Conoce al ginecólogo Paolo Cirillo 0El doctor Paolo Cirillo nació en Nápoles, al sur de Italia, donde están sus raíces. Una ciudad y un país que ha dejado para incorporarse al equipo médico del Instituto Bernabeu donde se siente como en casa. Junto a él, su esposa y su hijo de 3 años que han iniciado una nueva vida aprendiendo el idioma y haciendo nuevos amigos. El doctor Cirillo es ginecólogo por vocación y por tradición y reconoce que sigue sintiendo la misma emoción cada vez que ayuda a que un niño llegue al mundo.

Su familia está ligada a la medicina y especialmente a la ginecología. Profesión que ejercía su padre y que es también la de su hermano y la de uno de sus tíos. Si a ello se le suma que es el primogénito y que en su tierra es habitual que el primer hijo siga los pasos del cabeza de familia, su rumbo estaba trazado desde bien pequeño. Tan claro lo tenía su padre que desde los 5 años le llevaba a ver partos y cesáreas, así que lleva la profesión en la sangre desde niño.

Cursó medicina y cirugía en la Universidad Federico II de Nápoles, que define como “la más grande y la más completa en Medicina y Cirugía de Italia” donde se licenció en 2003. A la hora de elegir la especialidad estuvo tentado de romper la tradición y enfocar su carrera a la medicina deportiva. “Mi padre me dijo que lo intentara, pero la suerte o el destino me llevó a la ginecología. Entraban sólo diez médicos y yo estaba entre ellos”, explica el doctor Cirillo, quien confiesa que le gustó desde el primer momento. Y lo que le motiva de su profesión es: “Mirar la cara de la mujer y la pareja cuando atiendes un parto o haces una cesárea y ver la felicidad que sienten, es indescriptible. O sacar al niño, ver la primera vez que llora, es una experiencia emocionante que ha permanecido en el tiempo”. Un camino que, reconoce, no ha sido fácil, ya que el estudio y la especialización requieren muchos años y esfuerzo.

El doctor Cirillo confiesa que otra de sus pasiones es realizar endoscopias, laparoscopias e histeroscopias lo que le llevó a estudiar en Londres un Máster de Histeroscopia Vaginoscopica. Más tarde se especializó en reproducción humana en Florencia con el profesor Mencaglia. Al principio su interés estaba más en el quirófano pero enseguida se enamoró de la medicina reproductiva. Se inició una etapa de viajes por Italia donde trabajó en clínicas de fertilidad en Merano y en Turín. Y a partir de 2012 se convirtió en el director médico del Centro de Medicina Reproductiva CFA de Nápoles.

Cuando conoció al director médico del Grupo Instituto Bernabeu, el doctor Rafael Bernabeu, se sintió inmediatamente seducido por el proyecto de trabajar en España. Y a pesar de tener que dejar atrás familiares y amigos en Italia, en el otoño de 2017 iniciaba una nueva etapa en Alicante. Actualmente trabaja como ginecólogo en el Instituto Bernabeu atendiendo sobre todo a las pacientes italianas y también españolas e inglesas.

“Mi sueño es vivir en España y hacer algo en Italia para que el nombre del Instituto Bernabeu se conozca en mi país y ayudar a mucha gente. No todos los institutos hacen las cosas como deben ser y algo que me gusta mucho es el empeño en lo social del Instituto Bernabeu a través de su Fundación. Hay una filosofía de ayudar a parejas que no tienen recursos”, destaca el doctor Cirillo, quien trata de ganarse día a día “el privilegio de trabajar en esta institución. Y eso pasa por lograr que las mujeres que buscan el embarazo lo logren”. El ginecólogo destaca entre los valores del Instituto Bernabeu que le han seducido el trabajo en equipo, que permite que el profesional nunca esté solo a la hora de elaborar un diagnóstico. Y tiene muy claro cuál es su objetivo: “Atender de la mejor forma a las parejas y mejorar sin dejar de aprender nunca”.

ENTREVISTA AL DOCTOR PAOLO CIRILLO

“Mi padre era ginecólogo y me llevaba de pequeño a ver partos y cesáreas”

Provengo de una familia de médicos y de ginecólogos en particular. Mi padre fue ginecólogo, mi hermano y mi tío también los son. Y he vivido desde pequeño la ginecología. En Italia la tradición es que el primer hijo debe seguir la tradición del padre. Mi padre me llevaba con 5 y 6 años a ver partos y cesáreas, es una especialidad que conozco desde pequeño. Me licencié en medicina y cirugía y la suerte o el destino me llevó a la ginecología. Accedían sólo diez médicos y yo entré. Desde el principio me gustó mucho y hasta hoy.

¿Y cómo llegó a la medicina reproductiva?

Trabajé y me especialicé con el profesor Mencaglia. Enseguida me encantó la especialidad y en dos meses estaba pasando consulta. A partir de ahí viajé por toda Italia, estuve en otros centros de medicina reproductiva en Merano, luego en Turín y en Nápoles donde he sido el director del instituto de reproducción asistida más grande de la ciudad, donde se hacen más de mil ciclos al año. El propietario es uno de los pioneros que llevó la medicina reproductiva a Italia y allí he tenido una muy buena experiencia.

¿Qué es lo que más le gusta de su especialidad?

Ya llevo diez años en medicina reproductiva y me encanta. De mi profesión, una de las cosas que me gusta mucho es ver la cara de la pareja cuando el test de embarazo es positivo. Atender un parto o una cesárea y ver su felicidad. Ayudar a nacer a un niño y escucharlo llorar por primera vez son experiencias indescriptibles y la intensidad no ha parado desde el primer momento. A casa te llevas las preocupaciones y la tristeza de las parejas que no consiguen ser padres, así que cuando lo logras esa felicidad es máxima.

Ha viajado desde Italia hasta España para trabajar en el Instituto Bernabeu, ¿por qué ese salto y cuál es su cometido?

La decisión fue clara porque un instituto serio me propuso un trabajo serio, valorando mi currículum. Quiero trabajar aquí, me gusta mucho la atención al paciente. Y me encanta el Instituto Bernabeu sobre todo porque se hace un trabajo en equipo. Me gusta trabajar compartiendo opiniones profesionales y la comunicación científica. Y me gusta tener a alguien por encima que me enseña a diario. Mi objetivo es atender de la mejora forma a las parejas, italianas, inglesas o españolas y mejorar sin dejar de aprender nunca.

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