¿Existen los días fértiles del hombre? Cómo funciona realmente la fertilidad masculina
Los hombres no tienen “días fértiles” como ocurre en el ciclo reproductivo femenino. A diferencia de la mujer, la fertilidad masculina no depende de un ciclo, sino de la producción continua de espermatozoides.
La fertilidad masculina se basa en una producción continua de espermatozoides, un proceso denominado espermatogénesis. Desde su formación inicial hasta que alcanza su maduración completa, un espermatozoide tarda aproximadamente entre 64 y 72 días en desarrollarse. Durante este tiempo atraviesa diferentes fases de maduración y puede almacenarse en distintas partes del aparato reproductor masculino hasta el momento de la eyaculación.
Por este motivo, no existen “días fértiles del hombre” en sentido biológico, sino una capacidad reproductiva mantenida de forma constante.
Índice
Por qué el hombre no tiene días fértiles
En el hombre, la producción de espermatozoides se mantiene activa durante toda la vida adulta. A diferencia de la ovulación femenina, que sigue un ciclo concreto, la espermatogénesis es un proceso continuo.
Esto significa que los testículos generan nuevos espermatozoides de manera constante y que, una vez formados, pueden almacenarse en diferentes estructuras del aparato reproductor masculino hasta su salida en la eyaculación.
Esta producción continua explica también por qué un hombre puede donar semen en distintos momentos de su vida adulta siempre que cumpla los criterios médicos establecidos para la donación.
Edad fértil del hombre y fertilidad masculina
La fertilidad masculina no presenta un final abrupto como ocurre con la menopausia femenina. Los hombres pueden producir espermatozoides durante toda su vida, lo que permite la paternidad incluso en edades avanzadas.
No obstante, con el paso de los años pueden producirse cambios en la calidad del semen, afectando a parámetros como la movilidad o la morfología espermática. Los varones suelen presentar sus mejores parámetros reproductivos entre los 20 y los 30 años, mientras que a partir de los 40-45 años pueden producirse cambios graduales relacionados con la edad y fertilidad masculina, que afectan a algunos parámetros seminales.
Cambios en la calidad del semen con la edad
Con el envejecimiento pueden producirse distintos cambios en los parámetros seminales que influyen en la fertilidad masculina:
- Disminución de la movilidad espermática, lo que puede dificultar la fecundación del óvulo.
- Aumento de alteraciones en la morfología de los espermatozoides.
- Incremento de la fragmentación del ADN espermático, un factor relacionado con el desarrollo embrionario.
- Reducción en la concentración de espermatozoides en cada eyaculación.
A pesar de estos cambios, muchos hombres mantienen una fertilidad adecuada durante gran parte de su vida.
Edad paterna avanzada
De forma general se considera edad paterna avanzada a partir de los 45 años, aunque no se trata de un límite estricto.
En algunos casos puede asociarse con tasas de embarazo ligeramente menores y con un pequeño incremento en determinados riesgos en la descendencia, aunque estos efectos presentan una gran variabilidad estadística.
Por este motivo, como recomendación general, puede ser aconsejable intentar la concepción antes de los 40-45 años. No obstante, es importante señalar que muchos hombres pueden tener hijos sanos posteriormente, por lo que no deben generarse alarmas innecesarias basadas en interpretaciones simplificadas de datos estadísticos.
Factores del estilo de vida que influyen en la fertilidad masculina
La calidad del semen no depende únicamente de la edad. El estilo de vida también puede influir en la fertilidad masculina y en posibles problemas de infertilidad masculina. Cuando existen dudas sobre la capacidad reproductiva, puede realizarse un estudio de fertilidad masculina que permita evaluar los parámetros seminales y orientar adecuadamente el diagnóstico. En función de cada caso, pueden ser necesarios estudios más específicos que profundicen en el origen del problema, como algunas pruebas de carácter genético.
Entre las recomendaciones generales para preservar la salud reproductiva se encuentran:
- mantener una alimentación equilibrada
- realizar ejercicio físico regular
- dormir adecuadamente
- evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol
- reducir el estrés
Mitos sobre factores que afectan a la fertilidad masculina
Existen también algunas creencias populares sobre factores que podrían perjudicar la fertilidad masculina, como el calor moderado en la zona genital, por ejemplo al utilizar ordenadores portátiles sobre las piernas, acudir a saunas o llevar ropa ajustada.
Sin embargo, no existe evidencia científica sólida que demuestre un impacto relevante de estos factores en la fertilidad masculina.
En cambio, sí se ha observado que pueden influir negativamente:
- el consumo de drogas
- las dietas ricas en grasas saturadas y ultraprocesados
- el sedentarismo prolongado
Los hombres no tienen “días fértiles” como ocurre en el ciclo reproductivo femenino. La fertilidad masculina se basa en una producción continua de espermatozoides, por lo que la capacidad reproductiva no depende de un momento concreto del ciclo.
Dr. Luis Prieto, urólogo en Instituto Bernabeu.