uteroLas trompas de Falopio son unas estructuras en forma de trompeta que se inician en la cavidad uterina abriéndose junto a los ovarios. Tras la ovulación, las trompas recogen el ovulo liberado y este es fecundado en su primera porción, es decir, la mas cercana al ovario. Para ello, los espermatozoides atraviesan la vagina, el cuello uterino, la cavidad uterina y por ultimo el trayecto hasta el final de la trompa. Tras producirse la fertilización, el embrión (óvulo ya fecundado) inicia sus primeras divisiones y se desplaza a través de la trompa hacían el útero, para producirse finalmente la implantación y con ello el establecimiento del embarazo.

En algunas mujeres, las trompas están dañadas, por lo que la unión de óvulo y espermatozoide no puede producirse. Estas pacientes presentan una incapacidad para conseguir el embarazo de manera natural y por tanto una esterilidad que catalogamos de causa tubárica o “factor tubárico”. Este problema puede ser el responsable entre el 10 y el 25% de los casos de esterilidad en los países desarrollados.

La causa más frecuente es la infecciosa. En la mayoría de los casos, una infección pasada es la responsable de la lesión en las trompas y su posterior obstrucción. Estas infecciones están asociadas a enfermedades de transmisión sexual por lo que en pacientes con antecedente de infecciones ginecológicas (Enfermedad Pélvica Inflamatoria) e infertilidad, sospecharemos una obstrucción tubárica como causa del problema.

Sin embargo, en muchos casos, dichas infecciones son asintomáticas, es decir, pasan desapercibidas para la mujer, por lo que la ausencia de un antecedente de riesgo no descarta la obstrucción de las trompas y esta debe ser descartada como parte del estudio básico de fertilidad. Por supuesto, cuando hablamos de infecciones ginecológicas, no nos referimos a las vaginitis habitualmente por “hongos” que son muy frecuentes y no son causa habituales de obstrucción tubárica.

Otras causas de lesión tubárica, son las adherencias provocadas por cirugías abdominales previas o por enfermedades inflamatorias como la endometriosis. En estos casos los antecedentes suelen ser evidentes y la alta sospecha nos obliga a constatar si las trompas son o no permeables.

La prueba diagnostica por excelencia para diagnosticar o descartar la obstrucción tubárica  es la Histerosalpingografía (HSG). En dicha prueba, se inyecta contraste (líquido especial) en el útero al tiempo que se toman unas radiografías seriadas apreciándose la distribución del contraste inyectado a través de las trompas y evidenciando su permeabilidad o bloqueo. En el Instituto Bernabeu, para gran parte de los estudios, evitamos realizar la histerosalpingografía, realizando en su lugar una histerosonografía, lo que evita a la paciente las molestias de esta exploración y la irradiación de la pelvis. La HSG o histerosonografía, junto con el Seminograma y la evaluación de la Reserva Ovárica, forman parte del estudio básico de la pareja con problemas para gestar. 

Otra forma de evaluar la permeabilidad tubárica es mediante la realización de una laparoscopia. Este procedimiento consiste en la introducción de un dispositivo óptico en el interior de la cavidad abdominal mediante la realización e un orificio la altura del ombligo. Con esto tendremos una visualización directa de las trompas pudiendo valorar su morfología y su permeabilidad tras la instilación a través del útero de un colorante. Esta exploración es una técnica quirúrgica que requiere de anestesia general y no está exenta de complicaciones por lo que solo será utilizada cuando se precise para resolver otros problemas (cirugía de miomas, quistes o endometriosis).

La ecografía no permite la visualización de las trompas por lo que no es una exploración indicada para valorar su permeabilidad. Solo cuando la obstrucción de la trompa se acompañe de una acumulación de líquido (hidrosalpinx) esta será apreciable con la ecografía siendo muy importante su diagnostico por las implicaciones diagnosticas que conlleva para el pronostico de la Fecundación In Vitro (FIV).

La restauración de la fertilidad natural a través de la cirugía de las trompas es extremadamente compleja, precisa de un tiempo prolongado para valorar su efectividad y desgraciadamente las posibilidades de éxito son muy limitadas. Por todo ello la FIV resulta el tratamiento primera elección para la mayoría de las pacientes ya que permite la fecundación en el laboratorio sustituyendo la función de las trompas.

La Fertilización in Vitro como tratamiento en los casos de esterilidad por factor tubárico tiene un pronóstico excelente por lo que actualmente la obstrucción de trompas o incluso su ausencia tras extirpación quirúrgica (salpinguectomía) no constituye un serio obstáculo para conseguir el embarazo.

Dr. Joaquín LlácerCo-Director Médico. Medicina Reproductiva del Instituto Bernabeu.

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Trompas Obstruidas. Implicación del ´factor tubárico` en la fertilidad
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