El virus del papiloma humano (VPH)
El virus del papiloma humano o VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en personas sexualmente activas. El 75% de mujeres y el 85% de hombres van a infectarse en algún momento de su vida. En un 90% de los casos, el virus del papiloma humano suele desaparecer por sí solo. Pero también puede desarrollar lesiones como el cáncer de cuello de útero. La doctora Sofía Olalla, ginecóloga de Instituto Bernabeu Madrid, nos habla del VPH y cómo puede afectar a la fertilidad de hombres y mujeres.
Índice
¿Qué es el virus del papiloma humano?
Detrás de las siglas VPH se esconde el virus del papiloma humano, un virus ADN que causa la infección de transmisión sexual más frecuente en el ser humano. De hecho, el 75% de las mujeres y el 85% de los hombres sexualmente activos va a infectarse en algún momento de su vida.
De los 150 tipos de VPH diferentes aislados, al menos unos 40 se transmiten por contacto sexual, infectando piel y mucosas del área anogenital, del oral y del tracto respiratorio superior en hombres y mujeres.
Usualmente, el papiloma humano es inofensivo y desaparece por sí solo. En torno al 90% de estas infecciones son transitorias y se resuelven gracias al sistema inmunitario. Sin embargo, en ocasiones aparecen factores que van a favorecer la persistencia de la infección y que por ello se produzcan lesiones premalignas o malignas asociadas al virus. Al tratarse de virus oncogénicos, algunos pueden llegar a desarrollar lesiones como el cáncer de cuello uterino. Según sea su capacidad oncogénica se dividen en alto y bajo riesgo.
Pueden ser determinantes para el riesgo de persistencia de infección, además de infección por virus de alto riesgo, el tener un sistema inmunitario debilitado, el consumo de tabaco, la utilización prolongada de anticonceptivos orales o la coinfección con otros microorganismos de transmisión sexual como la clamidia o el herpes genital.
¿Cómo se detecta el VPH?
La detección del virus del papiloma humano se puede realizar de varias maneras. Entre ellas:
- Prueba de VPH: Esta prueba se realiza para detectar la presencia del virus en muestras de células del cuello uterino. Se recomienda para mujeres mayores de 30 años y se puede realizar en combinación con la prueba de Papanicolaou.
- Prueba de Papanicolaou (PAP): Esta es una prueba de detección de cáncer cervical que puede identificar cambios en las células del cuello uterino causados por el VPH. No detecta el virus en sí, pero puede identificar cambios celulares que sugieren una infección por VPH.
- Colposcopia: Es un procedimiento que permite visualizar el cuello uterino y detectar anomalías que puedan estar asociadas con una infección por VPH.
- Biopsia: Si se identifican cambios anormales en el cuello uterino durante una colposcopia o a través de la prueba de Papanicolaou, se puede realizar una biopsia para obtener una muestra de tejido y confirmar la presencia de células precancerosas o cancerosas.
- Pruebas de sangre: Aunque no se utiliza comúnmente para la detección de infecciones por VPH, existen pruebas de sangre que pueden detectar la presencia de ciertos tipos de VPH que están asociados con un mayor riesgo de cáncer cervical.
- Pruebas moleculares: Estas pruebas identifican el material genético del VPH en muestras de células del cuello uterino. Pueden ser utilizadas para determinar el tipo específico de VPH presente y si es de alto o bajo riesgo.
Es importante señalar que muchas personas infectadas con VPH no presentan síntomas y pueden transmitir el virus sin saberlo. Por esta razón, es crucial realizar pruebas de detección regularmente, especialmente para las mujeres, ya que el VPH puede causar cáncer cervical si no se detecta y trata a tiempo.
En Instituto Bernabeu contamos con un estudio muy completo para la detección del VPH en el que se estudian hasta 40 genotipos diferentes:
| Genotipo | Genotipo | Genotipo |
|---|---|---|
| 6 | 11 | 16 |
| 18 | 26 | 31 |
| 33 | 35 | 39 |
| 40 | 42 | 45 |
| 51 | 52/33/35/58 | 53 |
| 54 | 55 | 56 |
| 58 | 59 | 61 |
| 62 | 64 | 66 |
| 67 | 68 | 69 |
| 70 | 71 | 72 |
| 73 | 81 | 82 |
| 83 | 84 | IS39 |
| CP6108 |
-Medio-Alto Riesgo: 16, 18, 26, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 53, 56, 58, 59, 66, 68, 69, 73 y 82.
Riesgo oncológico potencial. Están asociados, generalmente, a lesiones precancerosas de alto grado y a cáncer invasivo.
-Bajo riesgo: 6, 11, 40, 42, 43, 44, 54, 61, 62, 67, 70, 71, 72, 74, 81, 83, 84 y 91.
Bajo potencial oncogénico. Se suelen encontrar en condiciones asintomáticas o benignas como las verrugas genitales.
Tengo un test VPH positivo, ¿puede afectar a mi fertilidad o a la evolución de mi embarazo?
Cuando una pareja que busca el embarazo se enfrenta a una prueba positiva para VPH la primera pregunta que se hace es si esta infección puede afectar a la fertilidad o al embarazo. Aunque existen ya algunos estudios que intentan responder a esta cuestión, por ahora, la mayoría de los datos que tenemos son controvertidos.
Los estudios han revelado que el virus está presente en las muestras seminales, detectándose en aproximadamente el 16% de los hombres infértiles y en el 10% en la población general. Además de que hay una mayor prevalencia de virus de alto riesgo, siendo el denominado subtipo16 el más oncogénico y el más comúnmente encontrado.
Diversos estudios han relacionado esta presencia con subfertilidad masculina y en especial con alteraciones seminales, habiéndose demostrado que provoca una disminución de la movilidad de los espermatozoides y un aumento de la fragmentación de ADN espermática.
¿Cómo afecta el VPH a la fertilidad de la mujer?
Los estudios disponibles arrojan resultados poco concluyentes respecto al posible impacto que pueda tener en la fertilidad femenina, en el desarrollo de un embarazo, o en las tasas de éxito de un tratamiento de reproducción asistida.
Aunque algunos estudios sí que han relacionado la infección por VPH de alto riesgo con las tasas de infertilidad femenina, la investigación más reciente no ha demostrado esta asociación.
Influencia en la placenta
Se sabe que el VPH puede infectar tejido placentario, aunque la prevalencia varía mucho entre estudios. Factores de riesgo para esta infección sería mujeres con alta carga viral, con lesiones cervicales o inmunosupresión. También habría un mayor riesgo cuando la infección coincide con la de otros patógenos de transmisión sexual como la clamidia, la cual a su vez es un riesgo de infertilidad por la posible obstrucción de las trompas de Falopio.
Esta infección placentaria podría conllevar a mayor riesgo de resultados obstétricos adversos como un aumento de la tasa de abortos y de retraso del crecimiento fetal. Diversos estudios, además, sugieren un posible aumento del riesgo de parto prematuro y de rotura prematura de membranas pretérmino. Esto se debe a diferentes mecanismos como un aumento del estrés placentario que podría conllevar a que se inicie antes el trabajo de parto y una alteración de la barrera cervical normal que favorecería la invasión de bacterias.
Transmisión vertical (Madre-Hijo)
Algunos estudios evidencian que existe riesgo de transmisión del virus al recién nacido mediante vía transplacentaria o durante el paso por el canal del parto. En un porcentaje muy pequeño de estos casos se puede producir una papilomatosis respiratoria recurrente, una enfermedad rara que cursa con aparición de tumores benignos recurrentes en las vías respiratorias del niño.
Riesgos de parto prematuro
Otro factor que sabemos contribuye a la infertilidad femenina son las lesiones que produce el virus a nivel del cuello del útero. Existe una asociación claramente establecida entre el antecedente de cirugía de dichas lesiones y el riesgo de parto prematuro o rotura prematura de membranas pretérmino. Además, las lesiones no tratadas, también podrían alterar el paso de los espermatozoides a través del cuello del útero.
Manejo de lesiones durante el embarazo
En caso de que se detecte una lesión durante el embarazo el manejo debe de ser individualizado, valorando el riesgo de una posible progresión respecto el riesgo de un tratamiento en ese momento. La opción preferente es un manejo expectante con controles cada 3-4 meses. El tratamiento escisional se reserva para casos en los que se sospecha un cáncer cervical no confirmado mediante la biopsia dirigida.
No está claro el impacto que podría tener la infección con VPH en los resultados de tratamientos de reproducción asistida. Algunos autores sí que han encontrado mayor riesgo de fallo de tratamiento, pero otros no. Estudios realizados en animales sugieren que la presencia del virus podría disminuir la supervivencia de los embriones reduciendo la probabilidad de embarazo y aumentando el riesgo de aborto, pero aún habría que estudiar si eso ocurre en nuestra especie.
¿Cómo puedo protegerme frente a la infección?
Tanto para prevenir posibles efectos negativos en la fertilidad como sobre todo para evitar el cáncer, lo ideal es la prevención del contagio. Y por suerte hoy contamos con herramientas eficaces.
- Como estrategia poblacional, en España está implantada la vacunación frente al VPH a todas las niñas y recientemente también en algunas Comunidad Autónoma a los niños.
- Utilizar anticonceptivos de barrera, como el preservativo, durante relaciones sexuales de riesgo.
- Llevar hábitos de vida saludables y evitar el consumo de tabaco para tener un sistema inmune fuerte que controle la infección.
Dra. Sofía Olalla (nº de colegiado 282873468) ginecóloga en Instituto Bernabeu