Ser padre después de los 40

Mucho se ha estudiado sobre como la edad materna avanzada está relacionada con la menor probabilidad de conseguir embarazo, la mayor frecuencia de abortos y en el riesgo más elevado de presentar ciertas anomalías cromosómicas en el feto; pero poca atención se ha prestado a cuando es el hombre quien por diversas razones decide postergar la paternidad.

Pero el hecho es que hoy en día, no solo la mujer, sino también los hombres van retrasando el momento de ser padres con la confianza de que “la edad del hombre no importa”.

Si bien es cierto que no se ha encontrado una real disminución de la probabilidad de gestar a avanzada edad en el hombre, en parte debido a la continua producción de espermatozoides desde la adolescencia hasta toda la vida del adulto, algunos estudios empiezan a observar ciertos riesgos para el embarazo y la descendencia.

Con resultados algunos contradictorios, describen un discreto aumento en la probabilidad de abortos y partos prematuros, aunque en una proporción muy inferior al efecto de la edad avanzada en la mujer.

Sin embargo, el mayor foco de atención se ha puesto recientemente en los efectos que a largo plazo pueden repercutir en la descendencia. Algunas teorías han querido demostrar que los espermatozoides pueden cargar mutaciones o alteraciones genéticas nuevas o “de novo”, es decir, no heredadas, que van aumentando progresivamente a medida que avanza la edad del hombre. Dichas alteraciones las han relacionado con un aumento en la aparición de ciertos tipos de enfermedades, especialmente Autismo o trastornos de espectro autista y la Esquizofrenia.

Por esta razón, parecen haber indicios que no solo los aspectos medio-ambientales como la obesidad, el tabaco, la mala alimentación y exposición a agentes tóxicos, pueden influir en el aumento de estos efectos en la descendencia, sino que la edad avanzada del hombre en el momento de gestar puede ser en parte un factor de riesgo.

Aunque no existe un consenso sobre a partir de qué edad se empiezan a notar estos efectos, la mayoría de los estudios coinciden en que a partir de los 40 años se considera una edad paterna avanzada, aunque los efectos son más notorios a partir de los 50 años.

Por lo tanto, aunque es más relevante que la mujer evite postergar su maternidad hasta edades avanzadas, resulta aconsejable que la población masculina sea consciente de estos posibles efectos en la descendencia y poder planificar adecuadamente el momento ideal para ser padres.   

Dra. Carolina Tovar, ginecóloga en Instituto Bernabeu.

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