embrión

En un ciclo de fecundación in vitro (FIV) convencional lo habitual es llevar a cabo una estimulación ovárica. A continuación la fecundación de los ovocitos conseguidos, el
desarrollo embrionario y la transferencia de un blastocisto. El resto de embriones viables obtenidos en ese ciclo son criopreservados para intentos futuros.

Vitrificación electiva de embriones

Con el avance de las técnicas de criobiología, y de la mano de la vitrificación, ha sido posible mejorar notablemente los resultados clínicos cuando congelamos y descongelamos embriones. La tasa de supervivencia embrionaria tras estos procesos ronda el 100%. Además, tras una preparación endometrial adecuada, el útero se encuentra en condiciones óptimas para la anidación del embrión. Junto con los avances en los protocolos de estimulación, este hecho ha provocado que en los últimos años se realicen estimulaciones ováricas que tratan de maximizar el número de ovocitos obtenidos. Con el posterior objetivo de vitrificar todos los embriones antes de su transferencia. Esta estrategia es conocida como segmentación del ciclo FIV, “freeze all”, o vitrificación embrionaria electiva. De esta forma, con una sola estimulación ovárica se intenta optimizar el número de embriones que puedan ser necesarios para completar los deseos reproductivos de las parejas.

No obstante, para maximizar la probabilidad de tener un bebé sano tras un tratamiento de reproducción asistida, y poder saber si la segmentación embrionaria ofrece mejores resultados clínicos, que el ciclo convencional (donde la primera transferencia se realiza en fresco). Se hace necesario hablar de la tasa de embarazo acumulada. Es decir, debemos conocer el número de embriones que son necesarios para obtener la gestación y nacimiento de un bebé sano, comparando las dos estrategias.

En este sentido, un estudio reciente publicado en la revista BMC Medicine (*) analiza más de 300.000 tratamientos de FIV. Llegando a la conclusión que la segmentación o vitrificación embrionaria electiva, no beneficia a los pacientes cuando se indica de manera general o masiva. Se pone de manifiesto que debe tener una indicación médica y ser restringida a tratamientos cuando haya riesgo de hiperestimulación ovárica y en los ciclos de diagnóstico genético preimplantacional para enfermedades genéticas (PGT-M) o de cribado de aneuploidías (PGT-A).

Siguiendo esta misma argumentación, desde el Instituto Bernabeu, seguimos apostando por la individualización de los tratamientos para ofrecer los mejores resultados a nuestras parejas.

BIBLIOGRAFÍA

Referencias: (*) Live birth rates and perinatal outcomes when all embryos are frozen compared with conventional fresh and frozen embryo transfer: a cohort study of 337,148 in vitro fertilisation cycles. Smith et al. BMC Medicine (2019) 17:202.

Dr. Jorge Ten, director Biología Reproductiva del Instituto Bernabeu.

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