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¿Puede existir miedo al rechazo del hijo nacido por ovodonación?

¿Puede existir miedo al rechazo del hijo nacido por ovodonación?

La Ovodonación es el motivo más frecuente en mis consultas, y es que, es la técnica de Reproducción Asistida que supone mayor proceso emocional.

¿Por qué me afecta tanto tener un hijo con esta técnica?

Porque partimos de una construcción mental sobre la maternidad elaborada con la mitad de información, es decir, inicialmente contamos con un embarazo que va a llegar de forma natural, con nuestros propios gametos y en el momento que decidamos, y la realidad es que no siempre es así. Y es que, sólo nos contaron lo que teníamos que hacer para evitar el embarazo y nadie nos contó las dificultades que pueden aparecer en la búsqueda del embarazo, nadie nos contó que el camino puede ser más largo de lo que me podía imaginar.

Nuestra mente necesita comprender la nueva manera de tener un hijo para poder aceptarlo antes de darle la bienvenida. Por lo que la ovodonación requiere de un proceso de duelo genético, que como bien dice la palabra, es sentir dolor por perder la posibilidad de tener un hijo con nuestra propia carga genética, por lo que tenemos que transitar la despedida. Este proceso supone un cóctel emocional necesario para llegar a la aceptación, estado idóneo para recibir.

Así se vive la ovodonación:

Ovodonación, es una palabra que me sacudió cuando la escuché por primera vez, una palabra que significa mucho, una palabra impactante a la que mi mente no se encontró preparada para digerir sin más… me negué a aceptar que mi hijo no iba a tener nada mío, que iba a ser de otra mujer… se me despertaron una serie de celos porque yo no iba a participar… y sólo pensar quien podría ser esa chica desconocida, se me encogía el estómago y me envolvía la duda del motivo que le llevó a donar, cómo sería su personalidad, si no tendría nada que ver conmigo… empezaron a invadirme muchos pensamientos que me torturaban y me di cuenta que no estaba preparada, que yo de esta manera no quería tener un hijo, porque… ¿y si lo rechazo? ¿y si no lo identifico como mío? ¿y si lo quiero menos? ¿y si todos estos pensamientos me van a acompañar siempre?

Nunca pensé que era el inicio de un proceso de transformación, una oportunidad de crecimiento personal, un punto de inflexión para vivir la maternidad de otra manera, de forma consciente, un proceso de aprendizaje único…

Y ¿Qué aprendí en este laborioso trabajo?

  • Que una persona maravillosa, como si de un hada se tratara, me permitió cumplir mi sueño de ser madre.
  • Aprendí a sentir gratitud por una persona desconocida que hizo algo milagroso por mí…
  • Aprendí la importancia de la generosidad y de compartir, ella me compartió una célula que yo necesité. Un verdadero acto de amor entre dos personas desconocidas.
  • Aprendí a aceptar y abrazar con amor a ese maravilloso óvulo.
  • Aprendí que un hijo no es una célula.
  • Aprendí que el vínculo afectivo es lo que realmente importa, no el genético, y mi hijo viene desde el proyecto de amor.
  • Aprendí que el amor incondicional que siempre he escuchado sólo se da en el amor hacia un hijo, el resto de amores tienen algún tipo de condición.
  • Aprendí que el amor incondicional con consciencia es el mejor regalo que le puedo dar a mi hijo.
  • Aprendí a confiar en que el amor incondicional se empieza a gestar en mi desde en el momento que decido traerlo a la vida, y lo quise antes de verle la carita.
  • Aprendí a que el proceso de aceptación no es vivir sin miedo, sino que el miedo no sea desadaptativo para poder llegar a cumplir mi sueño.
  • Aprendí un buen recurso, realizar un diálogo interno para dejar de tener pensamientos que no me ayudaban tipo “no va a ser mi hijo, no tendrá mi sangre… y me contestaba… de quien va a ser si no es mío, si durante el embarazo suceden cosas sorprendentes donde se fusionan mis células, mi sangre, mis nutrientes, mi placenta…”, aprendí a no creerme todo lo que pienso.
  • Aprendí que mi hijo tiene que venir al mundo tal y como tenga que venir, no como yo quiero que venga, en el momento que tenga que venir, no cuando yo quiero que venga… darle la oportunidad de venir es mi labor como madre.

La Ovodonación nos transforma la manera de vivir la maternidad, no te desenfoques de tu proyecto de amor.

Lo que se resiste persiste, lo que se acepta se transforma”

Carl Jung.

Natalia Romera, Psicóloga en el Instituto Bernabeu y especialista en problemas reproductivos.

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