¿Cómo seleccionar el mejor espermatozoide para fecundar al ovocito? 0Cómo seleccionar el espermatozoide capaz de fecundar al ovocito, y dar lugar a un embrión viable, es la cuestión que ha propiciado la realización de multitud de estudios para tratar de darle respuesta.

A pesar de que durante muchos años se han utilizado las técnicas de reproducción asistida para tratar los problemas de fertilidad, los resultados aún se pueden mejorar. En primer lugar, hay que determinar cuál es el papel que juega el espermatozoide, ya que se le consideraba como un mero transportador del material genético paterno sin influir en el posterior desarrollo. Este hecho ha quedado descartado, ya que no solo influye en el proceso de fecundación, sino que un espermatozoide anómalo puede dar lugar a embriones anómalos o incluso contribuir a los fallos de implantación.

Las técnicas rutinarias de preparación de la muestra seminal (capacitación), nos permiten seleccionar aquellos espermatozoides con mejor motilidad y morfología. Pero, ¿Qué ocurre con aquellas características que no somos capaces de valorar en el momento de la ICSI (microinyección intracitoplásmica de espermatozoides)?

Ejemplos de estas características son:

  • Integridad del ADN
  • Madurez del espematozoide
  • Ultramorfología del espermatozoide

La selección de espermatozoides aptos en aquellas muestras seminales que presentan una elevada tasa de fragmentación de su ADN, se ha visto favorecida por la aparición de técnicas de selección de espermatozoides preapoptóticos (en fase de muerte celular programada). La técnica más utilizada es la separación celular por activación magnética (MACS) donde son retenidos aquellos espermatozoides con menor potencial, seleccionando los espermatozoides que presentan integridad en su ADN. Se han realizado estudios comparando los resultados de tratamientos en los que se ha utilizado la técnica de MACS complementando a las técnicas de capacitación convencionales para la selección espermática, observándose un aumento de las tasas de división embrionaria y embarazo. Existe en la actualidad otra técnica basada en el mismo principio que MACS, es la técnica de anexina V-GW (anexina V Glass Wool), cuya principal diferencia radica en el procesado de la muestra.

La madurez del espermatozoide está relacionada con la aparición de aneuploidias (alteraciones que afectan al número de cromosomas). Existen medios específicos para seleccionar espermatozoides maduros como es el Sperm Flow, aunque la técnica comúnmente utilizada para valorar el estado de madurez del espermatozoide se conoce como PICSI. Esta técnica se basa en la unión de los espermatozoides maduros a una superficie (placa de microinyección) con ácido hialurónico (AH), pudiéndose seleccionar aquellos espermatozoides unidos, por lo tanto maduros, para la microinyección. Estudios recientes han comprobado que la unión del espermatozoide al AH, no implica una mejora en las tasas de fecundación y de división embrionaria, en la calidad de los embriones o en las tasas de aborto o embarazo. El efecto positivo de la unión del espermatozoide al AH es la reducción en la fragmentación del ADN, ya que se seleccionarán aquellos espermatozoides que tengan mayor integridad del ADN, y por lo tanto un menor riesgo de aneuploidias en el embrión.

Las características morfológicas del espermatozoide son el determinante principal de la capacidad fecundante masculina. Se han establecido criterios específicos que determinan una correcta morfología del espermatozoide (Kruger y Coetzee, 1999), pero ¿cómo podemos valorar dicha morfología durante la ICSI? En los laboratorios de fecundación in vitro, la técnica de ICSI se realiza a 400x (aumentos de observación al microscopio), para valorar la ultramorfología del espermatozoide se requiere observación a 1000x. Para solventar esta limitación, se han desarrollado métodos para la selección de espermatozoides normales a tiempo real, MSOME (examen morfológico de organelas de espermatozoides móviles), CLASS (absorción de la luz confocal y dispersión espectrocópica), observación de la birrefringencia del espermatozoide con luz polarizada, y la más conocida IMSI (microinyección de espermatozoides seleccionados morfológicamente). Todas estas técnicas precisan personal experimentado y al ser técnicas subjetivas, la selección del espermatozoide varía entre diferentes observadores.

Los estudios realizados que valoran la efectividad de dichas técnicas no han encontrado diferencias en cuanto a tasa de fecundación y calidad embrionaria cuando se realizan en lugar de una ICSI convencional, pero si se ha visto incrementada la tasa de embarazo, aunque es necesario realizar más estudios que valoren la eficacia a largo plazo.

Dra. Dori Rodríguez, bióloga del Instituto Bernabeu.

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