Doctora Lydia Luque

Para la doctora Lydia Luque el ejercicio de su profesión como médico es una forma de vida. Especialista en Ginecología y Obstetricia, desarrolla su trabajo en el campo de la medicina reproductiva en Instituto Bernabeu desde 2004 donde se siente orgullosa de haber colaborado en el desarrollo de una medicina reproductiva de calidad. Y se siente especialmente satisfecha de la integración de Instituto Bernabeu en la sociedad de Castilla-La Mancha y la colaboración que mantiene con los distintos colectivos médicos y sanitarios.

La doctora Lydia Luque se define como una apasionada de su trabajo. Ayudar a los demás siempre ha formado parte de ella y se siente realizada como profesional. A veces echa la vista atrás y se acuerda de su afición por la música que casi la hizo decantarse por el conservatorio en lugar de la Facultad de Medicina, pero sabe que tomó el camino acertado. Sus asignaturas preferidas durante la enseñanza media eran las ciencias naturales, las matemáticas y la gramática. Iba a ser bióloga y el mismo día en el que se matriculaba en la universidad y ya con los papeles en la mano decidió decantarse por estudiar Medicina.

Pertenece a la primera promoción de estudiantes de Medicina de Alicante. Y destaca que se siente médico “en el sentido más tradicional de la palabra”.

Además de muy amplia, su experiencia abarca destinos muy diversos. Durante 13 años fue médico generalista. Posteriormente, ejerció su labor en Sanidad Marítima y como miembro del tribunal médico de Asuntos Sociales.  Cumplidos los 36 años decidió que su orientación debía ser otra. Se presentó al MIR (Médicos Internos Residentes), prueba para acceder a una plaza de médico especialista en formación en el sistema público de salud español.

Es quizá el mayor reto personal al que se ha enfrentado. “Abandonaba un trabajo cómodo y me ponía a estudiar. Y corría el riesgo de no convertirme en ginecóloga. Esa decisión posiblemente cambió mi vida y fue la mejor que podía haber tomado”, reconoce la doctora. “Había que devolverle a la sociedad lo que antes me había dado”.

Se decantó por la Obstetricia y la Ginecología y trabajó durante seis años, primero como Médico Residente y posteriormente como Adjunto, en el Hospital General Universitario de Alicante. Más tarde desarrolló su labor en el Hospital Comarcal Marina Baixa. En esos años, no sólo se formó y desarrolló como ginecóloga, “tomé conciencia de la importancia de hacer bien el trabajo y eso incluye el gestionarse bien a sí mismo, gestionarse como equipo y gestionar los recursos”. Y llegó 2004, el año en el que comenzó su andadura en Instituto Bernabeu de la mano de su director médico, el doctor Rafael Bernabeu.

La doctora Luque dice tener especial interés en “aprender, intentar ofrecer lo mejor a los pacientes con sensatez, siendo razonables, ofreciéndoles una Medicina de calidad y poniendo a su disposición toda la tecnología actual pero sin sobrecargarles con excesivas pruebas o procedimientos que no son necesarios”. Su trabajo no deja de sorprenderla y le produce admiración el poder ver el desarrollo de unas células en un ser humano. “Me parece algo maravilloso, poder observar el embrión bajo microscopio, hacer las ecografías del embarazo y lo más impactante, al final, es cuando te traen al bebé”. 

Desde que comenzó su camino en la medicina reproductiva los cambios han sido muchos. Los avances que han proporcionado la congelación de gametos y embriones y el importantísimo desarrollo de la Genética y de la Biología Molecular, que permite, entre otras cosas, detectar enfermedades heredadas de los progenitores gracias al diagnóstico preimplantacional. La doctora Luque reconoce que ahora los casos cada vez son más complejos.

Considera importante tranquilizar a los pacientes que llegan agobiados porque no logran el embarazo. “Hay que ayudarles para que no sientan que lo peor les pasa a ellos. Ayudar a los pacientes a salir de ese pozo y decirles: No eres un bicho raro”.

Considera que “hay que tener mucha empatía” con las personas que inician un tratamiento de reproducción asistida. “Tenemos que hacerles entender que están en una situación médica como otras personas padecen otras situaciones. Que es angustioso, sí, pero tiene solución. Hay que romper ese miedo porque la mayoría va a conseguir el embarazo”.

La doctora Luque reconoce que cuando tenemos un problema pensamos que somos los únicos. “Y hay que desmitificar y hacerle sentir a los pacientes que no son unos excluidos de la sociedad. Que no les pasa nada extraño y decirles que su situación es más frecuente de la que puedan suponer. Aunque no lo sabemos todo y queda mucho camino por recorrer, la medicina reproductiva resuelve la mayoría de los casos”. Advierte de que también los médicos sufren cuando no se logra el embarazo y se implican absolutamente para lograrlo.  

Está muy orgullosa de su trabajo en la clínica de Albacete y de que Instituto Bernabeu haya apostado por instalar una clínica con la última tecnología que ofrece lo mejor a los pacientes. Y que trasciende con otras relaciones con la sociedad castellanomanchega como el Máster en Infertilidad Masculina de Instituto Bernabeu en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha.

Recuerda “perfectamente bien” la primer beta positiva de una paciente y su cara de alegría. Durante la entrevista recibe un mensaje en el móvil: es la última beta, y eleva los brazos en señal de victoria. “Esto es un trabajo en equipo. Y es maravilloso cómo le cambia el gesto y la cara a una persona que lleva cinco años buscando el embarazo”.

La doctora Luque también se conmueve con la música que rodea su vida y la llena de emociones”. Le gusta disfrutar de una buena película en sus ratos libres y cocinar es también una de sus aficiones. Y confiesa que añora los días en que pescaba en barca con su familia.

“Es importante tranquilizar a los pacientes que llegan agobiados y que no se sientan ‘bichos raros’”

  1. ¿Cuál ha sido su trayectoria como médico? ¿siempre quiso ser ginecóloga?

Soy una persona muy inquieta y de niña me gustaba la biología. Mis asignaturas preferidas eran las ciencias naturales, las matemáticas y la gramática. Y estuve a punto de decantarme por estudiar música en el conservatorio. El día que me matriculaba en la Universidad iba con los papeles preparados para estudiar biología y acabé matriculándome en Medicina. Soy de la primera promoción de estudiantes de Medicina de Alicante. Durante 13 años fui médico generalista. Posteriormente en Sanidad Marítima y en el tribunal médico de Asuntos Sociales. Con 36 años decidí que tenía que presentarme al MIR. Abandonaba un trabajo cómodo y me ponía a estudiar, corriendo el riesgo de no convertirme en ginecóloga. Esa decisión posiblemente cambió mi vida y fue la mejor que podía haber tomado. Había que devolverle a la sociedad lo que antes me había dado. Hice la especialidad en Ginecología y Obstetricia y trabajé como médico residente en Alicante y luego en el Hospital Marina Baixa. Fue en 2004 cuando entré en Instituto Bernabeu.

  • Actualmente trabaja como ginecóloga en la clínica de Albacete, ¿cómo es el día a día?

En Albacete ofrecemos una medicina reproductiva integral y de calidad de la que nos sentimos muy orgullosos. Ofrecemos todo el proceso lo que significa que los pacientes no se tienen que desplazar. Además, la clínica está perfectamente integrada en la sociedad de Castilla-La Mancha. Tenemos colaboración con colectivos médicos y sanitarios y mantenemos acuerdos como la universidad como el Máster en Infertilidad Masculina de Instituto Bernabeu en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

  • ¿Cómo es la atención a sus pacientes, que en la mayoría de casos llegan después de realizarse tratamientos en otros centros?

Es importante tranquilizar a los pacientes que llegan agobiados porque no logran el embarazo. Hay que ayudarles para que no sientan que lo peor les pasa a ellos. Ayudar a los pacientes a salir de ese pozo y decirles: No eres un bicho raro. Hay que tener mucha empatía con las personas que inician un tratamiento de reproducción asistida. Tenemos que hacerles entender que están en una situación médica, como otras personas tienen otras situaciones. Que es angustioso, sí, pero tiene solución. Hay que romper ese miedo porque la inmensa mayoría va a conseguir el embarazo.

  • ¿Cómo ha cambiado su especialidad en los últimos años?

Los cambios han sido enormes y los casos son cada vez más complejos. Los avances que han proporcionado los programas de congelación de gametos y embriones y el importantísimo desarrollo de la genética y la biología molecular, que permite, entre otras cosas, detectar enfermedades heredades de los progenitores gracias al diagnóstico genético preimplantacional.

  • ¿Recuerda su primera beta positiva?

Perfectamente bien. No se me puede borrar la cara de alegría de la madre. Lograr el embarazo de una paciente es un trabajo de equipo y es maravilloso. Es emocionante ver cómo le cambia el gesto y la cara a una persona que lleva años buscando el embarazo.

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