Conoce a la bióloga Leyre Herrero 0

Leyre Herrero es la responsable del laboratorio de Embriología en Instituto Bernabeu en Madrid. Allí desarrolla una tarea que le encanta y que vive con mucha intensidad, ya que ha experimentado la puesta en marcha de la clínica y del laboratorio. Desde que IB Madrid abrió sus puertas en 2017 ha sido un no parar de trabajar y un alto nivel de exigencia para ofrecer a los pacientes los mejores resultados, resultados e implementar los exigentes procesos de los laboratorios IB para poder afrontar la complejidad de los casos a los que se enfrentan día a día. Porque, si por algo se caracteriza Instituto Bernabeu, es por atender los casos más complejos, y darles solución. “Aquí he encontrado grandes profesionales, pero sobre todo grandes personas, entusiastas y trabajadoras junto a las que liderar los avances en medicina reproductiva. Nuestro deseo es poder ayudar a los pacientes que más lo necesitan”

Aunque de pequeña soñaba con ser veterinaria, finalmente estudió la carrera de biología, y está convencida de que ese era su destino. “Ahora pienso que, aunque hubiera estudiado veterinaria, habría acabado trabajando en este mundo, ya que en mi familia hay varios ginecólogos, y mucha relación con esta especialidad”. Su proyecto fin de carrera acabó de encauzar uno de sus intereses en la biología, la rama genética de la reproducción. Realizó un trabajo sobre diagnóstico genético preimplantacional en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares. Desde entonces acumula ya quince años de experiencia, de trabajo satisfactorio en el laboratorio, y la seguridad de que le queda mucho por investigar y desarrollar.

En estos años ha observado como en el laboratorio de FIV se han dado pasos de gigante. Antes los embriones estaban en el laboratorio solo 2 ó 3 días, ahora los medios de cultivo y los sistemas de incubación de relevantes centros de fertilidad, como en Instituto Bernabeu, han evolucionado tanto que los embriones están en el laboratorio hasta 6 días, transfiriéndose justo en el momento previo a la eclosión e implantación. “Las condiciones de cultivo cada vez se asemejan más a las condiciones naturales del embrión” lo que unido al exquisito cuidado que se pone en el laboratorio, se refleja en las tasas de éxito. “Otra cosa que ha cambiado mucho en estos años, es la forma de congelar los embriones. Antes nos llevaba horas, y ahora se hace en 10 minutos, y con unas tasas de supervivencia y embarazo que son increíblemente altas”.

Muchas parejas llegan a la clínica de Madrid exhaustas después de haberse realizado varios ciclos infructuosos en otros centros, en busca de una solución. Leyre Herrero explica cómo en Instituto Bernabeu se pone en marcha un gran equipo de trabajo, con grandes profesionales y medios técnicos, para lograr que se haga realidad el objetivo de los pacientes. “Vienen después de varios ciclos fallidos, y confían en nosotros para dar solución a sus problemas. Estamos aquí para dar respuestas realistas, y ponemos todo lo que está en nuestra mano para ayudarles. Y a pesar de la complicación de los casos, los resultados son muy buenos”. El continuo desarrollo, la formación y la investigación son por ello fundamentales y permiten dar esperanza a los pacientes con pronósticos muy complicados.

En el laboratorio FIV, donde realiza sus funciones día a día, asegura que junto a sus compañeras aprende cosas nuevas cada día, con cada paciente. “Me sorprende la capacidad que tenemos los embriólogos de emocionarnos cuando vemos un embrión precioso (¡después de haber visto tantos!) pensando que esa paciente tiene muchas posibilidades de cumplir su sueño”. El trabajo en equipo es fundamental en el laboratorio y entre todos los departamentos de la clínica, somos todos uno, y trabajamos para mejorar cada día en ese sentido. La empatía y el positivismo, afirma, también son muy importantes, ya que muchos pacientes están devastados psicológicamente, y “tenemos que ayudarles, quitarles ese peso de la espalda y ponerlo en nuestras manos”.

Sus principales puntos de interés son la genética de la reproducción, el desarrollo embrionario y la vitrificación. La criopreservación de ovocitos es “una revolución que ha tenido lugar en los últimos años, y que ha abierto un mundo de posibilidades para las pacientes, y de nuevas indicaciones para los profesionales de la reproducción”. La vitrificación de ovocitos fue de hecho el tema principal de su tesis doctoral. Un buen programa de criopreservación es fundamental e Instituto Bernabeu cuenta con un programa de vitrificación que permite optimizar los resultados cada ciclo, transfiriendo en el 95% de los casos un solo embrión, frente a los tres embriones que, hace más de una década, se implantaban en la paciente para tener éxito.

Para Leyre Herrero la investigación es fundamental para avanzar. “El futuro en el laboratorio de FIV está aún por descubrir” y es la investigación clínica, la que aporta soluciones y mejora los problemas a los que se enfrenta cada día, la que más le motiva.

Sus inquietudes y aficiones, como el deporte al aire libre, viajar o pintar, están un poco aparcadas ahora mismo, ya que su familia y sus tres hijos, de 9, 7 y 5 años, ocupan todo el tiempo libre que le queda. Y para más adelante se emplaza para cumplir con otras pasiones como la veterinaria y las bellas artes.

“Me sorprende la capacidad que tenemos los embriólogos de emocionarnos cuando vemos un embrión precioso (¡después de haber visto tantos!) pensando que esa paciente tiene muchas posibilidades de cumplir su sueño”

1.- ¿Cuándo se inició su interés por la biología?

De pequeña quería estudiar veterinaria pero acabé estudiando la carrera de biología. Ahora pienso que, aunque hubiera estudiado veterinaria, habría acabado trabajando en este mundo, ya que en mi familia hay varios ginecólogos, y mucha relación con esta especialidad.

2. -¿Cuándo comenzó a interesarse por la medicina reproductiva?

Mi proyecto fin de carrera se enmarcó en la rama genética de la reproducción. En el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, realicé un trabajo sobre diagnóstico genético preimplantacional. Y me queda mucho por investigar y desarrollar en el laboratorio.

3.- ¿Cuáles son sus puntos de interés en biología de la reproducción?

La genética de la reproducción, el desarrollo embrionario y la vitrificación. La criopreservación de ovocitos es una revolución que ha tenido lugar en los últimos años, y que ha abierto un mundo de posibilidades para las pacientes, y de nuevas indicaciones para los profesionales de la reproducción. El tema principal de mi tesis doctoral fue la vitrificación de ovocitos. Estoy convencida de que un buen programa de criopreservación es fundamental.

4. ¿Cómo es el programa de criopreservación en Instituto Bernabeu?

Instituto Bernabeu cuenta con un programa de vitrificación que permite optimizar los resultados cada ciclo, transfiriendo en el 95% de los casos un solo embrión, frente a los tres embriones que, hace más de una década, se implantaban en la paciente para tener éxito.

5. ¿Cómo es su día a día en el laboratorio?

Mis compañeras y yo aprendemos cada día de cada paciente. Me sorprende la capacidad que tenemos los embriólogos de emocionarnos cuando vemos un embrión precioso, ¡después de haber visto tantos! pensando que esa paciente tiene muchas posibilidades de cumplir su sueño. El trabajo en equipo es fundamental en el laboratorio y entre todos los departamentos de la clínica, tenemos que ser todos uno, y trabajar para mejorar cada día en ese sentido. La empatía y el positivismo son muy importantes, ya que muchos pacientes están devastados psicológicamente y tenemos que ayudarles, quitarles ese peso de la espalda y ponerlo en nuestras manos.

6. ¿Han cambiado mucho las técnicas de laboratorio en los últimos años? ¿Qué cosas se pueden conseguir en el laboratorio que hace unos años eran impensables?

Un buen programa de criopreservación es fundamental e Instituto Bernabeu cuenta con un programa de vitrificación que permite optimizar los resultados cada ciclo, transfiriendo en el 95% de los casos un solo embrión, frente a los tres embriones que, hace más de una década, se implantaban en la paciente para tener éxito. El futuro en el laboratorio de FIV está aún por descubrir.

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