banco de esperma

La emergencia sanitaria generada a consecuencia del impacto del Covid-19 ha provocado en el ámbito de la reproducción asistida una paralización total de la actividad de las unidades sin precedentes, siguiendo las recomendaciones de seguridad de las principales sociedades científicas. Si bien actualmente no hay evidencia de que el virus pueda aislarse en gametos y embriones, las sugerencias van orientadas a evitar la gestación por el desconocimiento de los efectos negativos ante una posible infección en las primeras etapas del embarazo.

Los laboratorios nos hemos tenido que adaptar rápidamente a estas medidas orientadas principalmente a no iniciar nuevos tratamientos hasta que se levante la alerta, y a diferir la transferencia criopreservando ovocitos o embriones en aquellos pacientes que hubieran empezado sus ciclos con anterioridad a la publicación de estas recomendaciones.

En este contexto, las técnicas de criopreservación empleadas en la rutina del laboratorio han contribuido a mitigar perjuicios en nuestras pacientes.

La vitrificación es la técnica de criopreservación más extendida actualmente para óvulos y embriones en cualquier estadio. La principal ventaja es que virtualmente elimina el problema más importante asociado a la congelación, que es la formación de cristales de hielo que pueden dañar las estructuras celulares. Para ello la vitrificación requiere la combinación de altas concentraciones de crioprotector, que son sustancias que actúan como anticongelantes, y un enfriamiento extremadamente rápido que hacen que la muestra solidifique adquiriendo un aspecto de vítreo que evita la cristalización.

Las tasas de supervivencia que se obtienen, tanto en ovocitos como embriones, superan al 90%, y son cuantiosos los estudios recientes que reportan tasas de embarazo comparables a los obtenidos con ovocitos y embriones frescos, coincidiendo con lo que arrojan nuestros resultados tras la incorporación de esta técnica en Instituto Bernabeu desde hace ya 15 años.

Los óvulos y embriones preservados se almacenan perfectamente identificados en recipientes criogénicos con nitrógeno líquido a -196 grados centígrados hasta que llegue el momento de emplearlos una vez se resuelva la situación, o cuando la paciente considere oportuno teniendo en cuenta que no se verían alterados, aunque el periodo de congelación se prolongara durante años.

Para un mejor control estos tanques de nitrógeno cuentan con sistemas de autollenado para garantizar el mantenimiento de temperaturas criogénicas y un sistema de monitorización 24h los 7 días de la semana.

Gracias a la vitrificación, los laboratorios han podido responder a esta crisis preservando el material biológico de nuestras pacientes para intentar conseguir un embarazo con las máximas garantías tan pronto las autoridades sanitarias den por controlada la pandemia.

Jaime Guerrero Embriólogo y Director de la Unidad de Criobiología y Donación de Instituto Bernabeu

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Importancia de las técnicas de criopreservación ante la pandemia de coronavirus COVID-19
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