El útero es básicamente un músculo que engloba una cavidad central donde se implanta el embrión.

La forma triangular que adopta esta cavidad no es un capricho, pues es la arquitectura idónea para la implantación y para el futuro desarrollo del embarazo durante nueve meses.

Las anomalías en la forma dan lugar a fallos de implantación, abortos precoces o tardíos y a parto prematuro. Una de las anomalías que afectan a la forma sucede cuando la cavidad pierde la forma triangular y se dispone en forma de “T”.

Aquí la cavidad es más pequeña de lo normal, la pared uterina es más delgada y el volumen de la cavidad se ve reducido.

El diagnóstico se produce a través de una Ecografía Tridimensional, y a menudo es completado con una histeroscopia. Es importante un diagnóstico correcto, pues en ocasiones vemos úteros diagnosticados en forma de “T” y no lo son, y por otro lado cavidades normales diagnosticadas con forma de “T”.

La repercusión en la fertilidad es muy variable. Puede dar lugar a gestaciones normales llegadas a término pero también a complicaciones.

El tratamiento, que es por cirugía histeroscópica, dependerá en gran medida de la historia clínica de las pacientes, y puede oscilar desde una pauta expectante a una ampliación de la cavidad.

En general guardamos una actitud conservadora, salvo en caso de abortos de repetición o patología obstétrica en embarazos previos.

Dr. Rafael BernabeuDirector Médico del Instituto Bernabeu

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