Desde que somos capaces de recordar, asumimos que debemos pertenecer a unos cánones descritos. Estos cánones se establecen en función de una media poblacional, por ejemplo, a los niños, en las revisiones pediátricas, se valoran entorno a un percentil de estatura y peso. Cuando somos adultos se nos valora entorno al índice de masa corporal. En ambos casos se intenta asignar un valor de “normalidad”. ¿Pero que consideramos normal?

En estadio embrionario esto también sucede. La observación del proceso de división embrionaria está establecida para valorar si los embriones siguen divisiones normales o no. Esta observación debe realizarse en unas horas determinadas, de modo que cada embrión es observado y valorado diariamente.

En su desarrollo, el embrión, sigue la secuencia siguiente: tras la inseminación o microinyección, los pronúcleos materno y paterno aparecen entre las 12-20h. Cabe esperar que esto ocurra así, aunque se han encontrado casos en los que este proceso puede ser anterior a las 12 h, dando lugar a embriones normales, aunque por las observaciones rutinarias no somos capaces de valorar.

Tras la aparición de los pronúcleos, se volverán a observar los embriones a las 24-27h siguientes, en este momento es esperable encontrar al embrión en 4 células, a las 23-27h siguientes se volverán a observar esperando encontrar el embrión en 8 células, a las 27-31h siguientes deberán estar compactados, y la última observación se realizará entre las 18-24h posteriores debiendo estar en estadio de blastocisto.

Estos valores de referencia no siempre se encuentran en todos los embriones, y no necesariamente implica que se dividan de forma “no normal”, sean embriones de mala calidad o no sean capaces de dar lugar a una gestación a término. Los embriones como células en división que son, tienen un “ritmo” que no siempre es el mismo en todos los embriones, y que depende en gran medida del momento en que son visualizados, ya que no todos se ajustan a las franjas horarias establecidas. Por ejemplo, podemos encontrar embriones en 2 ó 5 células cuando deberían estar en 4, o encontrar embriones en 6, 7 ó 9 células cuando deberían estar en 8. O incluso embriones que inician cavitación cuando deberían estar en blastocisto. Pero todos ellos son embriones transferibles, y lo que es más importante viables ya que son capaces de dar lugar a embarazo.

Dra. Dori Rodríguez bióloga del Instituto Bernabeu

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