Enfermedades tropicales: ¿Cómo afectan a la fertilidad o al embarazo? 0Las enfermedades tropicales son aquellas que suceden única o principalmente en los trópicos, zonas de clima húmedo y templado. Son causadas por parásitos o por virus. Principalmente la trasmiten insectos, como la malaria (o paludismo), o el Zika por aguas contaminadas, como la hepatitis A o la esquistosomiasis.

Su distribución geográfica coincide prácticamente con la ubicación de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo: África subsahariana, América Central y del Sur, Oriente Medio y Sudeste Asiático. Sin embargo, los crecientes movimientos migratorios y la tendencia a la globalización en las últimas décadas, han llevado a una expansión mundial de estas enfermedades, por lo que es imperativo conocerlas.

En primer lugar, las enfermedades causadas por parásitos son, con diferencia, las más frecuentes. Como hemos mencionado previamente, la más relevante es la malaria, aunque también son conocidas la leishmaniosis y enfermedad del sueño. En casi todas, la transmisión es por picadura de algún insecto (mosquitos, moscas o chinches). En su mayoría afectan, entre otros, a los órganos genitales masculinos y femeninos y generan infertilidad. Además, pueden ser causa de aborto o de malformaciones, pues en prácticamente todos se ha documentado la transmisión de madre a hijo durante el embarazo.

Por su parte, las enfermedades víricas incluyen aquellas que se contagian por la picadura de un mosquito, como el tan conocido Zika, la fiebre amarilla o el Dengue, y otras transmitidas por el agua o alimentos en mal estado como la hepatitis A. También se sabe del contagio madre-hijo antes del parto.

Así, evitar el contagio de estas enfermedades es un objetivo de primer orden a nivel mundial. Además de reducir la mortalidad, especialmente en la población infantil, debemos prestar especial atención a las mujeres o parejas que deseen una gestación y puedan haber estado expuestas. Nos estamos refiriendo a dos grupos principales: aquellas que viajen a zonas de riesgo y las que residan en dichas zonas y se trasladen aquí de forma provisional o permanente. Lo más importante es acudir a un equipo especialista en enfermedades tropicales a la hora de planificar el viaje, así como hacer una valoración al regreso (o al emigrar en caso de residentes locales). En líneas generales, las principales medidas de prevención son:

  1. Vacunación: especialmente la hepatitis A y la fiebre amarilla. Por otra parte, enfermedades como el tétanos o el sarampión son muy comunes en estos países, por lo que es fundamental “estar al día” en nuestro calendario vacunal.
  2. Conocer las medidas de protección para evitar las picaduras de insectos, y en relación al consumo de agua, alimentos e higiene personal en las enfermedades transmitidas por aguas contaminadas.
  3. En el caso de la malaria, prescripción de medicamentos que eviten el desarrollo de la enfermedad tras una picadura accidental. Es la denominada quimioprofilaxis.
  4. Seguir las recomendaciones de la OMS o del Ministerio de Sanidad cuando se vaya a viajar a países en zonas de riesgo.

Para muchas enfermedades existen diferentes pruebas que permiten detectar si ha habido un contagio o no, si bien la fiabilidad de las mismas no es absoluta. Ante un futuro embarazo, si no se confirma dicho contagio será aún preciso dejar un margen de seguridad (habitualmente no superior a 1 mes), pero en caso contrario habrá que esperar hasta la eliminación completa del germen, por lo general varios meses.

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