Instituto BernabeuLa Hormona Estimulante del Folículo (FSH) es fundamental en el proceso reproductivo. Es producida por una glándula llamada hipófisis situada justo debajo del cerebro (detrás del paladar). Esta hormona es liberada al torrente sanguíneo y actúa a nivel del ovario participando en los procesos de crecimiento y selección del folículo que posteriormente liberará el ovocito durante la ovulación.

Las fluctuaciones en los niveles de FSH son responsables de los ciclos menstruales y también de que sólo un ovocito sea producido en cada ciclo, para ello tiene que haber un continuo diálogo entre el ovario y la hipofisis de forma que esta produzca en cada momento la cantidad adecuada de FSH para que el ciclo se desarrolle con normalidad.

Ese diálogo continuo hace que ante una función ovárica deficiente, la hipofisis intente compensar esta situación elevando la secreción de FSH, de tal forma que en las mujeres en menopausia los niveles de FSH sean 20 veces superiores a los de una mujer con función ovárica normal. Por lo tanto cuando el ovario falla, la FSH se eleva de forma sistemática y evidente.

Esta correlación entre los niveles de FSH y el fallo ovárico ha sido utilizada para valorar la “reserva ovárica” entendiendo esta como la cantidad de ovocitos que restan en el ovario antes de agotarse y también la cantidad de ovocitos que somos capaces de obtener cuando realizamos una estimulación ovárica para fertilización in vitro (FIV).

Por tanto, cuanto mas elevados encontremos los niveles FSH, peor será la reserva ovárica y menor número de ovocitos seremos capaces de obtener en la FIV teniendo un riesgo mayor de desarrollar una “baja respuesta”.

Durante muchos años, la determinación de FSH ha constituido el marcador más fiable para valorar la reserva ovárica, para predecir la respuesta ovárica a la estimulación y para decidir cual es el mejor protocolo de estimulación en las pacientes que realizan tratamientos de FIV. Sin embargo, la determinación de la FSH como predictor de respuesta ovárica tiene importantes limitaciones:

  • Debe ser realizada en un momento determinado del ciclo menstrual (entre el segundo y el cuarto día) ya que sus valores durante el ciclo varían de forma sustancial. Hay que ser cuidadosos ya que una determinación realizada a mitad de ciclo nos puede hacer catalogar a una paciente como baja respondedora de forma errónea.
  • Existe una gran variabilidad entre ciclos por lo que un valor aislado puede llevarnos a un falso diagnóstico de baja respuesta.
  • Por último, incluso con valores constantes y realizados en el momento adecuado del ciclo, la capacidad de predecir la respuesta ovárica es muy limitada siendo por tanto su fiabilidad diagnostica baja.

La aparición de otros marcadores más fiables de reserva ovárica como la determinación en sangre de la hormona antimulleriana y el recuento de folículos antrales mediante ecografía han sustituido a la determinación de FSH para la valoración de la reserva ovárica. Con la aplicación de estos marcadores, somos capaces de predecir al respuesta ovárica de forma no solo más fiable sino también más cómoda y económica para la paciente.

Dr. Joaquín LlácerCo-Director Médico. Medicina Reproductiva del Instituto Bernabeu.

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