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Cuando informamos a una paciente sobre una baja reserva ovárica sabemos que la respuesta a la estimulación será muy probablemente inferior a lo deseable, obteniendo lo que llamamos una baja respuesta, es decir, menos de 3 ovocitos tras la punción. Esta es una de las situaciones clínicas que más nos preocupan puesto que sabemos que el número de óvulos que recuperamos, está ligado con las posibilidades de tener éxito.

Numerosos factores, pero principalmente el retraso de la edad a la que comienza la búsqueda de embarazo, hacen que este diagnóstico sea cada vez más frecuente en nuestras consultas, lo cual impulsa la búsqueda de estrategias, fármacos y protocolos de estimulación que puedan mejorar el pronóstico de nuestras pacientes. Numerosos abordajes han sido postulados, sin que ninguno de ellos ha sido aceptado y validado universalmente.

Una de estas estrategias ha sido el uso de la dehidroepiandrosterona (DHEA) y de la testosterona previa al inicio de la estimulación. La facilidad en el acceso al DHEA, un suplemento nutricional fácilmente accesible en Estados Unidos, y los primeros resultados favorables tras su uso en el año 2000 popularizaron su consumo entre pacientes y su prescripción, llegando a ser actualmente uno de los suplementos más consumidos. La testosterona, por el contrario, es un fármaco comercializado bajo diversos nombres y el acceso al mismo no es tan sencillo.

Ambas actuan aumentando los andrógenos (tradicionalmente llamadas “hormonas masculinas”) disponibles en sangre y en el ovario, aunque lo hacen de manera distinta. Las mujeres también producen andrógenos, aunque en menor cantidad que los hombres y la mayor parte de los mismos se emplean en producir estrógenos. La constatación de que en caso de disminución de la reserva ovárica los andrógenos podrían estar también disminuidos, llevo a su propuesta como fármacos que pudieran ayudarnos en esta situación.

La testosterona y la DHEA actúan de manera similar aunque por mecanismos distintos. Podríamos resumirlo en que el DHEA está un paso antes de la testosterona. Entre otras cosas. sabemos que están implicados en el desarrollo inicial de los folículos y podrían mejorar la respuesta a la estimulación a través de diversos mecanismos.

¿Es fiable el suo de DHEA?

Es fundamental aclarar que a día de hoy no disponemos de una evidencia científica sólida e incuestionable que avale el uso generalizado e indiscriminado de este tipo de medicación, tanto del DHEA como la testosterona. Es necesario señalarlo dado que aunque si bien es cierto que en las dosis habitualmente utilizadas la probabilidad de efectos secundarios y/o adversos es muy baja, estos pueden ocurrir, por lo que su uso debería ser siempre prescrito y controlado por un médico. Esto es además importante porque esta medicación tampoco es útil para todo el mundo. Según los últimos estudios, serían las pacientes con baja reserva ovárica quienes podrían beneficiarse de las mismas, y dentro de esta categoría diagnóstica algunos subgrupos de pacientes según criterios clínicos y genéticos. Sin duda alguna, el desarrollo de la medicina de precisión individualizada según el perfil genético supone un gran avance que nos permite aplicar los tratamientos más ajustados para nuestras pacientes a fin de poder ayudarlas en su camino. Hay pacientes para quienes los andrógenos son de ayuda y pacientes para las que no.

El uso de DHEA y de testosterona en pacientes seleccionadas podrían permitirnos tener más ovocitos, menor tasa de cancelación de ciclo, mejor fecundación, mejor tasa de embarazo clínico y de embarazo evolutivo. Como todo lo anteriormente comentado, es igualmente controvertido si podría mejorar la calidad de esos óvulos y la probabilidad final de tener un embrión cromosómicamente normal.

¿En qué consiste la terapia con DHEA?

Otro aspecto a valorar y sobre el que falta evidencia es la dosis y el tiempo de uso de estos tratamientos.

Lo más aceptado es entre 4 y 12 semanas para el DHEA a dosis que van de los 75 a 90mg diarios.Respecto a la testosterona, entre 4 y 8 semanas podrían ser suficientes, con dosis entre los 5,5mg y los 12,5mg diarios podría ser suficiente.

Concluyendo podemos volver al hecho de que porque se pueda comprar en una farmacia o una tienda no hacen estas substancias inocuas. Estas sustancias son metabólicamente activas o fármacos y su uso tiene que ser aconsejado por un médico. La indicación de las mismas y la pauta de administración vendrán dadas por la historia clínica, la edad, los marcadores de reserva ovárica y el perfil genético de la paciente, evitando a las pacientes que no vayan a beneficiarse de ello tratamientos innecesarios.

Dra. Ángela Llaneza, ginecóloga en Instituto Bernabeu.

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Uso de hormonas como DHEA y/o testosterona para la baja reserva ovárica
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