Dra. Andrea Bernabeu

Curiosa y activa desde pequeña, siempre quiso ser muchas cosas, por su innata avidez de aprender y descubrir. Aprendió a escribir sola con apenas dos años. De niña tenía un horario para poder ser astronauta por la mañana, profesora a mediodía y doctora por la tarde. Y tan clara como las profesiones que más le gustaban, siempre tuvo en su mente ser mamá. Mantiene hoy algunas de las aficiones que adoraba de niña: bucear en el mar y sumergirse en los libros, entre otras. Se considera muy sociable ya desde niña y reconoce haber disfrutado mucho de su infancia, jugando, observando a los animales y leyendo libros ávidamente.

Hoy reconoce ser una mujer afortunada por conseguir, con esfuerzo y tesón, lo que se ha propuesto. Y añade que, a su innata pasión por aprender, se suma la inyección de fuerza que cada día le dan las pacientes que buscan una ayuda médica para ser madres. Se siente satisfecha de crecer cada día como profesional a la par que como persona.   

Siempre quiso ser médico. “A lo largo de los años me he sentido atraída por la medicina y supongo que mi padre ha tenido mucho que ver en ese influjo. Es un hombre apasionado por su trabajo, algo que me ha transmitido, porque soy muy apasionada en todo lo que hago”. Y añade que “si no hacemos las cosas con pasión no logramos los mismos resultados y, en general, es así en nuestra vida”.

Estudió en los Jesuitas de Alicante y cursó la carrera de Medicina en la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. Realizó un curso Erasmus en Alemania y en el Hospital Vall d’Hebron su especialidad. Llevó a cabo el periodo de residencia en aquel centro de donde guarda muy buenos recuerdos y colegas que hoy son amigos. “Trabajé mucho y aprendí mucho”, rememora de aquella etapa en la que también realizó un fellowship (post-doctorado) de consejo genético y reproductivo. En el Vall d’Hebron inició una de las líneas de investigación que más le interesan, relacionadas con las primeras etapas del embarazo y, por qué en ocasiones, el embrión se aborta: el parto prematuro y su relación con el microbioma.

Desde el primer momento se sintió “enamorada” de la ginecología, al ser “una especialidad que engloba algo tan maravilloso como engendrar vida”. De las múltiples facetas de la ginecología, destaca no sólo los avances médicos, también desde el punto de vista emocional, los momentos que se comparte con las parejas y las mujeres acompañándolas, para lograr el regalo de la vida.

Visión multidisciplinar

Andrea Bernabeu es actualmente codirectora médica de Instituto Bernabeu y es la directora de la Unidad de Asesoramiento Genético y Reproductivo de la clínica. Se muestra especialmente orgullosa de contar con una visión de conjunto de la actividad asistencial de Instituto Bernabeu y ello gracias a que, durante los veranos desde que cumplió los 18 años, ha trabajado en distintos departamentos del centro, ocupando puestos de recepcionista, de instrumentista y como auxiliar de quirófano. Algo que le ha enriquecido y “me ha dado una visión general de la clínica, de lo importante que son las personas en el cuidado integral de los pacientes y como parte de un equipo”.

Confiesa sentirse profundamente identificada con los valores de Instituto Bernabeu que resume en “ser excelentes, ser honestos y no dejar nunca de aprender”. Y a ellos se le suma la constante investigadora y la faceta docente“, para compartir con los demás los conocimientos que aprendemos y que redunda en el cuidado de los pacientes”.

En 2017, la doctora Bernabeu fue galardonada en Nueva York con el “Young Investigator Award”. Una investigación titulada “Does embryo mosaicism affect clinic results in assisted reproduction cycles?” sobre técnicas genéticas avanzadas de detección de alteraciones cromosómicas en el embrión. “Lo logramos gracias a un trabajo en equipo con muchas personas involucradas, en Biotech con la doctora Belén Lledó y el doctor José Antonio Ortiz”. Más que un halago, para la doctora Bernabeu este reconocimiento significa que vamos por el buen camino y que hay que seguir adelante.

Admite que su trabajo es su pasión y envuelve toda su vida en la que no concibe un día sin aprender y dar un paso más en el conocimiento. Adora el contacto con la naturaleza y especialmente el mar. Actualmente está volcada también en el cuidado y la educación de sus pequeñas de 3 años y 10 meses.

“Hay tantos pacientes como personas. Individualizo cada caso con honestidad, franqueza, cariño y dedicación.”

¿Cómo ha vivido el desarrollo de la medicina reproductiva?

Lo bueno de la medicina reproductiva es que es una disciplina aparentemente joven. Hemos aprendido muchísimo. En pocos años el avance tecnológico y de conocimiento es enorme, pero aún queda mucho. Y eso es un gran aliciente a nivel científico. En Instituto Bernabeu investigamos mucho y estamos en la frontera del conocimiento, y eso me entusiasma.

¿Cuáles son sus puntos de interés en reproducción asistida?

Me atrae todo lo que rodea al fallo de implantación y al aborto de repetición. Ambas son, además, situaciones emocionalmente devastadoras. Aunque hemos aumentado las herramientas terapéuticas, queda mucho por conocer y ayudar. Una de mis líneas de investigación es el parto prematuro y su relación con el microbioma. Siempre me ha atraído mucho el principio del embarazo y por qué, en ocasiones, el embrión no consigue implantar o se llega incluso a abortar.

¿Qué es lo que más valora de su trabajo?

Que es muy completo y me llena profundamente. Valoro mucho el trabajo con las personas, profesional y emocionalmente. En medicina reproductiva es muy importante trabajar en equipo, es algo que me gusta especialmente. Y valoro el trato con los pacientes y sobre todo, lograr que la mujer se quede embarazada. Es una satisfacción personal cuando traen al niño para verlo, esa cara de felicidad es un regalo.

Su profesión es muy especializada y cuenta a la vez con un alto componente emocional

Me lo tomo como algo personal. Me ayuda a mejorar cada día el ver que he ayudado a esa felicidad y que he sido parte del engranaje. Hace que me esfuerce en ser mejor persona y mejor profesional.   

Defina su proyecto profesional

Mi proyecto profesional está unido Instituto Bernabeu, formo parte de él desde sus orígenes y tengo la suerte de trabajar con profesionales que son maravillosos. Estar día a día con ellos es muy enriquecedor y me permite desarrollarme de una forma completa. Valoro mucho que en Instituto Bernabeu no se cortan las alas a las personas, se potencia la iniciativa, el querer aprender, y que si algo se puede hacer diferente la consigna es ¡hagamosló! Y eso da mucha libertad. Trabajar así… qué más se puede pedir.

¿Cómo son los pacientes que atiende?

Hay tantos pacientes como personas. Individualizo cada caso con honestidad, franqueza, cariño y dedicación. Individualizo porque en el proceso reproductivo se asocian muchos factores, creencias y antecedentes médicos, familiares y la propia personalidad.

¿Qué le gusta hacer cuando no ejerce como ginecóloga?

Me cuesta diferenciar mi trabajo de “mi no trabajo” porque no me siento trabajadora de 8 a 3, no va con mi mentalidad. Para mí es un continuo. Ahora tengo dos niñas pequeñas de 3 años y 10 meses. Considero que un trabajo difícil es el de educar y a veces no le damos la importancia que tiene esa tarea fundamental. Me gusta mucho salir al aire libre, el contacto con la naturaleza. Ir a la montaña y al mar son las cosas que más me desconectan. Lo que adoro y ahora mismo no puedo hacer es leer tanto como me gustaría, especialmente novela negra.

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