mayor potencial para dar lugar a un embarazo evolutivo tras la transferencia de un único embrión.

¿En qué situaciones podemos descongelar embriones?

La descongelación de embriones procedentes de tratamientos de fecundación in vitro (FIV) se puede llevar a cabo por varios motivos durante la búsqueda de embarazo:

  • Cuando existen embriones excedentes de ciclos en fresco, y la pareja no ha conseguido el embarazo en la primera transferencia, optimizando la tasa de embarazo acumulada a raíz de una única punción ovárica.
  • Asimismo, si se cuenta con embriones congelados supernumerarios tras conseguir un primer hijo nacido en casa y se desea aumentar la familia.
  • Cuando no ha sido posible realizar la transferencia embrionaria en el tratamiento en fresco y se deben congelar todos los embriones generados por diversos motivos: evitar el Síndrome de Hiperestimulación ovárica (SHO), endometrio inapropiado para poder acoger la implantación embrionaria, acumulación de embriones en sucesivos ciclos de estimulación para tener un número suficiente para realizar un ciclo de diagnóstico genético preimplantacional (DGP), etc. En caso de resolverse estas situaciones se llevaría a cabo la descongelación y transferencia de los embriones en un ciclo diferido.
  • Cuando se cuenta con embriones congelados en etapas muy tempranas de desarrollo y se desea llevar a cabo un cultivo largo hasta blastocisto, para así realizar una selección más precisa y eficaz del embrión a transferir.
  • En el caso de que se haya realizado la biopsia de embriones para un tratamiento de DGP y que resulten aptos para ser transferidos, tanto si se analizan para conocer a nivel cromosómico la viabilidad del embrión (PGT-A) como si se ha requerido del diagnóstico de enfermedades monogenéticas (PGT-M).
  • Cuando tras llevar a cabo una biopsia embrionaria para DGP, ésta no aporta ningún resultado concluyente y se debe descongelar el embrión en cuestión para realizar una segunda biopsia.
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Proceso de descongelación

La vitrificación parte del principio fundamental de evitar la formación de cristales de hielo a muy bajas temperaturas, por lo que las células deben deshidratarse e incorporar moléculas crioprotectoras a altas concentraciones. De este modo, las células que conforman el embrión son capaces de permanecer con su actividad metabólica suspendida hasta su posterior descongelación, donde se someterán al proceso inverso de rehidratación celular.

Durante los procesos de congelación y descongelación de embriones se puede llegar a producir la lisis de alguna o todas las células del embrión. Se consideran aptos para transferir aquellos embriones en los que sobreviven al menos el 50% de las células, ya que no se vería comprometido el desarrollo posterior debido a que las células que componen el blastocisto son pluripotentes, es decir, tienen la capacidad de generar todos los tipos de células de un organismo y, por tanto, de reemplazar aquellas que no han sobrevivido. En definitiva, el éxito de la técnica dependerá de la capacidad embrionaria para superar con éxito el delicado proceso de la criopreservación. La técnica de vitrificación alcanza una tasa media de supervivencia de los embriones congelados del 98%, logrando posibilidades de gestación similares a las que se obtienen con la transferencia embrionaria de un ciclo en fresco.

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