Las trompas de Falopio, son 2 estructuras de uno 12 centímetros de longitud y calibre muy fino que comunican la cavidad peritoneal con el útero. En esta parte externa abdominal están en íntima relación con los ovarios.

Su papel o función es vital en la reproducción humana: por una parte, la trompa es la encargada de aspirar o succionar el óvulo del ovario cada mes y transportarlo hacia el útero, gracias a unos movimientos contráctiles y a unas células cicliares que las recubren. Además, va a ser en la trompa, en su tercio externo y no en el útero, donde se producirá la unión o fecundación del ovocito por el espermatozoide. El huevo fecundado, permanecerá en la trompa unas 48 – 72 horas en su recorrido hacia el útero, donde finalmente, implantará el embrión.

En los problemas de fertilidad, es importante averiguar si estas trompas están integras, es decir, comprobar que no estén obstruidas, infectadas, inflamadas, etc.

Esta comprobación, se realiza mediante la histerosalpingografía, que consiste en introducir un contraste vía vaginal, para poder ver la forma, posición, permeabilidad de ambas trompas.

Existen varias circunstancias que nos harán sospechar de posibles alteraciones en las trompas durante la entrevista con la pareja, como son la existencia de cirugías previas, la existencia de endometriosis, las infecciones frecuentes del aparato genital, etc.

El estado de las trompas, es el que va a definir, junto a otros aspectos, qué técnica de reproducción asistida aplicar ante una mujer con esterilidad: si las trompas están alteradas, se debe realizar una fecundación in Vitro, es decir, el óvulo y el espermatozoide lo fecundaremos en el laboratorio de FIV. El laboratorio actuaría como una trompa artificial. Tras la fecundación, se transfiere el embrión a la cavidad uterina. Gracias a este proceso, “evitamos” el problema de la trompa que no es apta para realizar su función.

Por el contrario, si las trompas son permeables y el esperma del varón es suficiente, se pueden realizar inseminaciones, es decir, se coloca el semen artificialmente en el útero para que los espermatozoides asciendan por si mismos hacia la trompa y fecunden el ovocito, imitando al proceso natural.

En ocasiones, estando las trompas obstruidas por una inflamación o una infección, además de realizar una fecundación in Vitro, se debe previamente cerrar o extirpar estas trompas, ya que estos fluidos tóxicos, podrían alterar el útero y su endometrio y dificultar la implantación del embrión.

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