La fertilidad humana es una condición predeterminada por factores genéticos y,  modulada después, por factores biológicos y sociales. Los genéticos y biológicos no se pueden modificar. Con las técnicas de reproducción asistida hemos conseguido salvar barreras antes infranqueables para obtener embarazos en parejas con problemas de diversa índole.

Pero existen factores que pueden disminuir la fertilidad y que sí son modificables. Son los relacionados con los hábitos, estilo de vida y la conducta humana. Entre ellos: hábitos alimenticios que conducen a la obesidad o a la anorexia, estrés, sedentarismo, consumo de café y consumo de tóxicos en general.

El alcohol es una de las substancias de consumo más generalizado. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de alcohol con disminución de la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.

Las posibles repercusiones están relacionadas con el grado de consumo. Se define alto consumo la ingesta de más de 140g por semana, bajo, la ingesta de menos de 50 g por semana y moderado entre 50 y 140g por semana.

En general, las mujeres son más susceptibles al efecto nocivo del alcohol por tener una absorción gastrointestinal más rápida y una metabolización más lenta a través de la enzima alcoholdeshidrogenasa. Además, dicha enzima, se expresa en menor cantidad en mujeres.

Se estima que un consumo diario de 2-3 bebidas alcohólicas (140g por semana) en mujeres multiplica por 1,6 el riesgo de infertilidad. Se relaciona con problemas de la ovulación ya que se puede alterar la regulación hormonal que lleva a la consecución de un ciclo ovárico normal. También existe mayor tasa de aborto y peor pronóstico perinatal si se sigue consumiendo (partos prematuros, bajo peso al nacimiento, muerte fetal y el denominado síndrome de alcoholismo fetal, caracterizado por  alteraciones faciales, anomalías cardíacas, retraso del crecimiento, trastornos de desarrollo psicomotor.

En el hombre no existe acuerdo sobre qué  cantidad de alcohol puede condicionar infertilidad. Está claro que a mayor consumo más probabilidad de producir disminución de la producción de testosterona y de espermatozoides maduros. En casos más severos, disminución de la libido, impotencia y atrofia testicular.

La mayoría de los estudios han demostrado disminución de la fertilidad en el grupo de alto consumo sobre todo en mujeres. Los resultados en el resto de grupos no son concluyentes.

Por otra parte, pueden existir factores  asociados que también provocan  disminución la fertilidad como es que el consumo de alcohol y tabaco tan frecuentemente unidos.

En animales de experimentación, se ha observado que el  alcohol produce aumento de los niveles de estrógeno, dicho aumento frenaría la producción de FSH (hormona hipofisaria que interviene en la formación de los folículos en el ovario).

Estudios sobre resultados de tratamiento de reproducción asistida observaron que en las mujeres que bebían alcohol eran menores el número de ovocitos recogidos, menor la tasa de embarazo y mayor la tasa de aborto. En los hombres se relacionó con abortos y menor tasa de niño nacido. En algunos estudios se hace referencia que los resultados del tratamiento puede ser peores cuanto más reciente es el consumo.

Es por ello, que muchos grupos de trabajo recomiendan no consumir alcohol durante los tratamientos de fertilidad.

Evidentemente, son muchos los factores importantes que pueden confluir en una persona y que están relacionados con infertilidad. Algunos de ellos son inamovibles como la edad o la herencia genética, otros son hoy por hoy desconocidos, pero otros dependen de nuestros hábitos y de nuestro estilo de vida y sí que podemos modificarlos.

Dra. Lydia Luque, ginecóloga del Instituto Bernabeu.

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Los efectos del alcohol en la fertilidad
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