Una de las preguntas frecuentes que las parejas me plantean en la consulta es, ¿debo decírselo a mi hijo? ¿Cómo reaccionará si lo sabe?

La respuesta debe ser fruto de tu reflexión, y sólo tú encontrarás la decisión adecuada acorde con tu personalidad. En tu personalidad influyen una serie de factores como valores, educación, juicios (prejuicios), creencias y experiencias que dan forma a tus pensamientos y así a tu forma de sentirte y actuar. Para ver con claridad la respuesta, te aconsejo que suspendas esos juicios, tómate el tiempo que necesites, libérate de aquellos pensamientos irracionales y llegará la respuesta. Hay parejas que no se aclaran hasta que el niño ha nacido. Eso sí, una vez tomes la decisión, no dudes, acepta las consecuencias y sé acorde con ellas. Cualquier cosa que decidas hacer, asegúrate de que te hace feliz, porque la felicidad es una decisión.

En el caso de pensar en NO DECIRLO, es normal sentir miedo y preocupación por si tu hijo llega a saberlo por otra fuente, además de la sensación de estar engañando…, pero no sufras, no te anticipes, es producto del miedo a lo desconocido, a la incertidumbre de lo que pasará en el futuro, pero si suspendes juicios y controlas tus pensamientos sobre el futuro, podrás disfrutar del presente y te sentirás fuerte en esa decisión. Eso sí, será un proyecto de pareja, o personal en el caso de la maternidad en solitario, como otros tantos que has tenido, y cuantas menos personas lo sepan mejor, eso te dará una sensación de control.

En el caso de pensar en SÍ DECIRLO, es normal sentirse angustiado por no saber cuándo y de qué manera transmitirlo, pero la sociedad está muy avanzada y contamos con cuentos que ayudan a explicar cómo se conciben los hijos mediante técnicas de reproducción asistida y donación de gametos, incluso la edad recomendada de (entre) 4-5 años hasta los 9-10 años (evitando siempre la adolescencia, edad en la que se busca la identidad y recibir esa información puede ser contraproducente). Los cuentos se personalizan adecuando las explicaciones según la edad y de forma gradual se va añadiendo información. Estos cuentos también resultan útiles a los padres para comprender que las cosas son más sencillas de explicar que lo que erróneamente anticipamos. Con esta decisión, sigo recomendando prudencia a la hora de decirlo a familiares o amigos pues es la pareja la que debe elegir el momento, la edad y la manera de contárselo a su hijo.

Ambas respuestas son válidas, unas personas se sienten más seguras omitiendo esa información y por el contrario otras prefieren contarlo. Eso sí, debe haber un acuerdo en la pareja, pues es lo que se va a trasmitir al hijo. Si a uno de los miembros sí que le gustaría explicárselo y al otro no, esa discordancia puede crear tensiones en la pareja y esa información no se transmitirá con total naturalidad al hijo.

En ambos casos siempre recomiendo precaución al informar a vuestro entorno.

“Que tus decisiones reflejen tus esperanzas, no tus temores”, Nelson Mandela.

Natalia Romera, Psicóloga en el Instituto Bernabeu y especialista en problemas reproductivos.

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Hijos nacidos por tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV) o Donación de óvulos (Ovodonación), ¿debo decírselo?
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