La prueba de paternidad consiste en determinar la probabilidad de parentesco biológico entre un progenitor y su hijo, comparando el perfil genético de ambos. En el perfil genético se caracterizan una serie de regiones de ADN altamente variables, que permiten identificar y diferenciar a una persona de cualquier otra, al igual que su huella dactilar. De estas regiones de ADN o marcadores genéticos, tenemos dos copias, una de origen materno y otra de origen paterno, ya que la información genética contenida en nuestro ADN proviene a partes iguales de cada uno de nuestros padres. Por tanto, un progenitor y su hijo sometidos a un estudio de paternidad, deberán compartir la mitad de los marcadores que forman el perfil genético.

Este mismo proceso para reconocer la paternidad, también se puede aplicar para conocer cualquier tipo de parentesco, por ejemplo entre abuelos y nietos. Las pruebas de parentesco se solicitan sobretodo cuando existe duda del vínculo familiar en casos de herencias, inmigraciones, etc.

Esta prueba normalmente se realiza a partir de una muestra de sangre o de saliva, obtenida de un adulto o niño, pero también se puede llevar a cabo durante el embarazo para determinar la paternidad del bebé o feto. En este caso, la madre deberá someterse entre las semanas 15 y 18 de gestación a un procedimiento denominado amniocentesis. La aminocentesis consiste en la obtención de una pequeña parte del líquido amniótico que rodea al feto, mediante la introducción de una aguja en la cavidad amniótica a través de las paredes abdominal y uterina de la madre.  Este líquido contiene células fetales a partir de las cuales obtendremos ADN del futuro bebé, y comparando el mismo con el ADN del presunto padre podremos confirmar o no su paternidad.

Una alternativa a la amniocentesis es la biopsia corial, cuya ventaja sobre la anterior es que se puede realizar antes, entre las semanas 11 y 12 de gestación. Esta técnica consiste en la obtención de tejido placentario, por vía abdominal o por vía transcervical, a partir del cual se extraerá el ADN fetal.

Aprovechando la obtención de material fetal por cualquiera de estos dos procedimientos, algunas pacientes deciden hacerse también un estudio prenatal para descartar posibles anomalías cromosómicas en el feto.

La prueba de paternidad puede ser de carácter informativo (sin validez judicial), o  con validez judicial si se necesita un informe pericial que incluya los nombres de todos los implicados, y que pueda ser utilizado en un Tribunal de Justicia.

Si se desea que la prueba de paternidad tenga validez jurídica deben aportarse una serie de documentos, y la toma de muestras sólo puede ser llevada a cabo por profesionales de nuestro centro que identificarán y custodiarán las muestras para garantizar en todo momento su autenticidad e integridad.

Más información sobre la Prueba de paternidad o parentesco.

Dra. Ruth Morales, bióloga del Instituto Bernabeu.

 o www.ibbiotech.com

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Prueba de paternidad durante el embarazo
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