Conoce al ginecólogo Joaquín Llácer 0El codirector médico de Instituto Bernabeu, el doctor Joaquín Llácer, inició su andadura en este centro en 1995. Entre 2002 y 2011 dirigió la sede en Elche y desde 2011 es el director de la Unidad de Baja Respuesta Ovárica, especialidad en la que es uno de los mayores expertos del mundo, con innumerables trabajos publicados y premiados.

Disfruta de una especialidad que le apasiona. Una motivación que se renueva cada día gracias al estudio y el continuo avance de la ciencia y la investigación que forma parte de la filosofía de Instituto Bernabeu. Y se siente satisfecho de poder aplicar en su día a día cada avance para mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar los tratamientos.

Como médico ginecólogo ha vivido la gran evolución de la medicina reproductiva y se siente realizado por lo que ya se ha recorrido y atento a todo lo que queda por investigar. “He vivido durante mi etapa profesional enormes cambios, la evolución de una ciencia que lo ha revolucionado todo”, destaca Joaquín Llácer, atraído desde siempre por el principio de la vida, la reproducción y especialmente la relación de la biología con la ingeniería genética.

Es optimista respecto al desarrollo de la medicina reproductiva tras unos principios en los que muchas veces las pacientes pagaban un precio alto para alcanzar la maternidad que no llegaba de forma natural por el riesgo de embarazos múltiples o la hiperestimulación ovárica. “Con eso hemos terminado y podemos estar orgullosos. De hecho, es una técnica que en un futuro podrá ser más segura que la concepción natural”. Hoy la medicina reproductiva es más eficaz. Se ha reducido el riesgo de embarazos múltiples y hay mayor seguridad del recién nacido gracias a la gran evolución de la genética.

Se considera un médico completo porque ha logrado lo que considera que deben ser los pilares de un profesional: tener conocimientos, atender pacientes e investigar. “Y trabajar en Instituto Bernabeu me ha permitido desarrollar esos tres aspectos”.

Atento siempre a los avances y novedades, entre sus retos del día a día se encuentra la edad a la que las mujeres buscan ser madres. Y para ello la ciencia ya está estudiando soluciones como el rejuvenecimiento ovárico. Para el doctor Llácer esta es una vía esperanzadora para adaptarse a la nueva realidad de las mujeres que buscan su maternidad más tarde que años atrás. “Con 40 años la mujer está en su plenitud física, emocional y profesional y se siente también en plenitud para ser madre y hay que ponerse a la altura”. Y en los casos de baja respuesta ovárica y la edad condicionan el pronóstico en estas pacientes; las técnicas actuales son satisfactorias en mujeres jóvenes y desalentadoras a medida que la mujer tiene mayor edad.

Los profesionales son muy conscientes de que la fertilidad tiene caducidad, y el doctor Llácer reconoce que la mayoría de mujeres no reparan en el hecho de que su vida fértil tiene un límite y por ello considera necesaria la potenciación de la planificación familiar en pro de la fertilidad porque “la planificación no debe entenderse únicamente para evitar tener hijos sino para planificar y completar el deseo de tener una familia”.

El paso del tiempo no ha borrado la primera beta positiva que recuerda “perfectamente” y confiesa que las actuales “me producen la misma ilusión que aquella primera”. Siempre tiene en mente un objetivo, que las parejas solucionen su problema y trabajar para personas que buscan solucionar un problema le hace dar cada día lo mejor de sí mismo. Es muy consciente del coste que conlleva enfrentarse a un tratamiento. Y reconoce que se sintió impactado cuando a través de un artículo supo que el sufrimiento y la dureza con la que se afronta un tratamiento de fertilidad sólo está superado por el sufrimiento de las personas que se enfrentan a un cáncer.

Además de la labor asistencial e investigadora, en sus ratos libres le gusta pasear con su perro, ver series, y viajar con su familia. Y confiesa disfrutar de los viajes de trabajo que le dan la oportunidad sobre todo de conocer a otros colegas.

“He asistido al nacimiento de una ciencia que ha revolucionado todos los aspectos”

1. ¿Siempre quiso ser ginecólogo? ¿Qué es lo que más le interesa de la medicina reproductiva?

Desde siempre me he sentido atraído por el principio de la vida y la reproducción. Me atrae la biología y sobre todo la relación con la genética y la ingeniería genética. Considero que me he realizado porque he vivido durante mi etapa profesional enormes cambios, he asistido al nacimiento de una nueva ciencia que ha revolucionado todos los aspectos. Cuando empecé la reproducción era más un consuelo para las parejas y los tratamientos no eran tan efectivos como lo son hoy. Cuando empecé podíamos mejorar las posibilidades de nuestras pacientes, pero a un precio excesivo con riesgo de embarazo múltiple y de hiperestimulación ovárica. Y con eso hemos terminado y podemos estar orgullosos. Es una técnica que en el futuro va a ser más segura que la concepción natural.  Los avances en genética van a hacer que tengamos más seguridad genética del recién nacido. Hemos asistido a un cambio muy importante en cuanto a eficacia y seguridad.

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2. ¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado en su carrera?

Cada paciente es un reto. A pesar de todo lo avanzado, cuando se soluciona un problema piensas en solucionar otro. Ahora los resultados se producen con mujeres de edad avanzada y ahí entra el rejuvenecimiento ovárico con estudios a nivel experimental y son esperanzadores. Esto significa que el reto es que la mujer que llega por encima de 40 años en plenitud profesional, laboral y de salud pueda también tener hijos y hay que ponerse a la altura.

3. Como uno de los mayores expertos en baja reserva ovárica, ¿es la edad lo que condiciona esta situación? ¿Son conscientes las mujeres de la caducidad de su vida fértil?

La edad es un aspecto que condiciona el pronóstico. Los resultados son óptimos con las técnicas actuales, claramente satisfactorios en mujeres jóvenes pero desalentadores en las de mayor edad. No somos conscientes de esa caducidad de la fertilidad y por eso modestamente luchamos en la concienciación y en un concepto, la planificación familiar pro fertilidad.

4. ¿Recuerda su primera beta positiva? ¿Dista mucho de la sensación que producen las actuales?

Recuerdo perfectamente mi primera beta positiva y las actuales me producen la misma ilusión que aquella primera. Mi objetivo fundamental es que las parejas solucionen su problema.

5. ¿Cómo afronta la tensión que les supone a las parejas iniciar un tratamiento?

Los médicos no podemos estar ajenos e intentamos disminuir ese estrés. Sabemos que va a pasar por distintas fases. Por eso en Instituto Bernabeu hay un apoyo psicológico para ayudar a manejar el estrés adecuadamente. Si se puede tener herramientas mucho mejor. La experiencia da un añadido para entender las situaciones y saber qué necesita la pareja.

6. ¿Qué destacaría de su desarrollo profesional?

Un médico se considera completo cuando tiene conocimientos, ve pacientes e investiga. Y trabajar en Instituto Bernabeu me ha permitido desarrollarme en esos tres aspectos.

7. Una buena forma de mantener la ilusión

Este es un trabajo estresante ya que convives con el sufrimiento de nuestros pacientes, porque somos especialistas en casos difíciles. En Instituto Bernabeu trabajamos a la vanguardia y eso hace muy difícil sentirse “quemado”. Estás en un congreso y a los tres días pueden implementar los avances en nuestros pacientes. En otros sitios el funcionamiento es más burocrático.

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