Siempre que nos encontramos ante una pareja con problemas de fertilidad, sigue siendo fundamental la historia clínica o la entrevista médica dirigida. En esta entrevista debemos de intentar conocer todo el entorno y todos los factores que pueden afectar a esa pareja, desde el pasado hasta la actualidad. Tenemos que intentar conocer muy de cerca de cada pareja.

Una buena y minuciosa entrevista puede ya orientarnos hacia las causas del problema y hacia que soluciones podemos aportar. Además nos permitirá realizar pruebas diagnósticas concretas y personalizadas.

Empezando con la mujer, es fundamental preguntarle por sus padres y hermanos: si ha habido problemas de fertilidad en ellos, si han tenido abortos, si existe alguna enfermedad hereditaria, etc. Muchos problemas médicos no son hereditarios pero si se agrupan genéticamente en grupos familiares.

Por supuesto es importante también conocer cómo es la menstruación en esta paciente, cada cuánto tiempo, cuándo tuvo la primera regla, si ha tenido algún embarazo anterior con su actual o anterior pareja, etc.

El hecho de haber conseguido algún embarazo previo ya nos puede dar un mejor pronóstico: no es lo mismo una mujer con un aborto hace 7 meses que una mujer que no ha conseguido quedar gestante con su pareja tras 5 años de intentarlo.

También es importante conocer en profundidad el historial médico: revisiones ginecológicas anteriores, enfermedades pasadas, operaciones ginecológicas, etc. Es relativamente frecuente que problemas de tiroides, prolactina, diabetes y otras interfieran en la capacidad reproductiva.

Así mismo, es muy importante reconocer enfermedades como la endometriosis, los miomas y otras que pueden estar interfiriendo con la fertilidad de la mujer  y  que tienen tratamientos concretos y exitosos.

Los hábitos tóxicos como el tabaco, a lo largo del tiempo, reducen la reserva ovárica en la mujer por lo que habrá que investigarlo. También algunos medicamentos como antidepresivos, fármacos para la artritis u otras enfermedades sistémicas pueden afectar a la fertilidad y a un futuro embarazo.

En cuanto al varón, es fundamental investigar en su entorno personal, familiar y laboral, además de los hábitos tóxicos.

Es conocido que los golpes o traumatismos accidentales en los testículos, pueden dañar la fertilidad. Las “paperas” en el adulto o el varicocele, también se asocian con disminución de la fertilidad.

Uno de los puntos más importantes en el varón es su actividad laboral y el contacto con tóxicos: algunos productos como las gasolinas, plásticos industriales, pinturas y disolventes, pesticidas agrícolas, telas asfálticas, metales pesados, etc  pueden alterar dramáticamente a la fertilidad.

Con una buena historia clínica, minuciosa y dirigida, ya podemos sospechar donde está el problema y que pruebas diagnósticas concretas debemos pedir a esa pareja en particular o que tratamientos vamos a aplicar.

Hace unos años, se obligaba a la pareja a pasar por una batería interminable de pruebas, algunas muy costosas y molestas, sin concretar lo que se estaba buscando. Sigue vigente la frase de que “quien no sabe lo que busca, no reconoce lo que encuentra”.

Este primer contacto con la pareja no debe tener un tiempo limitado, puede durar más de una hora y  sigue siendo el pilar básico para obtener un buen resultado.

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