Los anticuerpos son proteínas producidas por el sistema inmune de nuestro organismo para combatir frente a posibles infecciones de origen vírico o bacteriano. En algunas enfermedades, el propio sistema inmune produce anticuerpos que, de forma errónea, atacan a los propios tejidos. El resultado de este ataque se traduce en la aparición de las llamadas enfermedades autoinmunes.

El síndrome antifosfolípido es una de estas enfermedades autoinmunes en la que nuestros anticuerpos (llamados en este caso anticuerpos antifosfolípidos), tienen como diana los fosfolípidos que se encuentran formando parte de las membranas celulares, destruyéndolos o alterándolos. Además, estos anticuerpos antifosfolípidos también pueden interferir en una correcta circulación sanguínea y una coagulación normal.

Así pues, los pacientes que presentan este tipo de anticuerpos tienen mayor tendencia a la formación de coágulos en los vasos sanguíneos (trombosis).

¿Cómo puede afectar el síndrome antifosfolípido durante los tratamientos de reproducción asistida y el embarazo?

Las mujeres embarazadas con síndrome antifosfolípido presentan un mayor riesgo de aborto y de retraso en el crecimiento intrauterino, ya que pueden originarse coágulos en la placenta y como consecuencia de ello el feto puede no recibir el aporte necesario de sangre para su desarrollo. Se estima que, en aproximadamente el 15 % de mujeres con tres o más abortos pueden ser detectados anticuerpos antifosfolípidos positivos.

Además, en el contexto de la reproducción asistida, existe una situación delicada de manejar tanto para los pacientes como para el ginecólogo. Se trata de los fallos de implantación recurrentes, en los que no se consigue llegar a un embarazo evolutivo a pesar de haber sido transferidos un número determinado de embriones de buena calidad.

Hay estudios que muestran una asociación entre los anticuerpos antifosfolípidos y los fallos de implantación recurrentes. De esta manera, en los casos en los que se descarta cualquier otra causa que justifique estos fallos de implantación, es recomendable la determinación de los anticuerpos antifosfolípidos.

Anticuerpos antifosfolípidos

Estos anticuerpos están formados por una familia de más de 20 autoanticuerpos.  Pero, ¿cuáles de ellos son los que debemos determinar? Los más importantes son los siguientes:

  1. Anticoagulante lúpico.
  2. Anticuerpos anticardiolipina IgG.
  3. Anticuerpos anticardiolipina IgM.
  4. Anticuerpos anti-β2-glicoproteína I IgG.
  5. Anticuerpos anti-β2-glicoproteína I IgM.

¿Qué tratamiento debemos seguir?

El objetivo es disminuir la tendencia a la formación de coágulos. En aquellas mujeres embarazadas o con abortos de repetición, dicho tratamiento va dirigido a la administración de aspirina, heparina o una combinación de ambas según criterio médico.

Dra Ana Mª Fabregat, farmacéutica del Instituto Bernabeu

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Síndrome Antifosfolípido: ¿qué es? ¿cómo afecta al embarazo?
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