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El embarazo molar o mola hidatiforme

El embarazo molar o mola hidatiforme

El embarazo molar, conocido también como mola hidatiforme, es una complicación muy rara del embarazo en el que se genera un crecimiento exagerado del tejido que va a formar la futura placenta; el tejido trofoblástico. 

Sucede en 1 de cada 1500 embarazos y la mayoría (entorno al 80%) se resuelven espontáneamente sin necesidad de provocar aborto. 

Tipos de embarazos molares

Hay dos tipos de embarazos molares, el completo y el parcial.

  • EMBARAZO MOLAR COMPLETO: Es el más frecuente. Se forma tejido placentario alterado dentro del útero, que se hincha formando quistes llenos de líquido. En este tipo de embarazo no se visualiza tejido embrionario o fetal. Se origina como consecuencia de la fecundación de un óvulo que no tiene material genético o es inactivo. Por ello, la carga genética es exclusivamente de origen paterno.
  • EMBARAZO MOLAR PARCIAL: Se visualiza el tejido placentario anómalo junto con tejido embrionario. Sucede cuando un ovulo es fecundado por dos espermatozoides, lo que hace que el embrión tenga más cromosomas de lo habitual. La mayoría de las veces el embrión no sobrevive y se produce un aborto en las primeras semanas de embarazo.

Síntomas de gestación molar 

Esta enfermedad suele manifestarse con sangrado fuera de la regla y tamaño del útero mayor del habitual, que en ocasiones puede ir acompañado de dolor en el bajo vientre y expulsión vía vaginal de vesículas en forma de uvas. Otros síntomas son náuseas, vómitos y alteraciones tiroideas. 

Diagnóstico de embarazo molar

Se basa en la clínica de la paciente, la realización de una ecografía y en la determinación de una hormona; ?HCG. Dado que hay un crecimiento excesivo del tejido placentario, los niveles de esta hormona son mucho mayores que en un embarazo normal. De hecho, sirve a los médicos para hacer el diagnóstico y realizar el seguimiento de sus pacientes. 

Tratamiento del embarazo molar

El tratamiento de elección consiste en realizar un legrado o raspado de la cavidad uterina para evacuar el contenido anómalo. En la mayoría de los casos, con esto es suficiente. La paciente deberá de someterse a determinaciones semanales de βHCG (lo que comúnmente llamamos beta), hasta la remisión completa, una exploración clínica cada dos semanas, y evitar el embarazo entre seis meses y un año. 

En un porcentaje mínimo de casos, el embarazo molar puede persistir o derivar en complicaciones graves. Por tanto, ante presencia de clínica compatible, se recomienda acudir al ginecólogo para valoración.

Dra. Ruth Romeroginecóloga del Instituto Bernabeu

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