Conoce al embriólogo Jorge Ten 0Natural de la localidad castellonense de Segorbe, el doctor Jorge Ten supo siempre que quería estudiar biología. Siguió los pasos de su hermano, que se había decantado antes por las ciencias. No era la tradición familiar lo que le movía a dedicarse a la biología, unos orígenes que tiene siempre muy presentes, ligados a la tierra que cultiva su padre y a los cuidados de una madre que trabaja en casa. En su localidad natal están, además de sus raíces, buena parte de sus mejores amigos a los que visita siempre que puede.

El doctor Jorge Ten se define como una persona multifacética. Aficionado a la pintura y a la música y que además toca la guitarra y el bajo. Siente pasión por el deporte con el que encuentra el equilibrio necesario para dar sentido a la vida y valorar las cosas que el ajetreo diario a veces esconde. Su afición más allá de correr es hacerlo atravesando las montañas como ultrafondista. Y otra de sus aventuras es la de ser el padre de tres niños que son su pasión, además de muy deportistas como él.

Estudió la especialidad en Valencia y casi desde el principio su curiosidad le llevó a la biología de la reproducción. Al terminar la carrera se unió al equipo del doctor Juan José Tarín que le descubrió las técnicas de Fecundación in Vitro (FIV), una especialidad en la que se adentró primero en el modelo con animales y que se convirtió en el eje de su tesis doctoral. Su trabajo se centró en la valoración del estrés oxidativo en embriones de ratón tras FIV. La biología de la reproducción ya se había convertido en el campo de su interés y descubrió una gran motivación por la investigación.

Recuerda como un hito el año 1994 en el que las técnicas de medicina reproductiva como la ICSI (inyección intracitoplasmática del espermatozoide en el óvulo) empezaban a desarrollarse. Un proceso por aquel entonces muy manual y rudimentario comparado con el salto actual; y ya veía que era un campo que crecería hasta límites inimaginables. Entre 1994 y 1997 dedicó todo su tiempo y esfuerzos a la investigación y al trabajo duro para desarrollar su tesis. “En FIV no hay horario que valga. Fue muy duro, pero me ayudó mucho en cuanto a la capacidad de trabajo. Trabajaba 10 y 12 horas todos los días y también los fines de semana”, recuerda como algo que ha forjado su forma de ser y de trabajar.

Gracias a su director de tesis doctoral supo que el Instituto Bernabeu requería personal para el laboratorio de FIV. Se entrevistó un viernes con el director médico, el doctor Rafael Bernabeu, quien le emplazó a ese mismo lunes para empezar a trabajar. Una premura que le hizo trasladarse desde su localidad a toda prisa aquel fin de semana y que recuerda con sumo cariño y emoción. “El mundo de la investigación me apasiona y tenía a la vez mucha inquietud por la parte clínica y abordar los problemas de fertilidad. Así empezó mi estancia en el Instituto Bernabeu. Y ya han pasado 20 años”. En este tiempo Jorge Ten ha visto cómo han cambiado las técnicas de reproducción asistida y las formas e incluso los métodos de trabajo. En aquellos momentos era impensable procedimientos que ya están a la orden del día como la estimulación ovárica de una mujer cualquier día de su ciclo o poder realizar la biopsia en fase de blastocisto.

Se siente especialmente orgulloso del desarrollo de la Unidad de Biología Molecular y de su trabajo en Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), que permite la detección previa de enfermedades hereditarias en el embrión. Y en el año 2001 llegó el momento de dirigir la actual Unidad de Embriología. Este puesto supuso un gran reto y responsabilidad ya que de su gestión dependen los procesos y protocolos de los laboratorios de todas las sedes del Grupo Instituto Bernabeu.

Alicante es el punto de partida del que salen los protocolos al resto de clínicas y en el Instituto Bernabeu la formación es un punto fundamental. En Alicante se forma a los profesionales con un programa específico para embriólogos que Jorge Ten tutela directamente. El objetivo es que todos tengan los mismos criterios a la hora de trabajar. Y en su ámbito son fundamentales los de selección embrionaria. En la mente del equipo se trabaja con un objetivo, lograr que la paciente se convierta en mamá. Y para ello ponen sus esfuerzos y también su ilusión. “Trabajamos con los mejores medios con el objetivo de que las pacientes se queden embarazadas”.

El director de la Unidad de Embriología destaca la importancia del equipo y del trabajo conjunto para la obtención de los mejores resultados. “Pasamos muchas horas juntos con material sensible como son los ovocitos y los embriones y son una gran responsabilidad”, cuenta el embriólogo, para quien la satisfacción máxima es el embarazo de la paciente, que es un sentimiento de tristeza cuando no se logra. El doctor Jorge Ten considera esos fracasos como “pequeñas cicatrices” y reconoce que “te acuerdas de las pacientes que no han conseguido la gestación”.

El espíritu y la filosofía de investigación constante en el Instituto Bernabeu motivan al doctor Ten para quien se trata de un estimulo que le ha permitido incrementar día tras día su formación. “Aprender y seguir aprendiendo son la clave”, advierte. Porque uno de los pilares de la clínica es la continua investigación que se materializa en los trabajos presentados a congresos nacionales e internacionales de reconocido prestigio. “Intentamos generar ideas por parte del equipo que sean proyectos cuyos resultados se trasladen al paciente”.

Entrevista al doctor Jorge Ten

“La medicina reproductiva es el campo de conocimiento más dinámico a nivel mundial”.

¿Cómo se vive el primer embarazo?

El primer embarazo de un embriólogo se vive con intensidad. Estamos detrás de los procesos y te das cuenta que es un trabajo en equipo en el que todos somos fundamentales e importantes. 

¿Cómo es el día a día en la Unidad de Biología de la Reproducción?

El papel del embriólogo es fundamental. A veces puede pasar un tanto desapercibido; aunque por ejemplo nos encanta hablar con los pacientes antes de realizar la transferencia embrionaria. Nuestro trabajo en primer lugar es intentar obtener embriones a partir de los ovocitos y espermatozoides de los pacientes, luego hacer la mejor selección. Somos los niñeros de los embriones y escogemos cuáles van a dar las mayores probabilidades de éxito. En mi caso concreto, me gusta entrar al laboratorio de FIV para ver cómo se desarrolla todo siguiendo la planificación diaria y ver el estado de las tareas. Me encanta el laboratorio y me gusta seguir microinyectando y biopsiando cuando puedo.

¿Cómo definiría los cambios en reproducción asistida que ha vivido?

Las técnicas en medicina reproductiva avanzan mucho y creo que es el campo más dinámico en cuanto a área de conocimiento a nivel mundial. Contamos con técnicas que nos permiten saber datos del embrión sobre cómo es, su viabilidad, se le puede analizar cromosómicamente a través de las biopsias. Podemos incluso analizar lo que ese embrión ha consumido en función de su metabolismo que nos da pistas sobre su potencial. Ahora nos movemos en el campo de los marcadores morfológicos, cinéticos, genéticos y moleculares e investigamos nuevas metodologías a nivel genético, proteómico y metabolómico.

¿Hacia dónde va ahora mismo la embriología?

Estamos analizando muy de cerca la generación de gametos artificiales. La criobiología hoy es imvitiportantísima. La criopreservación mediante vitrificación está haciendo posible un cambio de paradigma que es la de realizar transferencias en diferido y transferir al embrión cuando el endometrio está preparado. También vitrificar los óvulos de una mujer para utilizarlos en un ciclo posterior.

¿Trata muchos casos complicados?

En el Instituto Bernabeu somos expertos en resolver casos muy complicados de pacientes que llegan después de haberse hecho tratamientos infructuosos. Por eso tenemos unidades concretas y estrategias personalizadas. Los medios de cultivo son específicos para que los embriones están en las mejores condiciones porque intentamos mimetizar lo que ocurre in vivo y hacerlo in vitro. Por eso trabajamos con baja presión de oxígeno e intentamos que las condiciones de cultivo sean las más idóneas.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Realmente me gusta todo. Ahora las cosas están cambiando ya que estamos en continuo crecimiento y como director de la Unidad de Embriología tengo muchas tareas de gestión y estoy menos tiempo en el laboratorio. Mi trabajo requiere elaborar y supervisar protocolos actualizados y novedosos que sigue todo el equipo y en todas las sedes de nuestra institución. Siempre trabajamos con el objetivo de que nuestras pacientes se queden embarazadas.

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