Sin lugar a dudas, el embarazo supone para la mayoría de mujeres, la situación más esperada e importante en su vida. Si ha sido buscado, los días previos hasta su confirmación, acarrean momentos de ansiedad e inquietud, pero a la vez de una enorme ilusión. Se multiplican los pensamientos respecto a cómo será el bebé, los cambios que se van a experimentar, la preocupación de que todo vaya a resultar bien. Incluso antes de la prueba, la mujer ya presiente la formación de una nueva vida. Pueden llegar a ser eternos estos días, el tiempo parece largo: las expectativas son grandes.

Ya la mujer experimenta cambios de humor: los estados de ánimo son diferentes a cada momento. Surgen dudas, preocupaciones, temores. Todo ello derivado de una toma de conciencia: se inicia una nueva vida más responsable y sujeta a obligaciones.

Pueden aparecer incluso ya una serie de síntomas físicos diferentes y sutiles: mareos, náuseas, cansancio, mamas sensibles e incluso una posible “falsa regla”, pequeño sangrado de implantación que en ocasiones crea confusión y más inquietud.

Es responsabilidad de los profesionales implicados en la atención a la mujer, el disminuir este estado ansioso, prestándole todo nuestro apoyo. Este tema es más relevante entre las parejas que se han sometido a cualquiera de los tratamientos de fertilidad. En estos casos, el ginecólogo responsable del caso, ofrecerá las instrucciones precisas de cuándo confirmar el embarazo y los correspondientes tratamientos que deben seguir ya desde un principio.

Por fin llega el momento de realizar la prueba que confirme la posible gestación. Se trata de cuantificar la hormona del embarazo: la Gonadotropina Coriónica. Se cuenta con dos procedimientos: en orina, muy sencilla, pues se puede realizar en casa. Se recomienda practicarla pasados dos días de la fecha prevista de la menstruación. Aunque hay en ocasiones resultados falsos, pudiéndose repetir en 48 horas.

En sangre, es mucho más fiable y precisa. Y además más precoz, pues resulta ya positiva incluso antes de la misma falta. Es la técnica que indicamos tras los tratamientos de fertilidad.

Y ya programa la primera y esperada visita al ginecólogo en el que por fin, con la práctica de la primera ecografía, la futura madre evidencie de manera clara su embarazo. Se puede realizar en la sexta semana para comprobar la presencia del saco gestacional, o una semana más tarde, en la que ya se puede evidenciar el latido fetal.

Una nueva etapa se inicia en la vida de la mujer: una experiencia única que ha de vivirse con total intensidad y satisfacción.

Conozca nuestra unidad de Embarazo y Obstetricia para el control del embarazo y parto.

Dr. Francisco Sellers, ginecólogo del Instituto Bernabeu.

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Ansiedad ante la confirmación del embarazo
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