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Un factor a tener en cuenta en la endometriosis es la nutrición. Como sabemos esta patología está relacionada con alteraciones inmunitarias que favorecen una inflamación crónica y la dieta puede jugar un papel en su aparición, evolución/progresión y en la sintomatología asociada.

Es conocido que algunos alimentos tienen efectos sobre la inmunidad, la inflamación y el estrés oxidativo.

Lamentablemente, los estudios encuentran resultados contradictorios, probablemente porque los hábitos nutricionales “actuales” de las mujeres ya diagnosticadas de endometriosis no sean los mismos que tenían cuando la enfermedad se estaba gestando y probablemente el hecho de tener dolor abdominal haya contribuido a evitar determinados alimentos en un intento de disminuir la sintomatología.

Las recomendaciones nutricionales vienen además de la mano del conocimiento del efecto de determinados alimentos sobre las alteraciones inmunitarias y el estrés oxidativo.

En general se trata de aproximarse a una dieta saludable con las siguientes recomendaciones generales:

  1. Asegurar el consumo de fruta fresca y verduras, por su contenido en vitaminas con efecto antioxidante, otros micronutrientes y fibra.
  2. Fomentar el consumo de proteínas de origen vegetal y pescados y disminuir el consumo de ternera y otras carnes rojas ya que pueden contener altos niveles de dioxinas y otros disruptores endocrinos.
  3. Fomentar el consumo de grasas saludables como el aceite de oliva.
  4. Aumentar el aporte de ácidos grasos poli-insaturados omega-3 (pescado y otros alimentos) que parecen ejercer un efecto inmunomodulador y reducen el estrés oxidativo.
  5. Reducir el consumo de grasas “trans” (alimentos procesados).
  6. Asegurar el aporte adecuado de vitaminas a través de la dieta en lugar de suplementos que son menos efectivos salvo en situaciones concretas.
  7. Disminuir o evitar el consumo de tóxicos potenciales como el alcohol y la cafeína que, aunque no han demostrado efecto directo sobre la endometriosis, si contribuirán a una dieta y hábitos de vida más saludables.

Mención especial merece la lactosa ya que, aunque no exista un déficit genético de lactasa (responsable de la digestión adecuada de la leche y sus derivados) en algunas mujeres con endometriosis resulta beneficioso su exclusión de la dieta y mejora la sintomatología dolorosa.

Respecto al gluten ocurre algo similar, aunque no exista una enfermedad celíaca demostrada, en algunos casos la sintomatología puede mejorar si excluimos el gluten de la dieta.

En nuestra unidad realizamos un estudio mediante somatometría e impedanciometría (análisis de la composición corporal) que nos permite evaluar el estado nutricional de forma cuantitativa y una encuesta nutricional mediante la que tratamos de averiguar los hábitos nutricionales de la mujer cuando viene a nuestra consulta para posteriormente asesorar y adaptar su dieta a estas recomendaciones nutricionales generales de forma individualizada, valorando si es conveniente realizar restricciones de algunos alimentos, sin que ello suponga un deterioro de la composición nutricional de la dieta y siga manteniendo los aportes adecuados tanto de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) como de micronutrientes (vitaminas, minerales y oligoelementos).

El objetivo es potenciar mediante una adecuada nutrición, los recursos naturales frente a la endometriosis modulando la progresión y la sintomatología asociada fundamentalmente el dolor.

En el instituto Bernabeu se dispone además de la posibilidad de realizar estudio serológico para la enfermedad celiaca y estudio genético para ambas situaciones, intolerancia a la lactosa y enfermedad celiaca.

Dra. Pino Navarro, endocrinóloga. Directora del dpto. de endocrinología y nutrición del Instituto Bernabeu

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