Segunda fecundación in vitro: qué considerar antes de volver a empezar
Que un primer tratamiento de fecundación in vitro (FIV) no consiga el embarazo puede generar muchas dudas: ¿por qué no funcionó?, ¿es necesario cambiar el tratamiento?, ¿cuánto tiempo hay que esperar?, ¿aumentan las posibilidades en un segundo intento?
Recibir un resultado negativo después de toda la ilusión puesta en el tratamiento es un momento difícil para cualquier pareja, y es natural sentir tristeza, frustración o cansancio. Sin embargo, un resultado negativo no significa necesariamente que exista un problema que impida conseguir un embarazo. La FIV no garantiza el éxito en cada ciclo y el resultado depende de múltiples factores, entre ellos la edad, la reserva ovárica, la respuesta a la estimulación, la fecundación y el factor masculino, el desarrollo embrionario y las condiciones del útero y del endometrio.
Por eso, un segundo tratamiento no debería plantearse simplemente como una repetición del primero. La revisión detallada del ciclo anterior permite identificar qué ocurrió y decidir si es necesario modificar la estrategia.
¿Es normal que falle un primer intento FIV?
Sí. Un primer ciclo de FIV puede no conseguir un embarazo incluso cuando no existe ninguna alteración evidente.
Es importante diferenciar entre el resultado de un ciclo concreto y el pronóstico reproductivo global de una paciente o pareja. En cada ciclo de FIV buscamos aumentar significativamente las posibilidades de obtener un embarazo, pero las tasas de éxito actuales distan del 100%. Además, estas tasas de éxito pueden expresarse de diferentes maneras: por ciclo, por transferencia o de forma acumulada, teniendo en cuenta las transferencias de embriones vitrificados. Por ello, las cifras deben interpretarse siempre en su contexto y no como una predicción individual.
Que una primera FIV no haya funcionado no debe entenderse como un fracaso personal ni como un paso inútil. Lo importante es analizar el tratamiento y utilizar la información obtenida para planificar el siguiente paso. El estudio de infertilidad que se realiza previamente nos da información parcial sobre el estado de base de los pacientes, pero una vez tenemos la oportunidad de ver el funcionamiento in vitro de los óvulos y espermatozoides, aprendemos mucho más de la situación real.
Análisis del primer intento
Antes de comenzar una segunda FIV es fundamental revisar de forma detallada todo el ciclo anterior.
Respuesta a la estimulación ovárica
Se analiza cómo respondieron los ovarios, cuántos folículos se desarrollaron, cuántos ovocitos se recuperaron y cuántos eran maduros.
Esta información permite valorar si el protocolo y las dosis utilizadas fueron adecuados o si puede ser conveniente realizar algún ajuste en un nuevo ciclo. El objetivo no siempre es obtener el mayor número posible de ovocitos, sino conseguir una respuesta adecuada a las características de cada paciente.
Fecundación y desarrollo embrionario
También debemos conocer cuántos ovocitos fecundaron correctamente y cómo evolucionaron los embriones.
Una tasa de fecundación baja o una ausencia de fecundación puede hacer necesario revisar el factor masculino y la estrategia de fecundación utilizada. Del mismo modo, si se produce un bloqueo en el desarrollo embrionario, es importante valorar conjuntamente las características de los ovocitos, del semen y de los embriones.
Receptividad endometrial e implantación
Si se han obtenido embriones adecuados pero la transferencia no ha conseguido el embarazo, se revisan las características del útero y del endometrio y los antecedentes de la paciente.
Sin embargo, no todas las pruebas de receptividad endometrial están indicadas de forma rutinaria. La evidencia actual recomienda individualizar su utilización y evitar asumir que un fallo de implantación se debe necesariamente a un problema de receptividad.
No implantación frente a aborto bioquímico o clínico
También es importante saber en qué momento se produjo el fallo.
No es lo mismo no obtener embarazo después de la transferencia, que conseguir inicialmente un test positivo y posteriormente perder la gestación. Un embarazo bioquímico implica una elevación inicial de la beta-hCG sin evidencia ecográfica de una gestación evolutiva, mientras que un aborto clínico se diagnostica cuando la gestación se ha visualizado mediante ecografía.
Esta información puede orientar de manera diferente la valoración antes de un nuevo tratamiento, especialmente cuando se plantea una segunda FIV después de un aborto.
Lapsos de tiempo recomendados entre tratamientos FIV
No existe un periodo de espera universal para realizar una segunda FIV.
El momento adecuado depende de la recuperación física y emocional de la paciente, del tratamiento realizado y de si existen embriones vitrificados disponibles.
Cuando existen embriones vitrificados adecuados, puede plantearse un segundo intento de FIV con embriones congelados, realizando la transferencia en un ciclo posterior sin repetir la estimulación ovárica y la punción. Si es necesario realizar una nueva estimulación, el especialista determinará cuándo es conveniente comenzar en función de las circunstancias individuales.
Por tanto, esperar más tiempo no implica necesariamente tener más posibilidades de éxito. El intervalo entre tratamientos debe aprovecharse para recuperarse, revisar el ciclo anterior y diseñar la estrategia más adecuada.
Probabilidad de embarazo en un segundo ciclo de FIV
Al valorar la probabilidad de éxito de una segunda FIV, hay que tener en cuenta que el segundo intento cuenta con una ventaja respecto al primero: disponemos de información real sobre cómo ha respondido la paciente al tratamiento.
Sabemos cómo han respondido sus ovarios, cuántos ovocitos se han obtenido, cómo han fecundado y cómo se han desarrollado los embriones. Estos datos permiten realizar una valoración más precisa y, cuando está indicado, modificar la estrategia.
Tasas acumuladas: primer, segundo y tercer intento
Para valorar las posibilidades de la FIV es especialmente útil hablar de tasas acumuladas, ya que una misma estimulación puede generar varios embriones y, por tanto, varias oportunidades de transferencia, e incluso permitir buscar más adelante un segundo embarazo por FIV sin necesidad de una nueva estimulación.
Las tasas varían considerablemente según la edad, el diagnóstico y las características de cada paciente. Por ello, las estadísticas generales deben utilizarse para contextualizar las expectativas, pero no permiten predecir el resultado de una paciente concreta.
Factores que influyen en el resultado del segundo intento
Entre los principales factores se encuentran:
- La edad y la reserva ovárica.
- La respuesta a la estimulación.
- El número y madurez de los ovocitos obtenidos.
- La tasa de fecundación.
- El desarrollo y características de los embriones.
- El factor masculino.
- El estado del útero y del endometrio.
- Los antecedentes de embarazo o aborto.
- La existencia de embriones vitrificados.
Qué puede cambiar respecto al primer ciclo
El objetivo de una segunda FIV no es necesariamente añadir más tratamientos o pruebas, sino identificar qué aspectos pueden optimizarse de forma individualizada.
Ajustes en el protocolo de estimulación
En función de la respuesta del primer ciclo, pueden modificarse las dosis de medicación, el protocolo de estimulación o determinados momentos del tratamiento.
La estrategia debe adaptarse a la reserva ovárica, la edad y la respuesta observada previamente.
Técnicas de laboratorio complementarias
La ICSI puede estar especialmente indicada cuando existe un factor masculino relevante o cuando se ha producido una fecundación baja o fallida en un tratamiento anterior mediante fecundación convencional.
El cultivo hasta blastocisto permite seleccionar los embriones que alcanzan una fase avanzada de desarrollo antes de su transferencia o vitrificación.
Por su parte, el PGT-A permite analizar determinadas alteraciones cromosómicas embrionarias y puede ser útil en pacientes seleccionadas según la edad, los antecedentes y las características del tratamiento.
Hábitos y cuidados antes de empezar de nuevo
Antes de una segunda FIV es recomendable mantener hábitos saludables: evitar el tabaco, limitar el alcohol, realizar ejercicio físico y seguir una alimentación equilibrada.
También conviene revisar la medicación habitual y tomar ácido fólico antes del embarazo siguiendo las recomendaciones del especialista.
Estos hábitos contribuyen a la salud reproductiva y general, pero no debemos olvidar que ni la infertilidad ni el resultado del tratamiento dependen exclusivamente del estilo de vida de la paciente.
El aspecto emocional: prepararse para un segundo intento
Un segundo tratamiento puede generar miedo, ansiedad o cansancio emocional, especialmente cuando el primer ciclo ha sido vivido con mucha intensidad.
Contar con apoyo profesional puede ayudar a gestionar la incertidumbre y las expectativas. El acompañamiento psicológico especializado en reproducción asistida puede formar parte del tratamiento y facilitar que la paciente afronte el nuevo ciclo con mayor seguridad.
Cómo acompañamos en Instituto Bernabeu un segundo intento de FIV
En Instituto Bernabeu entendemos el segundo tratamiento como una oportunidad para aprender del ciclo anterior y personalizar todavía más la estrategia reproductiva.
Revisaremos de nuevo junto a los pacientes la historia clínica y reproductiva, el protocolo utilizado, la respuesta ovárica, la fecundación, el desarrollo embrionario y el resultado de la transferencia. A partir de esta información se diseña un plan individualizado, evitando incorporar pruebas o técnicas que no aporten un beneficio real en cada caso.
El abordaje multidisciplinar permite integrar la experiencia de especialistas en medicina reproductiva, endocrinología, inmunología, embriología, genética y apoyo emocional ante la infertilidad.
Además, Instituto Bernabeu dispone de programas de garantía de embarazo como ÚNICA Bernabeu, dirigidos a determinados perfiles de pacientes y sujetos a criterios médicos específicos.
El objetivo común no es únicamente conseguir un test de embarazo positivo, sino lograr un embarazo evolutivo y el nacimiento de un bebé sano.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos intentos de FIV se pueden hacer?
No existe un número máximo de intentos adecuado para todas las pacientes. La decisión de continuar debe individualizarse teniendo en cuenta la edad, la reserva ovárica, la respuesta a los tratamientos previos, los embriones obtenidos, los antecedentes y el pronóstico reproductivo.
Después de cada tratamiento, y especialmente tras una segunda FIV negativa, es recomendable reevaluar la situación y decidir si tiene sentido continuar, modificar la estrategia o plantear otras alternativas.
¿Cuánto tiempo hay que esperar para hacer una segunda FIV?
No existe un periodo de espera obligatorio para todas las mujeres. Si la paciente se ha recuperado y no existen circunstancias médicas que aconsejen retrasar el tratamiento, una nueva estimulación puede plantearse incluso de forma consecutiva.
Cuando existen embriones vitrificados, además, puede ser posible realizar una transferencia en un ciclo posterior sin repetir la estimulación.
En definitiva, una segunda fecundación in vitro no tiene por qué ser una repetición de la primera. Analizar qué ocurrió durante el primer tratamiento permite tomar decisiones más informadas y adaptar la estrategia a las circunstancias actuales de cada paciente.
¿Qué probabilidad hay de quedar embarazada en la segunda fecundación in vitro?
Que un primer tratamiento de fecundación in vitro (FIV) no haya conseguido el embarazo no significa que el siguiente intento vaya a fracasar. Es importante tener en cuenta el concepto de tasa de embarazo acumulada: las posibilidades de conseguir un embarazo aumentan a medida que se realizan nuevas transferencias embrionarias. Por ello, disponer de un mayor número de embriones permitirá sumar más oportunidades de conseguirlo.
Nuevamente, las posibilidades concretas dependerán de cada caso, y la información obtenida durante el primer ciclo se deberá analizar e invertir en optimizar los tratamientos sucesivos.
Dra. Esperanza de la Torre, ginecóloga en Instituto Bernabeu Madrid.