Hablamos de baja respuesta cuando el número de ovocitos obtenido en una paciente durante el ciclo de fertilización in vitro es más bajo de lo esperado. Habitualmente los criterios que utilizamos para etiquetar a una paciente como baja respondedora son haber recogido 3 o menos ovocitos y tener marcadores de reserva ovárica (fundamentalmente AMH y RFA) extraordinariamente bajos.

El hecho de que estas mujeres respondan de forma deficiente a los protocolos de estimulación hace que sus opciones de éxito se vean comprometidas y que en ocasiones se planteen la posibilidad de abandonar los tratamientos y finalizar su vida reproductiva sin hijos.

Por eso es tan importante una evaluación global de su caso por un equipo multidisciplinar. Ginecólogos, genetistas, embriólogos y especialistas en biología molecular con bagaje no solo asistencial sino también investigador deben diseñar una estrategia que de forma personalizada optimice las posibilidades de conseguir el nacimiento de un recién nacido sano.

Desde la realización de pruebas diagnósticas que descarten causas de baja respuesta que puedan amenazar la salud de la paciente hasta test genéticos que minimicen los riesgos para el futuro niño o incluso ayuden a decidir la mejor estrategia de tratamiento.

Dentro del estudio genético específico para pacientes con baja respuesta ovárica incluimos el cariotipo y el estudio genético del Síndrome del Cromosoma X-frágil. Si alguna de estas pruebas resultara ser positiva, nos permitirá conocer el origen del problema de fertilidad de la paciente y evitar el nacimiento de un niño con una enfermedad genética grave.

En el Instituto Bernabeu tras más de 4 años de investigación hemos identificado los genes implicados en la respuesta ovárica, que ha permitido desarrollar un novedoso estudio genético sobre la función del ovario (IBGENFIV). Este test genético permite al equipo médico diseñar un tratamiento farmacológico personalizado a la paciente para determinar la medicación más adecuada a su perfil genético y así mejorar las posibilidades de conseguir el embarazo al poder obtener un mayor número de ovocitos.

¿Padezco baja respuesta ovárica? ¿Cómo he de tratarla? 0

La vitrificación es una técnica que virtualmente evita la formación de cristales de hielo, el principal problema asociado a los procesos de criopreservación. Su incorporación como técnica de rutina en los laboratorios ha contribuido a mejorar los resultados enormemente respecto a otras técnicas empleadas tradicionalmente, especialmente en el caso de los ovocitos, permitiendo alcanzar tasas de supervivencia muy elevadas. Estos avances han redundado en un claro beneficio para muchas pacientes, incluidas aquellas con una baja respuesta a la estimulación ovárica. En estos casos una alternativa consiste en criopreservar los ovocitos obtenidos en sucesivas estimulaciones ováricas para acumularlos hasta alcanzar un número adecuado, similar al que podría esperarse en una paciente normorrespondedora, y fecundarlos posteriormente todos al mismo tiempo. De esta manera el número de embriones disponibles se vería aumentado, así como las posibilidades de conseguir un embarazo.

En nuestra opinión, la estrategia para conseguir ovocitos en pacientes bajas respondedoras debe salirse de los protocolos de estimulación convencionales. El abordaje individualizado es clave. En ocasiones la preparación en el ciclo previo con fármacos adyuvantes puede mejorar la respuesta de la estimulación. En otros casos la utilización de protocolos suaves puede optimizar la respuesta.

Tenemos que tener en cuenta que con los avances en vitrificación ovocitaria las pacientes atendidas en el Instituto Bernabeu pueden acumular ovocitos de diferentes estimulaciones haciendo los tratamientos más accesibles y permitiendo obtener el mayor número de óvulos en el menor espacio de tiempo.

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