Tras varios años de investigación, la Unidad de Baja Respuesta del Instituto Bernabeu, ha descubierto por primera vez los genes que intervienen en la reserva ovárica para determinar el tipo de medicación más adecuada a la genética de la paciente, optimizando la reacción de sus ovarios.

La maternidad se retrasa. Es un hecho y una tendencia que va en aumento. Las posibilidades de embarazo disminuyen dramáticamente a partir de los 35 años y son muy bajas por encima de los 40 años.

Cuando no conseguimos el embarazo y debemos recurrir a un tratamiento de fecundación in vitro, aparecen dos implicaciones asociadas a esta limitación biológica: es clave conocer la reserva ovárica y es esencial personalizar la estimulación de los ovarios para recoger el mayor número posible de ovocitos, que posteriormente se fecundarán y generaran embriones para ser transferidos al vientre materno.

Las mujeres generan sus óvulos cuando todavía están en el útero de su madre. Una vez que han nacido, sus ovarios ya nunca podrán producir nuevos ovocitos, por ello nuestras investigaciones se dirigen a optimizar los ya existentes.

Desde la Unidad de Baja Respuesta del Instituto Bernabeu, observamos que no todas las mujeres respondían igual a la estimulación de sus ovarios y pensamos que podría deberse a que presentaban diferentes receptores genéticos para las hormonas que estimulan la ovulación.

Tras varios años de estudio, hemos descubierto que las mujeres tienen diferentes receptores hormonales y según el tipo de receptor que tienen, sus ovarios reaccionaban de diferentes maneras. Este avance, nos ha permitido aplicar por primera vez, la farmacogenética a los tratamientos de reproducción asistida, asociando el tipo de fármaco y la dosis a la respuesta de sus óvulos, lo que nos permite escoger el tipo de medicación más adecuada a la genética de la paciente, optimizando la reacción de sus ovarios.

Personalizar la estimulación ovárica según el tipo de receptor, nos ha permitido aumentar el número de óvulos que podemos recoger, por lo que aumentamos las posibilidades de embarazo con ovocitos propios y reducimos el número de mujeres que se ven abocadas a la donación de óvulos porque sus ovarios no responden a los protocolos convencionales.

En un grupo cada vez mayor de mujeres que por haber retrasado su maternidad a edades avanzadas, o por otras causas médicas cuentan con una reserva ovárica reducida, contar un ovocito de más o de menos puede ser la diferencia entre tener un hijo o no tenerlo.

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El Instituto Bernabeu descubre las variantes genéticas de la fertilidad
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