Para ser capaces de fecundar, los espermatozoides del eyaculado deben sufrir un proceso denominado capacitación espermática. Éste se da de forma natural en el aparato reproductor femenino y desde hace años se han desarrollado técnicas para poder llevarlo a cabo en el laboratorio.

La capacitación “in vivo” tiene lugar gracias a secreciones producidas en el tracto reproductor femenino. Los espermatozoides deben atravesar el cuello del útero donde se secreta un moco que se ve modificado en función del momento del ciclo ovulatorio y que actúa por un lado como filtro, permitiendo que únicamente lo atraviesen espermatozoides morfológicamente normales y por otro lado facilita la viabilidad de los mismos. Según avanzan los espermatozoides en su camino hacia el ovocito van sufriendo el proceso de capacitación, que comprende cambios en las membranas de los espermatozoides que son necesarios para que logren fusionarse con el ovocito.

Cuando llevamos a cabo Técnicas de Reproducción Asistida (TRA) necesitamos reproducir este fenómeno “in vitro”. Existen dos técnicas fundamentales de capacitación: “swim-up” y gradientes de densidad.

El “swim-up” es la técnica más antigua y extendida y consiste en concentrar en el fondo de un tubo todas las células del eyaculado. Se añade un medio de cultivo en pequeña cantidad y se incuba la muestra para permitir que los espermatozoides móviles escapen desde el concentrado del fondo hasta el medio de cultivo, de donde serán recuperados para su uso en las diferentes TRA. Los gradientes de densidad es la técnica de elección para fecundación in vitro convencional, ya que permite una alta tasa de recuperación de espermatozoides móviles y evita que el resto de células atraviesen los gradientes, proporcionando muestras más limpias. Consiste en hacer pasar los espermatozoides por un medio muy denso, de tal forma que sólo los móviles y de mejor morfología consiguen atravesarlo.

En los últimos años se han logrado descifrar algunos de los mecanismos que tienen lugar durante la capacitación espermática. Las técnicas de capacitación básicas, en cambio, permanecen estables debido a su sencillez y alta efectividad.

A la capacitación se le pueden sumar técnicas de selección como las columnas MACS, que descartan espermatozoides que hayan entrado en proceso de muerte celular programada, el ácido hialurónico, que permite seleccionar espermatozoides maduros, o las cámaras de microfluidos, que seleccionan espermatozoides sin fragmentación en el DNA.

Siempre será necesaria una capacitación para lograr capacidad fecundante en el espermatozoide.  Serán el estudio del factor masculino y el historial clínico los que indicarán si es conveniente emplear otra técnica de selección específica.

La correcta realización de la capacitación y selección seminal “in vitro” repercuten directamente en la efectividad de las TRA, por lo que es importante contar con el equipo y materiales adecuados para realizarla.

Mª Carmen Tióbióloga del Instituto Bernabeu

 

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Capacitación seminal
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