La espermatogénesis es el proceso de formación de los espermatozoides, que son los gametos masculinos. Tiene lugar en los túbulos seminíferos testiculares con una duración aproximada de 62 a 75 días en la especie humana.

La formación de espermatozoides comienza alrededor del día 24 del desarrollo embrionario en el saco vitelino, produciéndose unas 100 células germinales que migran hacia los esbozos de los órganos genitales. Alrededor de la cuarta semana de desarrollo ya se acumulan alrededor de 4000 de estas células germinales, pero no será hasta la pubertad cuando los testículos comiencen a producir espermatozoides. Proceso que se mantendrá a lo largo de la vida del varón, aunque si bien,  la calidad y la cantidad de los espermatozoides que se formen pueden ir descendiendo con el tiempo.

Para que sea posible la producción de espermatozoides, son necesarias unas específicas condiciones hormonales en las que intervienen el hipotálamo, la hipófisis, y los testículos. Las hormonas implicadas en la formación de espermatozoides son la testosterona, la FSH, la LH y la Inhibina. De forma que alteraciones en la secreción de estas hormonas puede dar lugar a que no se generen espermatozoides.

Se distinguen 3 fases fundamentales en la formación de los espermatozoides:

  • Fase proliferativa o espermatocitogénesis
  • Fase meiótica
  • Fase espermiogénesis

En resumen, el proceso de la espermatogénesis consiste en el paso de una célula germinal, con 23 parejas de cromosomas (diploide), las espermatogonias, a convertirse en una célula con 23 cromosomas (haploide), los espermatozoides. Al final de todo el proceso, de una célula diploide se generarán 4 células haploides (espermatozoides).

Los espermatozoides del testículo, aunque maduros, no tienen la capacidad suficiente para fertilizar al ovocito por sí solos, sino que necesitan de una serie de cambios para adquirir la capacidad de movimiento y cambios a nivel de membrana para poder reconocer al ovocito. Esta fase se denomina capacitación y se produce a lo largo del epidídimo. Una vez desarrollados  y madurados los espermatozoides,  son expulsados en la eyaculación, de los que se estima que tan solo un 25% consiguen tener la capacidad suficiente para fecundar al ovocito.

Ahora bien, hay situaciones en las que el proceso de formación de espermatozoides en el testículo está alterado, no observándose espermatozoides en el eyaculado, que es lo que se conoce como azoospermia secretora. Las causas pueden ser muy diversas:

  • Alteraciones cromosómicas: como ocurre en el Síndrome de Klinefelter (cariotipo 47XXY) o por microdeleciones del cromosoma Y, que consiste en la pérdida de material genético implicado en la espermatogénesis.
  • Criptorquidias bilaterales(descenso incompleto de los testículos a la bolsa escrotal)
  • Torsiones testiculares
  • Traumatismos
  • Procesos infecciosos (ej. paperas en la adolescencia)
  • Tratamientos de radio-quimioterapia 

El pronóstico en este tipo de azoospermias es incierto, y la probabilidad de encontrar focos de espermatogénesis conservada va a depender de muchos factores.

Existen distintos parámetros que se han intentado correlacionar con la presencia de espermatozoides, como son los niveles séricos de FSH, el tamaño testicular, o el cariotipo. Aunque ninguno de estos parámetros ha demostrado ser determinante en el pronóstico de la presencia de espermatozoides.

En estos casos, se opta por una búsqueda cuidadosa de espermatozoides mediante una biopsia testicular múltiple de ambos testículos, más convenientemente utilizando la técnica del MICRO-TESE, para aumentar las posibilidades

Mariló Pérez, bióloga del Instituto Bernabeu

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¿Qué es la espermatogénesis?
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