Como por todos es sabido, la mujer nace con una cantidad limitada de ovocitos en sus ovarios, con los cuales y a lo largo de su vida fértil, tendrá que hacer realidad su deseo de maternidad.

La reserva ovárica es limitada y se estima que en la adolescencia sólo le quedan a la mujer medio millón de ovocitos, de los que mensualmente unos 400-500 iniciarán un proceso de maduración, para finalmente llegar a la ovulación de uno solo de ellos, el folículo dominante. Por tanto podemos decir que la mujer tiene “un reloj biológico” en sus ovarios y entender así al ovario como un “almacén”.

Actualmente existen dos grupos principales de pacientes que desean preservar su reserva ovárica.

Por una parte un grupo “social” en el cual la paciente se encuentra en la encrucijada de los 35-38 años sin perspectivas futuras de poder ser madre y decide someterse a un tratamiento de estimulación ovárica controlada, recogida de sus ovocitos y vitrificación de los mismos. En un segundo tiempo con su pareja o con semen procedente de Banco se realizará la fecundación y transferencia embrionaria.

Por otra parte la paciente joven, con deseo gestacional no iniciado o no finalizado, que es diagnosticada de un “proceso oncológico”, que va a precisar de un tratamiento quirúrgico o no, además de un tratamiento adyuvante, con Radioterapia y/o Quimioterapia.

Los tumores más frecuentes hasta los 14 años son las leucemias, del sistema nervioso central y los linfomas.

De los 15 a los 29 años los más frecuentes son los linfomas, melanomas y endocrinos.

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en la mujer, con un riesgo estimado de 1 por cada 228 mujeres menores de 40 años.  Además suele presentar receptores hormonales, lo que implica  una probable contraindicación del uso de hormonas.

Con la radioterapia el porcentaje de fallo ovárico va a depender de la dosis y edad de la paciente.

La quimioterapia reduce y/o agota la reserva folicular del ovario. Va a depender del tipo de agente utilizado, la dosis y edad de la paciente. La ciclofosfamida es el agente más gonadotóxico, seguido por el cisplatino.

En estas pacientes con un proceso oncológico y que quieren preservar su fertilidad, vamos a disponer de 2 vías:

  1. La vitrificación de ovocitos.

Existe gran experiencia mundial en este tratamiento, sus resultados son reproducibles, no precisa de cirugía y no existe riesgo de contaminación por células tumorales.

Sin embargo, precisa de una función ovárica establecida, no siendo útil para prepúberes, necesita de una estimulación ovárica, que en algunos casos puede estar contraindicada y precisa de unos 14 días para su realización, tiempo que en algunos casos no puede demorarse tanto el tratamiento quimioterápico por indicación del oncólogo.

  1. La criopreservación de tejido ovárico.

El objetivo es criopreservar el tejido ovárico previamente al tratamiento quimioterápico, aislarlo de la acción gonadotóxica y disponer de un material susceptible de autoinjerto cuando se dé una indicación para ello. No precisa función ovárica, puede congelarse ovario prepuberal, puede realizarse de forma inmediata sin demora de tiempo y no precisa estimulación ni tratamientos hormonales.

Sin embargo, precisa de una laparoscopia quirúrgica con exéresis de todo un ovario, debe considerarse una técnica experimental, aunque ya hay niños nacidos tras esta técnica y existe un cierto riesgo de contaminación por células neoplásicas dependiendo del tipo de tumor primario.

Más información consulte nuestra web: www.institutobernabeu.com

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Congelación de tejido ovárico. Preservación de la fertilidad en la paciente oncológica
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