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¿Cuál es la edad biológica más adecuada para ser madre? ¿Cómo saber hasta qué edad puedo esperar?

¿Cuál es la edad biológica más adecuada para ser madre? ¿Cómo saber hasta qué edad puedo esperar?

Hoy en día existen numerosos factores que influyen a la hora de tomar la decisión de ser madre. La carrera profesional, la estabilidad económica o el momento en el que aparece el deseo gestacional pueden ser motivos perfectamente válidos para demorar la búsqueda de embarazo.

Sin embargo, la ciencia sí que nos expone claramente que hay una época en la vida de la mujer en la cual su fertilidad está en plenitud y no aconseja demoras. No obstante, la ciencia también dispone ahora de nuevas herramientas para intentar ayudar a paliar y superar ese declive.

La natalidad en la actualidad

Actualmente hay una clara tendencia a retrasar la maternidad respecto a nuestros padres y abuelos. Según reflejan las estadísticas europeas, hoy la edad media materna para tener el primer hijo está en torno a los 30.9 (datos de 2019) frente a los 29.8 del año 2008. En España lo tenemos a los 32.2, encabezando este ranking junto a países como Irlanda o Italia (datos de 2019).

También se aprecia esta tendencia al analizar las estadísticas de recién nacidos por franja de edad: los bebés están disminuyendo en la de 20 a 30 años, mientras aumentan en la de los 40 a 44, en parte gracias a las técnicas de reproducción asistida.

Impacto de la edad materna en la fertilidad

Empecemos por exponer cómo es la fertilidad humana. En condiciones normales, nuestra especie tiene en torno a un 20% de posibilidades de conseguir un embarazo cada mes. No somos precisamente, la especie con la mayor fertilidad. Al cabo de un año de búsqueda, el 84% de las parejas consigue quedar gestante y a los 2 años, el 92% si se mantiene un adecuado ritmo de relaciones situado en 2-3 por semana.

Esta fertilidad, ya de por sí exigua, se ve claramente disminuida conforme la edad materna aumenta. ¿Por qué?

Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la edad de la mujer es el factor pronóstico más importante de cara a conseguir una gestación. Y esto, como avalan numerosos estudios científicos, es debido a dos factores independientes: a la reserva ovárica y a la calidad de los óvulos. El efecto negativo del deterioro de ambos factores comienza a los 30 años, empeora desde los 35 y se vuelve crítico a partir de la 4ª década de la vida.

¿Qué es la reserva ovárica?

Para entender mejor este primer factor, expliquemos el funcionamiento de los ovarios. Son los órganos femeninos que albergan los óvulos y funcionan cómo “almacén” de estas células, guardándolas en estructuras que llamamos “folículos”.

Los óvulos se originan cuando la mujer aún está en el vientre materno en su vida fetal. En ese momento dispone de millones de óvulos, pero a partir de ahí su número va disminuyendo progresivamente y sólo 400-500 de ellos serán ovulados a lo largo de su etapa reproductiva.

Por lo tanto, el número de óvulos de los que dispone la mujer es finito y no tienen capacidad de regenerarse. La reserva ovárica es pues según la Sociedad Española de Fertilidad la mayor o menor dotación folicular que poseen los ovarios de una mujer en momento dado. Su declive a medida que la mujer envejece es un proceso continuo e irreversible, pero se ha visto que estadísticamente comienza a ser un factor negativo a partir de los 35 años. Sin embargo, existe variabilidad entre mujeres, por lo que es esencial estudiar en qué punto se encuentra cada una de ellas en el momento que se plantea la maternidad.

¿Qué es la calidad ovocitaria?

Es el segundo factor influyente en la fertilidad, que también va disminuyendo con la edad y es un proceso menos variable entre mujeres. Conforme la mujer envejece, los óvulos pierden la capacidad de llevar a cabo los procesos biológicos correctos durante la fecundación y resultan en embriones que tienen sus cromosomas (la información genética) alterados (embriones aneuploides).

Estas alteraciones cromosómicas en su mayoría son incompatibles con la vida, por lo que o bien no se consigue el embarazo o se producen abortos. En el caso de ser compatibles con la vida, pueden ser la causa de enfermedades como el Síndrome de Down y otras.

Otros factores

Además, con la edad también pueden aparecer otros problemas que pudieran interferir en la fertilidad femenina, como son la aparición de míomas, pólipos, endometriosis, etc. reduciendo su probabilidad de embarazo natural.

Estrategias de prevención

Aunque en base a todos estos datos sabemos que existe una menor probabilidad de éxito de los tratamientos de reproducción asistida a partir de los 35 años, hoy el gran avance de la medicina reproductiva está en disposición de ayudar a muchas de las pacientes que se ven afectadas por estos factores negativos.

Por eso es tan imprescindible una buena prevención con más información y divulgación científica sobre fertilidad.

Muchas de las parejas que acuden a nuestra consulta no son conscientes del impacto tan importante que tiene la edad materna en la fertilidad o no saben en qué momento comienza el declive de ésta.

También es importante conocer cuándo es recomendable ponerse en manos de un especialista. Las recomendaciones de nuestras principales sociedades científicas son:

  • Después de 1 año de relaciones en mayores de 35 años
  • Después de 6 meses en mujeres menores de 35 años o en presencia de otros factores (enfermedades genéticas en la pareja, ciclos irregulares, abortos de repetición, cirugía pélvica previa o varones con patología genital previa)

Ideal para retrasar la maternidad

Otra estrategia de prevención es la preservación de la fertilidad electiva. Consiste en la realización de una estimulación ovárica y congelación de los óvulos (vitrificación ovocitaria). Una vez vitrificados, la calidad de los óvulos se conserva y no envejecen con el paso del tiempo. De esta manera, si en el futuro la mujer desea quedarse embarazada y no lo logra de forma natural o por técnicas de reproducción asistida, dispone de un pool de óvulos propios de menor edad que podrían resultar en un mejor pronóstico reproductivo. 

Es la estrategia ideal para mujeres de 35 años o menos que deseen posponer la maternidad.

Dra. Sofía Olalla ginecóloga en Instituto Bernabeu

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