¿Por qué es importante evitar el embarazo de gemelos o trillizos?

El embarazo múltiple es junto con la hiperestimulación ovárica, la complicación más importante en los tratamientos de fertilidad.

La mayoría de las parejas que se someten a técnicas de reproducción asistida, ven el embarazo múltiple como algo deseable o en ocasiones como mal menor. Sin embargo, los embarazos gemelares y por supuesto mucho más los trillizos, están asociados a una serie de complicaciones que comprometen la conclusión del embarazo en un recién nacido sano. No olvidemos que la obtención de un bebé sano es el único objetivo de las técnicas de reproducción asistida.

El problema más importante por su frecuencia y su gravedad es el parto prematuro. En los embarazos gemelares la prematuridad sucede en más de la mitad de los casos mientras que cuando consideramos los trillizos prácticamente todos terminan por debajo de la 37 semana y son considerados por tanto prematuros.

La prematuridad, no significa solamente que los niños vayan a precisar cuidados especiales. Las complicaciones asociadas a los bebés prematuros pueden poner en riesgo su vida o provocarles secuelas a largo plazo.

El problema fundamental es que las posibilidades de éxito son casi siempre mejores cuando asumimos un cierto riesgo de embarazo múltiple, en el caso de la Fecundación In Vitro (FIV) cuando transferimos un número mayor de embriones. En principio cuantos más embriones transferimos mayor es la probabilidad de conseguir el embarazo y mayor es el riesgo de embarazo múltiple.

En los últimos años, hemos conseguido mejorar las tasas de embarazo transfiriendo un número menor de embriones. Los trillizos han desaparecido prácticamente de los tratamientos FIV y los casos en los que aconsejamos transferir un solo embrión son cada vez más frecuentes. Esto ha sido posible por las mejoras que a todos los niveles han experimentado los tratamientos. Hemos optimalizado la estimulación ovárica, la recogida ovocitaria, la transferencia embrionaria y muy especialmente los procesos de laboratorio con técnicas de cultivo que nos permiten llevar los embriones hasta la fase de blastocisto seleccionando aquellos con mayor capacidad implantatoria. La selección de los mejores embriones es la clave para transferir un número menor y hoy en día estamos perfeccionando técnicas para poder realizar dicha selección de forma fiable. Hoy ya podemos analizar los embriones de una forma exhaustiva y conocer si presentan alteraciones cromosómicas estudiando el material genético completo (diagnostico genético preimplantacional con screening de aneuploidías con técnicas de array-CGH) descartando aquellos embriones destinados a no implantar y mejorando las posibilidades de transferir un embrión adecuado. Al mismo tiempo en un futuro muy próximo vamos a ser capaces de conocer la capacidad implantatoria del embrión estudiando las sustancias que produce durante su cultivo optimizando más si cabe la posibilidad de embarazo transfiriendo un único embrión.

Esto ha hecho que hoy en día aconsejemos la transferencia de un solo embrión a un gran número de pacientes que por su buen pronóstico (edad inferior a 40 años y con “buena” calidad embrionaria) van a tener una probabilidad de embarazo muy alta sin apenas riesgo de embarazo múltiple.

La transferencia de un único embrión debe ser la primera elección para un porcentaje importante de pacientes que se someten a FIV, en cualquier caso, siempre en una medicina centrada en el paciente, deben tenerse en cuenta la opinión de las parejas y las connotaciones personales fundamentalmente emocionales. De esta forma, conjuntamente, pacientes, embriólogos y médicos, deben valorar serenamente la mejor decisión en el momento de realizar la transferencia.

Dr. Joaquín LlácerCo-Director Médico. Medicina Reproductiva del Instituto Bernabeu.

Si desea puede concertar una

Evitar el embarazo múltiple
Valoración