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La diabetes es la enfermedad que “con más frecuencia coincide con la gestación”

25 de octubre de 2007

El Instituto Bernabeu cuenta ya con dosis suficientes de vacuna VPH para hacer fente a las necesidades de la población, tanto en sus sedes de Alicante y Elche como en la de Murcia. El dr. Eduardo Vilaplana es quien dirige el programa de vacunación del Instituto Bernabeu. El ginecólogo es uno de los nueve integrantes que, coordinados por el Dr. Javier Cortés, han elaborado el Documento de Consenso de las Sociedades Científicas sobre las vacunas frente al VPH.

El VPH es un virus DNA de transmisión casi exclusivamente sexual. Existen más de 120 tipos descritos. Únicamente 15 están considerados de alto riesgo (AR) para el desarrollo de un cáncer de cuello de útero (CCU).

Según recoge el Documento de Consenso, el VPH es causa necesaria pero no suficiente para el desarrollo de un Cáncer de Cuello Uterino. El VPH es el responsable causal del 100% de los cánceres de cuello uterino, escamosos o glandulares: no hay posibilidad de desarrollo de cáncer de cuello uterino en ausencia de VPH. Además, se relaciona causalmente con el 90% de los cánceres de canal anal y con el 40% de los cánceres de vulva y pene. Su relación con otros cánceres (orofaringe) está siendo investigada.

La prevalencia del VPH en la población femenina general se sitúa en un 10-15% a partir de los 30-35 años a nivel mundial, con importantes diferencias territoriales. En España, la tasa media, en el segmento bajo, se sitúa alrededor del 3%. En edades más jóvenes las tasas son más elevadas, pero la mayoría de estas presencias virales desaparecerán espontáneamente sin secuelas durante el primer o segundo año.

El objetivo final a largo plazo de la vacuna frente al VPH es la prevención del cáncer invasor de cuello de útero. La incidencia media de este cáncer en España es del 8 por cien mil mujeres, con un rango que oscila entre un 4 en Cuenca y un 12 en Mallorca. Estas cifras corresponden al segmento medio / bajo europeo.

Se espera que el impacto apreciable a corto plazo provocado por la vacuna frente al VPH sea la gran disminución de resultados citológicos cervicales anómalos (RCA).

Está bien documentado que la aplicación sistemática a una población de la citología, en estrategia de cribado poblacional, provoca descensos muy intensos de la incidencia y la mortalidad por CCU. La vacunación no eliminará la necesidad de continuar con el cribado poblacional.

El papel de los profesionales de la salud

El papel de los profesionales sanitarios en toda esta labor es básico y muy importante: todos los niveles de responsabilidad situados en la cercanía de la población diana de la vacuna deben involucrarse en el proceso.

Recomendaciones de los integrantes del grupo:

– La vacunación debe ser prioritaria en niñas con edades comprendidas entre los 9 y 14 años con objetivo de cobertura universal.

– El segundo objetivo debería ser la prolongación de edad de vacunación a mujeres hasta los 26 años.

– Como tercer objetivo debería considerarse recomendar la vacunación a niños de entre 9 y 13 años, teniendo muy presente que su eficacia no está demostrada, aunque si su inmunogenicidad y que la vacunación a niños es coste/eficaz solo en el caso de no conseguir la cobertura descrita en niñas.

– Las políticas de cribado de cáncer de cuello uterino aplicadas a las poblaciones vacunadas deben ser, una vez reordenadas y redefinidas, mantenidas.

Más información

Anna Gomis Pastor
Departamento de Comunicación
Instituto Bernabeu
965154000
comunicacion@institutobernabeu.com

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