instituto bernabeuLa solidaridad puede llevarse a cabo en áreas muy distintas de la vida y de la sociedad: apoyar iniciativas de ONG o asociaciones, dedicar parte de nuestro tiempo a acciones comunitarias de nuestro barrio o ciudad o simplemente llevar a cabo pequeñas labores cotidianas para mejorar la vida de las personas que tenemos a nuestro alrededor. Se trata, en definitiva, de hacer un gesto, de dedicar una parte de nuestro tiempo o de realizar un pequeño esfuerzo por los demás.

En el campo de la medicina de la reproducción también es posible poner en práctica la solidaridad y ayudar así a otras personas, y un ejemplo de ello es la donación de óvulos. Y es que los ovocitos sanos son imprescindibles para la concepción, pero en ocasiones y por causas como la edad de la madre, posibles enfermedades hereditarias o cirugías previas el ovario pierde la capacidad de producirlos, por lo que es necesario recurrir a la ovodonación.

Es en este punto en el que se conectan donantes y receptoras, anónimas la una para la otra durante todo el proceso pero íntimamente unidas en él. Dos mujeres que son las partes fundamentales de la ovodonación y cuyas vidas se cruzan en un momento crucial: lograr la maternidad de una gracias a la generosidad de la otra.

El proceso de la ovodonación: cómo llegar a ser donante de óvulos

Muchas son las mujeres que desean ayudar a otras en la consecución de ese sueño de ser madres. Son mujeres solidarias, que libremente y de forma altruista donan sus ovocitos con el objetivo de ayudar a otras mujeres. Su interés y predisposición para ser donantes de ovocitos son clave, evidentemente, pero para efectivamente llegar a serlo deberán pasar una evaluación exhaustiva.

¿En qué consiste? ¿Cómo llegar a ser donante de óvulos? En primer lugar, se realiza una entrevista personal para llevar a cabo una evaluación psicológica. Después, se hace una evaluación de la historia médica personal y familiar, así como un examen físico y ginecológico para comprobar el buen estado de salud de la posible donante. Hecho esto, se llevan a cabo estudios genéticos y cromosómicos, una analítica general detallada y un estudio para Citomegalovirus (CMV). Se trata, como aseguran desde el Instituto Bernabeu de Alicante, de “un proceso muy estricto con el fin de garantizar la máxima idoneidad y seguridad del procedimiento”.

Todas estas pruebas hacen que muchas mujeres que desean ser donantes no lleguen a conseguirlo. Un ejemplo son los resultados de un estudio realizado por el grupo IB presentado en el Congreso de la Sociedad Británica de Fertilidad. En dicho estudio se evaluó las principales causas de rechazo en su programa de ovodonación en 560 potenciales donantes. De ellas, finalmente sólo el 53’6% (300 mujeres) superaron finalmente el proceso de selección, “dato que avala la seriedad del proceso”, aseguran desde el IB.

Una vez que se determina que una mujer es idónea para ser donante de óvulos y ésta supera satisfactoriamente todo el proceso descrito, se le realiza la estimulación ovárica para lograr un número adecuado de ovocitos con la máxima calidad. Posteriormente y en el momento adecuado, en quirófano se recogerán los ovocitos resultantes. Hay que tener en cuenta que ser donante de óvulos es un proceso seguro para la donante y que de ninguna manera afecta a su fertilidad.

La recepción de los ovocitos de donante

Cuando una mujer o una pareja necesita ovocitos sanos para poder lograr el embarazo, todo el mecanismo científico, profesional y departamental del IB se pone en marcha para lograr las máximas posibilidades de éxito. Es la otra parte del proceso de ovodonación: la mujer receptora. Ese equipo de especialistas busca la mayor compatibilidad en los aspectos médico y de rasgos físicos, de forma que se asigna de forma exclusiva una donante por cada receptora “lo que permite una mejor calidad y mayor número de ovocitos para la donación”.

Una vez realizada la primera visita, en la que el especialista resuelve cualquier duda o pregunta, se diseña el mejor tratamiento personalizado. El proceso comienza con la preparación de la cavidad endometrial de la futura madre para recibir al embrión, lograr que éste se implante y conseguir así el embarazo. Paralelamente, el varón facilita una muestra de semen que se unirá en el laboratorio con el ovocito recogido de la donante gracias a las técnicas de Fecundación In Vitro o ICSI. Los embriones resultantes de esta fecundación iniciarán su crecimiento en incubadoras y unos días después, llegará la transferencia embrionaria, punto culminante del tratamiento, y que consiste en trasladar el embrión al lugar en el que definitivamente se desarrollará: el útero materno. A las dos semanas aproximadamente un análisis en sangre confirmará o no el embarazo.

Con todo, la ovodonación es en la actualidad la técnica que mejores tasas de embarazo ofrece. Concretamente, en el Instituto Bernabeu la tasa positiva de embarazos gracias a la donación de ovocitos se sitúa en el 81,5%. Además, según los datos de la Sociedad Española de Fertilidad, el uso de esta técnica ha vivido en los últimos años un aumento sorprendente. Mientras que en 2002 se realizaron 2.939 ciclos con ovocitos de donante, en 2012 (último año del registro de la SEF) la cifra se había triplicado: 9.383. Un aumento que sitúa a la ovodonación como una solución cada vez más demandada para resolver las dificultades reproductivas de miles de mujeres y parejas.

Este proceso, minucioso y lleno de ilusión, y que tiene su culminación en el nacimiento de un hijo, se inicia en el momento en el que una mujer decide ayudar a otra en su deseo de ser madre. Un paso solidario y generoso que las une en un objetivo común: crear vida.

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La ovodonación, solidaridad y vida
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