Tipos de ovocitos y su capacidad de desarrollo embrionario

Los ovocitos obtenidos tras la punción ovárica deben presentar una serie de características para considerarse válidos en un tratamiento de reproducción asistida. Para que un espermatozoide pueda fecundar un ovocito éste debe haber sufrido una serie de cambios que favorecen la denominada madurez ovocitaria. Dichos cambios son imprescindibles ya que sólo los ovocitos maduros pueden ser fecundados.

En el caso de los ovocitos maduros, denominados metafase II (MII), se observa una estructura denominada corpúsculo polar. Esta estructura nos informa que el ovocito ha alcanzado el estado de madurez nuclear. De manera coordinada, el ovocito debe alcanzar, igualmente, una maduración citoplasmatica, debiendo adquirir factores que van a permitir que la fecundación y el desarrollo embrionario subsiguiente se produzca normalmente.

Por otro lado, también podemos encontrar ovocitos en un estadio de madurez previo, denominados ovocitos en metafase I (MI) o en profase I (vesícula germinal, VG), que no van a poder ser fecundados por el espermatozoide. Los ovocitos en metafase I pueden ser cultivados durante unas horas en el laboratorio para ver si son capaces de completar la meiosis in vitro y liberar el corpúsculo polar, en cuyo caso podrían ser microinyectados.

El momento en el que podemos decir si un ovocito recuperado es maduro o no es cuando se le quitan las células que lo rodean. Este proceso, que se denomina decumulación, se realiza a las pocas horas de la obtención de los ovocitos, en el caso de que se vaya a realizar una microinyección intracitoplasmática (ICSI) o al día siguiente de la obtención de los ovocitos, si se realiza una FIV convencional

Es en el momento de la decumulación donde también se pueden observar otras alteraciones morfológicas en el ovocito, como pueden ser la presencia de vacuolas y/o granulosidades, que nos pueden dar información sobre la calidad ovocitaria.

Por último, es importante destacar que aunque un ovocito sea maduro no implica, necesariamente, que vaya a ser fecundado, ya que la fecundación depende de multitud de factores como la calidad ovocitaria y/o seminal.

Nuria Ruízbióloga del Instituto Bernabeu

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