La evaluación ecográfica de la permeabilidad tubárica - INSTITUTO BERNABEUPara la evaluación de una pareja que tiene problemas para concebir, desde siempre, se ha establecido la necesidad de comprobar si podía existir algún tipo de obstrucción en las trompas de Falopio, que son los conductos que conectan el útero con los ovarios, con lo que, se impediría la obtención del embarazo.

En los principios de la Medicina Reproductiva incluso se realizaban insuflaciones a través del útero para intentar desobstruir el posible taponamiento, más tarde, con la ayuda de la radiografía y los radiólogos se inició la Histerosalpingografía como técnica de elección en el diagnóstico de la permeabilidad tubárica.

La Histerosalpingografía es una técnica limitada, en la que no siempre es posible un diagnóstico correcto, además de ser dolorosa, cara, con necesidad de radiación y de un contraste yodado. En los últimos tiempos y tras la mejora de los ecógrafos actuales se ha demostrado que una técnica ecográfica llamada Histerosonografía es capaz de llegar al mismo diagnóstico que la Histerosalpingografía.

Desde que, prácticamente, existe la ecografía vaginal se ha empleado la Histerosonografía como una herramienta añadida a la ecografía ginecológica convencional. La Histerosonografía no es más que la infusión de suero salino en el útero, ya que, el líquido, en la ecografía se ve cómo un fondo negro. De tal manera, si existiese un pólipo o un mioma se observaría todo el interior del útero negro excepto ese pólipo o mioma, pudiendo distinguirse mejor sus paredes, definiendo su contorno.

Este fue el objetivo primario de la Histerosonografía, la valoración del interior de su cavidad, aunque poco se tardó en darse cuenta que de forma secundaria se podía observar también si una mujer podía tener las trompas obstruidas o permeables. Era tan sencillo como ver si ese suero que habíamos introducido, de repente, se podía observar por fuera del útero o por el contrario se observaba que no existía en absoluto vaciamiento de la cavidad.

Desde mediados de los 90 se ha querido mejorar esta técnica de una forma exitosa, introduciendo en vez de suero salino, un contraste para la ecografía, es decir una sustancia que sea más visible y que además no contenga yodo. Con el contraste en vez de verlo negro, donde muchas estructuras en la pelvis pueden ser de esta manera (vejiga llena, quistes, incluso liquido intestinal) se ve blanco radiante. Así, se define el recorrido de este contraste dejando este blanco por donde pasa. A esta Histerosonografía con contraste se le ha llamado HyCoSy. Si este contraste es un gel a la técnica se le llama HyFoSy.

Desde la introducción de la ecografía tridimensional, la aplicación de esta técnica es fabulosamente acertada. Prácticamente el uso de otra técnica para la valoración de permeabilidad tubárica como es la Histerosalpingografía debería ser evitada, puesto que no adquiere ninguna ventaja y además somete a las pacientes a un procedimiento doloroso, con la necesidad, además, de contrastes yodados y de radiación, tal como hemos comentado anteriormente.

En definitiva, para el diagnóstico de un factor tubárico en la pareja infértil sólo debería ser evaluado mediante ecografía, con la técnica de Hycosy.

Dra. Belén Moliner, ginecóloga del Instituto Bernabeu.

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