Infertilidad y esterilidad masculina

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La infertilidad en la pareja requiere de un estudio de ambos miembros. El factor masculino está directamente implicado en prácticamente la mitad de los casos de esterilidad, que es la incapacidad para concebir; mientras que llamamos infertilidad a la dificultad del hombre para tener hijos, debido en muchos casos al bajo número de espermatozoides.

Hay dos tipos de infertilidad en el hombre, la absoluta que supone la imposibilidad de tener descendencia y que afecta a uno de cada 500 hombres, y la relativa o subfertilidad, en la que el hombre necesita más tiempo del normal para que se produzca el embarazo. 

¿Qué puede causar la esterilidad masculina?

La causa puede ser congénita (nace con ella), como es el caso de trastornos anatómicos u hormonales, malformaciones de los órganos sexuales masculinos, o que se produzcan de forma secundaria hábitos tóxicos como el consumo y exposición a drogas, infecciones genitales, fármacos, radiaciones o contaminantes ambientales.

Los problemas más frecuentes son la alteración en los parámetros seminales, sin causa conocida o destacable. Es decir, tener un número bajo de espermatozoides (Oligozoospermia), con mala movilidad o motilidad disminuida (Astenozoospermia)o morfología alterada (Teratozoospermia) entre otros.

También puede haber causas más concretas e identificadas de alteración seminal, como problemas obstructivos en la vía seminal, infecciones, causas genéticas que interfieran en la fecundación del óvulo o en la calidad embrionaria, así como enfermedades concretas que alteren la función reproductiva.

Una situación que también ocurre con frecuencia es el deseo de un hijo tras haberse realizado la vasectomía. En este caso, también habrá que recurrir, en la mayoría de ocasiones, a una técnica de reproducción asistida.

Para saber más puede consultar las causas de infertilidad masculina.

Cuándo consultar con el médico

Cuando tras un período de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva no se produzca el embarazo: alrededor de un año si la pareja femenina es menor de 35 años, a los seis meses si tiene entre 35 y 40 y apenas se busquen hijos cuando su edad sobrepase los 40 y por supuesto sin demoras cuando existen antecedentes médicos en la historia clínica del varón que nos orienten, como el caso de operaciones en la infancia para corregir malformaciones de los genitales: hipospadias (que afectan al pene), criptorquidia (descenso incompleto o nulo de los testículos en el escroto), o existen dificultades en la relación sexual.

Hasta hace unas décadas las posibilidades de tratamiento eran escasas y recurrir a semen de banco era la única opción; hoy en día gracias a la FIV (Fecundación in Vitro) y ICSI (microinyección intracitoplasmática  de espermatozoides) y a técnicas asociadas para la obtención de espermatozoides a través de los testículos, se puede obtener espermatozoides con técnicas cada vez más sofisticadas como: PAAF (Punción Aspiración del Testículo) y biopsia testicular, por lo que el uso de semen de donante ha quedado prácticamente arrinconado a pocas casos.

Pruebas para estudiar y valorar la esterilidad masculina

La entrevista con el especialista es parte fundamental del estudio, dado que, a partir de ella, podremos orientar acertadamente las pruebas concretas que nos ofrecerán información útil. En este diálogo con el médico debe investigarse todo lo que pudiera afectar a la calidad seminal: antecedentes familiares de esterilidad, exposición a tóxicos, hábitos de vida saludables, etc.

El seminograma es la prueba indispensable. Sencillo de realizar y que nos ofrece mucha información para orientar el tratamiento y solicitar otras pruebas complementarias.

La exploración urológica también es importante en varones con alteraciones seminales o problemas funcionales. El andrólogo nos recomendará la mejor técnica para optimizar los resultados de un tratamiento de reproducción asistida o incluso sin necesidad de recurrir a este tipo de tratamientos.

Estudios cromosómicos y genéticos, en sangre y muestra seminal, (TUNEL, FISH,…) completarían las pruebas habituales que se realizan a los varones, en el caso de que fuera necesario.

Nunca un tratamiento de esterilidad debe iniciarse basándose únicamente en el espermiograma y sin un estudio completo del varón: ¡Cuántos tratamientos de Inseminaciones o fecundación In Vitro innecesarios o ineficaces se han hecho de esta manera!

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