La ginecología oncológica, como tantas otras cuestiones, no puede desligarse del viejo adagio “prevenir es mejor que curar”. Pero la prevención puede ser de distintos grados o categorías.

Prevención primaria es el conjunto de actividades o medidas para evitar que tenga lugar una determinada enfermedad, tales como promoción de salud, vacunaciones, etc…

Prevención secundaria es el conjunto de actividades o medidas para detectar un proceso en su estadio inical o precoz en mujeres asintomáticas. Por ello también se puede utilizar los términos diagnostico precoz, cribado, etc…

Prevención terciaria serían las medidas o tratamientos para reestablecer la salud intentando curar o paliar una enfermedad.

En el “cáncer de la mujer” podemos actuar en las citadas tres categorías.

-El cáncer de cuello uterino es el más fácil de prevenir. Dado que no hay duda del papel que representa el virus del papiloma humano como su causa, podemos actuar como  prevención primaria realizando una vacunación contra ciertos tipos de este virus. Pero también podemos actuar como prevención secundaria diagnosticándolo precozmente o diagnosticando sus lesiones previas. Para ello utilizamos la conocida citología y las relativamente nuevas pruebas de biología molecular en periodos regulares con su oportuno seguimiento.

-El cáncer de mama es el más frecuente en la mujer cuyo pronóstico depende de lo precoz o temprano que realicemos su diagnóstico. Para ello la técnica de cribado eficientemente demostrada es la mamografía. Técnica que es complementada en ocasiones por la ecografía y la resonancia nuclear magnética.

-El pronóstico del cáncer de endometrio o cuerpo uterino mejora empleando técnicas, como en anteriores, para su conocimiento precoz o temprano, tales como la ecografía, histeroscopiay otras.

-El cáncer de ovario es el que más difícil se muestra para conseguir conocimiento de sus estadios iniciales. Pero una cuidada aplicación de conocimientos los grupos de riesgo y la aplicación regular de ecografía y determinación de los llamados marcadores tumores pueden conducir a conocimientos tempranos.

-El cáncer de vulva también se beneficia del conocimiento de grupos de riesgo y de ciertas condiciones y lesiones orientadoras.

En suma, la aplicación de medidas preventivas aplicables en todas sus facetas y el seguimiento disciplinado de las pacientes deben contribuir a lo que más beneficia a la mujer: la prevención y diagnóstico precoz del cáncer femenino.

Dr. Eduardo Vilaplana, director Ginecología y Oncología del Instituto Bernabeu

Consulte más información en: https://www.institutobernabeu.com/es/3-3-4/pacientes/ginecologia/oncologia/

 

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