Cuando tras la búsqueda de un embarazo, éste no llega o bien acaba siendo no evolutivo, es aconsejable realizar una serie de pruebas a ambos miembros de la pareja. Una de las pruebas básicas en el estudio del varón es la realización de un seminograma o espermiograma que nos permitirá tener una primera aproximación a la calidad seminal. Esta información puede completarse con el estudio de fragmentación de ADN espermático en caso de ser considerado conveniente.

El test de fragmentación de ADN es una técnica que complementa en determinados casos el estudio del factor masculino.

Este test mide el estado en el que se encuentra el ADN de los espermatozoides localizado en la cabeza de los mismos y que constituye la carga genética del individuo. Este ADN, en determinadas situaciones, puede encontrarse fragmentado de manera que puede dar lugar a un fallo de implantación, a un desarrollo embrionario anómalo o a un aborto en fases más tardías.

Existen distintas técnicas para evaluar la integridad del ADN espermático: el ensayo TUNEL (Terminal Transferase dUTP Nick End Labeling), el ensayo del análisis de la estructura cromatínica del esperma (SCSA), el ensayo cometa y el test de dispersión de la cromatina espermática (SCD).

Dependiendo del grado y tipo de fragmentación y de la calidad del ovocito (factor directamente relacionado con la edad de la mujer) estas lesiones pueden ser reparadas por el propio ovocito que ha sido fecundado por el espermatozoide. Teniendo en cuenta que la capacidad de reparación del ovocito disminuye con la edad y la tasa de fragmentación del ADN espermático puede aumentar con la edad, se podría explicar en parte la disminución significativa en la tasa de embarazo que se observa en parejas de edad avanzada.

Cuando la tasa de fragmentación es elevada, la administración de antioxidantes por vía oral puede reducirla en algunos casos. En aquellos casos en los que no es posible reducir la tasa de fragmentación a pesar del tratamiento antioxidante, se puede valorar la obtención de espermatozoides directamente a partir del testículo ya que la tasa de fragmentación es menor que en los espermatozoides obtenidos a partir del eyaculado.

Las causas que provocan este daño en el ADN son multifactoriales:

  • Ineficiencia en la selección y eliminación de los espermatozoides dañados.
  • Fallos en la maduración de los espermatozoides a nivel de epidídimo.
  • Exposición a quimio/radioterapia o tóxicos ambientales.
  • Episodios de fiebre alta o exposición a altas temperaturas.
  • Varicocele.
  • Exposición a radicales libres tanto a nivel testicular (en caso de inflamación aguda o crónica) como a nivel post-testicular.

Tras lo expuesto anteriormente podemos concluir que en casos de esterilidad de origen desconocido (tras descartar patología femenina), fallos repetidos en tratamientos de reproducción asistida por fallos de fecundación, fallos de implantación o mala calidad embrionaria o abortos de repetición, la realización de un test de fragmentación del ADN espermático podría ayudar, junto a la realización de otras pruebas a dilucidar las causas que podrían influir en la dificultad de conseguir un embarazo evolutivo.

Dra. Ana Fabregatfarmacéutica del Instituto Bernabeu

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Fragmentación del ADN espermático: TUNEL
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