La menopausia - Instituto Bernabeu

¿Qué es la menopausia y a qué edad se produce?

La menopausia se define como el cese definitivo de la menstruación. Su diagnóstico normalmente es clínico, considerándose establecida cuando desaparecen las reglas durante al menos un año; aunque a veces precisa ser confirmado mediante una analítica hormonal.

En España, la edad media a la que las mujeres presentan la menopausia es los 51.4 años. Sin embargo, esto puede variar de forma normal, dependiendo fundamentalmente de factores genéticos y también ambientales, como la exposición a tóxicos (tabaco, tratamientos como la quimioterapia), enfermedades que afecten al ovario como la endometriosis o cirugías que condicionen pérdida de tejido ovárico.

En un 1-4% de mujeres, la actividad ovárica se detiene antes de los 40 años, considerándose menopausia precoz, actualmente denominada fallo ovárico prematuro (FOP) o insuficiencia ovárica prematura (IOP). En estos casos resulta imprescindible la valoración médica y en muchas ocasiones, el tratamiento sustitutivo con estrógenos, la principal hormona que normalmente produce el ovario.

¿Cuáles son las fases de la menopausia?

Podemos distinguir 3 fases o períodos en torno a la menopausia:

  1. Perimenopausia o transición menopáusica: es un período en la vida de la mujer, de duración variable (media de 2 a 5 años), que comienza con los primeros síntomas, fundamentalmente trastornos menstruales, y finaliza el año siguiente a la última menstruación.
  2. Menopausia: es el último período menstrual de la vida de una mujer.
  3. Postmenopausia: etapa posterior a la menopausia, en la que se establecen adaptaciones hormonales y metabólicas al déficit de estrógenos ante las que deben establecerse estrategias preventivas para controlar la osteoporosis y el incremento del riesgo cardiovascular.

Causas y síntomas de la menopausia

La menopausia es entre los 45 y los 55 años un proceso normal o fisiológico en la vida de la mujer, consecuencia del fin de la actividad ovárica que implica un descenso en la producción de estrógenos. Esta hormona tiene múltiples funciones a distintos niveles, y es su déficit el que ocasiona los síntomas propios de este período.

Un mejor conocimiento de los cambios esperables en esta etapa nos ayudará a vivirla con plenitud, y a iniciar estrategias preventivas cuando sea necesario. Además, debemos saber que hasta un 15% de mujeres no experimentarán ningún síntoma.

Primeros síntomas de la menopausia

  • Irregularidad en las reglas: es el síntoma más característico y puede aparecer hasta 10 años antes de la menopausia: acortamiento o prolongación de la duración del ciclo, baches sin menstruación de algunos meses, marcada disminución o aumento en el flujo menstrual, etc.
  • Síntomas vasomotores: sofocos, sudoración nocturna, escalofríos, cefalea o dolor de cabeza… Su intensidad, frecuencia y duración pueden ser variables, normalmente pueden mantenerse entre 6 meses y dos años en torno al momento de la menopausia, a veces de forma ocasional y en un 20% de las mujeres llegando a alterar la calidad de vida.
  • Cambios metabólicos y en la distribución grasa: metabolismo más lento, resulta más difícil adelgazar y hay tendencia al aumento de peso y de la grasa abdominal.
  • Síntomas psicológicos: insomnio, irritabilidad, cambios de humor, trastornos del ánimo, apatía, disminución de la libido, disminución en la concentración y la memoria…En su mayoría leves y transitorios, pero en ocasiones llegan a precisar tratamiento.

Síntomas y signos a medio-largo plazo

  • Atrofia urogenital: adelgazamiento y retracción de la mucosa genital y vaginal en respuesta al déficit estrogénico, pudiendo derivar en sequedad y molestias en las relaciones sexuales, picor o escozor, o contribuir a la aparición de incontinencia urinaria cuando existen factores de riesgo añadidos.
  • Adelgazamiento y pérdida de elasticidad de la piel, pérdida de densidad capilar, disminución del tejido mamario y sustitución grasa.

Complicaciones de la menopausia

Su desarrollo depende fundamentalmente de factores genéticos y de los hábitos de vida.

  • Osteoporosis: consiste en la pérdida de masa ósea derivada de un déficit en la absorción de calcio en el hueso. Conlleva un mayor riesgo de fracturas, especialmente de cadera y vértebras.
  • Aumento del riesgo cardiovascular: los estrógenos protegen a las mujeres frente al desarrollo de hipertensión, ateroesclerosis, infartos y accidentes cerebro-vasculares. Tras la menopausia, el riesgo de estas patologías aumenta, por lo que se debe insistir en la prevención.

¿Cuándo consultar a mi ginecólogo/a? ¿Qué información debo preparar antes de ir a la consulta?

La diferencia entre lo normal y lo patológico la marca el impacto en la calidad de vida. Cuando experimentamos cambios que nos preocupan, la mejor opción resulta acudir al consejo profesional y explicar qué está ocurriendo y con qué frecuencia, ayudándonos de un calendario que podemos preparar previamente. También debemos investigar nuestros antecedentes familiares.

Aquellos signos a los que debemos prestar especial atención son:

  • Trastornos menstruales persistentes al menos tres meses, especialmente si ocurren antes de los 40 años.
  • Sangrado abundante durante las reglas, con coágulos, o de más de 7-10 días de duración.
  • Reaparición de sangrado tras menopausia establecida (más de un año sin menstruación).
  • Sofocos frecuentes (más de 2-3 veces al mes).
  • Cambios anímicos importantes, insomnio.
  • Dolor con las relaciones sexuales, sequedad genital o molestias significativas.
  • Pérdidas de orina con los esfuerzos, urgencia o incapacidad de contener la orina cuando siento el deseo miccional.
  • Fractura ósea sin traumatismo causante o tras traumatismo leve.

Tratamiento de la menopausia según sus fases

1. Tratamiento preventivo para minimizar el impacto de la menopausia

La mejor prevención en la mayoría de los casos está en tus manos, ya que el establecer hábitos saludables a largo plazo ha demostrado reducir el riesgo de múltiples complicaciones.

  • Mantener una dieta saludable, realizar 5 comidas diarias, priorizar la fruta y la verdura, alimentos que contengan calcio como las legumbres y los lácteos, evitar el exceso de cafeína y teína así como las bebidas y comidas muy calientes que pueden predisponer a los sofocos, minimizar el consumo de alcohol y evitar el tabaco.
  • Ejercicio físico regular: mejora el metabolismo, el riesgo cardiovascular y de osteoporosis, la salud mental y el insomnio.
  • Ejercicios de suelo pélvico: requieren ayuda profesional para aprender a realizarlos, pero si se incorporan a la rutina constante han demostrado prevenir y tratar la aparición de prolapsos genitales e incontinencia urinaria.
  • Higiene del sueño: mantener horarios regulares, evitar cenas copiosas y tardías, dedicar las últimas horas del día a actividades más tranquilas.
  • Mantener una vida sexual activa. En pareja o en solitario, el estímulo sexual frecuente favorece la lubricación y el buen estado de la mucosa genital, y ayuda a mantener la libido. En la menopausia la excitación sexual pierde parte de su componente hormonal, por lo que hay que trabajar otros estímulos: el oído, la vista, los juegos sexuales preliminares…
  • Extremar la hidratación cutánea y del cabello, así como del área genital, para lo que existen hidratantes específicos y otros naturales como el aceite del árbol del té, así como lubricantes para las relaciones sexuales.

2. Tratamiento médico de los síntomas y complicaciones de la menopausia.

Cuando la terapia higiénico-dietética resulta insuficiente para el control de los síntomas, su ginecólogo puede prescribirle diferentes tratamientos en función de los síntomas predominantes que padezca.

  • Síntomas vasomotores, fundamentalmente sofocos. En casos leves puede ser suficiente la terapia natural con fitoestrógenos procedentes de proteínas vegetales, pero en casos moderados-severos es necesaria la terapia hormonal sustitutiva con estrógenos en diferentes versiones: pastillas, parches, pulverización cutánea. Este tratamiento mejora globalmente los síntomas de la menopausia, y reduce el riesgo de osteoporosis y cardiovascular cuando el déficit de estrógenos se establece prematuramente, pero debe iniciarse siempre bajo control médico y por un tiempo limitado.  
  • Trastornos del ánimo: cuando son el síntoma predominante, pueden tratarse con dosis bajas de antidepresivos, además de ayuda psicológica.
  • Disfunción del suelo pélvico y sexual: requieren un abordaje global desde diferentes aspectos. Los estrógenos vaginales en gel u óvulos tienen una acción local para mejorar la calidad de la mucosa con mínimos efectos secundarios. En el caso de la incontinencia, deben complementarse frecuentemente con fisioterapia y ejercicio de suelo pélvico, reeducación vesical, eventualmente fármacos para disminuir la actividad vesical o cirugía para corregir las alteraciones anatómicas severas.
  • Osteoporosis: su médico deberá estimar el riesgo individual que presenta, ya que la primera opción siempre debe ser la prevención mediante las medidas comentadas y a veces mediante suplementos de calcio y vitamina D. En los casos más severos resulta necesario introducir fármacos que bloqueen la reabsorción ósea.

¿Se puede ser madre en la menopausia? 

Actualmente, debido al aumento de la esperanza vital, la mujer vive un tercio de su vida en menopausia, y frecuentemente en esta etapa se encuentra en la plenitud de su vida adulta, en lo personal y laboral. Por ello, cada vez hay más mujeres que escogen este momento para ser madres. Sin embargo, la fertilidad natural decae radicalmente a partir de los 40 años, y cuando se establece la menopausia, en muy pocos casos será reversible, de forma que el ovario será incapaz de producir óvulos viables para un embarazo.

¿Cuáles son las opciones en estos casos?

  1. Cuando es posible, la mejor opción resulta la prevención. Ser conscientes de la biología del ovario y de los posibles factores de riesgo individuales nos ayudará a planificar mejor la maternidad. Si la decisión es diferirla, lo ideal es preservar la fertilidad.
  2. En menopausia establecida es posible ser madre sin que esta condición perjudique el pronóstico, recurriendo a tratamientos como la donación de gametos (donación de ovocitos o doble donación) o la adopción de embriones. Tratamientos muy habituales con unas altas posibilidades de éxito.

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Dra. Esperanza de la Torre, ginecóloga en Instituto Bernabeu

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