Instituto Bernabeu

La hepatitis es la inflamación aguda o crónica, del hígado.

Las causas son diversas: infecciones (víricas, bacterianas o parasitarias), enfermedades de origen inmunitario, consumo de tóxicos o fármacos.

El origen más frecuente es la infección vírica y entre estos,  los virus de la Hepatitis B (VHB) y Hepatitis C (VHC) tienen interés particular. El contagio se puede producir por el contacto a través de la sangre y objetos contaminados (material quirúrgico no esterilizado, jeringas o agujas), por contacto sexual a través de mucosas y por la llamada “transmisión vertical”, es decir madre-hijo, sobre todo en el momento del nacimiento, siendo igual tanto si el embarazo finaliza mediante parto vaginal o por cesárea.

En los casos que se deriven por consumo de tóxicos, la solución obviamente será abandonar dicho hábito antes de plantearse el embarazo o, en su defecto, en cuanto se conozca su inicio.

En cualquier caso, será el médico especialista (en digestivo) quien debe evaluar la conveniencia y seguridad de la posible gestación en cada caso. Es importante resaltar que el estado general de la madre influye en el pronóstico de complicaciones durante el embarazo y, en el caso de hepatitis de origen infeccioso, hay que evitar la transmisión de la infección al feto.

Es por ello que en  el estudio inicial de los pacientes que requieren tratamientos de fertilidad, solicitamos una serie de análisis en sangre, entre ellos los destinados a determinar la posible presencia de VHB y VHC. Esto es un requisito legal antes de comenzar un tratamiento de reproducción asistida.

El motivo de estas determinaciones es porque estos virus pueden pasar de un miembro a otro de la pareja y, si la mujer está infectada, transmitir  la infección en e l feto.

El riesgo de transmisión en contactos sexuales regulares es del 25% para VHB  y del 30%  para VHC de las parejas de personas infectadas. En el recién nacido, el riesgo es de hasta el 90% si existe infección activa por virus B en la madre; para hepatitis C es más variable, aunque menor que en el caso de virus B, sin embargo no existe vacuna frente al VHC.

Si algún miembro de la pareja está infectado por el VHB, se indica vacunar al cónyuge antes de intentar embarazo espontáneo o con tratamiento de fertilidad.

Instituto Bernabeu

Si la madre presenta infección activa durante el embarazo por VHB, para minimizar el contagio al recién nacido, se administrará la pauta de vacunación de Hepatitis B según la normativa vigente del Sistema Nacional de Salud. Esto permite además de proteger al niño en el postparto, el poder realizar lactancia materna sin riesgo de infección posterior. En el caso de Hepatitis C no existe vacuna y, aunque se ha demostrado la presencia de partículas virales en leche materna, la lactancia materna no está contraindicada.

Ambas infecciones no repercuten necesariamente de forma negativa ni en la calidad del semen en los hombres, ni en la reserva ovárica de las mujeres. No existe evidencia de que aumenten el número de abortos ni de malformaciones fetales.

Si el hombre es el portador se realizan lavados de semen. Procedimiento de laboratorio que permite separar las partículas virales de los espermatozoides que intervienen en el tratamiento de reproducción asistida minimizando el riesgo de contagio.

Dra. Lydia Luque, ginecóloga del Instituto Bernabeu.

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Con Hepatitis, ¿podemos tener un hijo sano?
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