¿Qué ocurre si al final optamos por no utilizar los embriones que tenemos congelados?

La ley española especifica cuatro posibles destinos para estos embriones congelados:

a) Su utilización por los propios  pacientes.

b) La donación a otras parejas con fines reproductivos.

c) La donación con fines de investigación.

d) El cese de su conservación sin otra utilización, una vez la paciente haya alcanzado su periodo de vida fértil establecido en torno a los 50 años.

Las parejas tienen que renovar cada dos años la decisión de que quieren hacer con sus embriones. Si no los quieren para uso propio pueden elegir cualquiera de las otras opciones. Si no hay contestación tras dos intentos de contactar con los pacientes en un periodo de cinco años, se considera que se ha desentendido y pasarían a disposición del centro.

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